01
Alba Plata

INMENSO OCÉANO

Todos los veranos me costaba llegar en un viaje interminable de doce horas de traqueteo lento, de bocadillos de chorizo, tortilla de patatas y tocino fresco que los viajeros compartían como si fueran de la misma familia; para hacer más corta esta eterna travesía se hacían juegos y los mayores contaban historias, fantasías y mentiras, mientras los niños corrían su alegría infantil por el largo y estrecho pasillo del vagón del tren.

En esos veranos de esta tierra mía el calor era abrasador. Hacíamos el viaje apretujados como sardinas en una lata, en el interior de un pequeño camarote para seis ocupado por doce o quince que hacía casi imposible respirar, y todo porque éramos pobres y viajábamos en tercera; lo de clase lo obvio porque a ese añejo recinto le venía grande el calificativo.

Con la carraspera de un enfermo crónico el tren suspiraba  de viejo y gastado y le costaba arrancar. Subir las cuestas le suponía un esfuerzo fatigoso que nos hacía contener la respiración, como si con ello aliviáramos la carga. El tren exhalaba una gran bocanada de humo negro exhibiendo un poderío decrépito por donde pasada, ese humo al final del viaje nos dejaba la cara tiznada, las uñas negras como el carbón y las ropas impregnadas  de un aroma a carbonilla.  Paraba cada poco para que unos viajeros bajaran, y a su vez otros subieran, con lo que no se conseguía desocupar aquella mínima estancia, éramos más y más, familias enteras, ancianos, niños y muchachas solas, como yo, con la autorización de mi padre escrita en un papel, protegida y bajo la vigilancia del revisor, porque una muchacha menor de edad no podía viajar sin la compañía de un adulto.

Publicado la semana 105. 03/01/2020
Etiquetas
SAMBA PA TÍ, Carlos Santana. , Vivencias de la edad dorada en un largo y cálido verano- , Me gusta leer en la playa. , Bendita juventud que puede con todo.
Compartir Facebook Twitter
Género
No ficción
Año
III
Semana
01
Ranking
1 211 0