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Letronauta

Ya casi es navidad.

—Disculpe joven —interrumpió mi andar una chica con uniforme y una sonrisa tan amplia que no podía ser real— ¿le interesa nuestra oferta del día? Dos cajas de luces navideñas con música por sólo $89.90.

Eso fue todo.

La palabra con ñ empezó a hacer eco en mi cabeza. Levanté la mirada y el pasillo 7, que normalmente tiene cereales y una variedad innecesaria de leche parecía haber desparecido.

En su lugar había esferas luminosas, de cristal o cubiertas con brillo; hombres de nieve que en realidad eran de plástico; extensiones infinitas de pequeños e intermitentes focos multicolores. Un poco más allá, al final de los estantes, frondosos pinos con grandes etiquetas rojas encima 100% natural.

 Corroboré la fecha: agosto.

Al supermercado parecía habérselo olvidado que hay feriados antes de navidad. El 16 de septiembre está aquí, y el 20 de noviembre doblando la esquina. La tienda debería estar llena de banderas tricolores, poderosas águilas devorando horribles serpientes; Adelitas y Panchos Villa; serpentinas y gorros; letreros de “Viva México”. La tienda debería estar de fiesta, en cambio, hay letreros que parecen indescifrables: xmas, ¿qué rayos significa eso?

No es tan grave, me dije, esto es una tienda, un negocio, sólo ven mercancías y ganancias. Seguí caminando. Empujando el carrito metálico y luchando por no caer en las garras de las compras compulsivas.

Cada paso era más pesado que el anterior. Aun cuando me esforzaba por dejar atrás el alegre pasillo navideño, las miradas de los pequeños ayudantes de Santa de porcelana me seguían despiadadamente.

Faltan cuatro meses, me dije, ¡cuatro meses!

Pareciera ser un efecto de la vida moderna. Todo es más rápido, instantáneo, todo debe estar al alcance de nuestra mano en el momento que lo deseamos o ya no sirve. Vivimos en la época del desechable.

No son sólo las grandes tiendas anticipando las festividades para aumentar sus ganancias. Son las escuelas recortando los días de clase; son los semáforos que cada mes ven alterados sus ciclos de cambio y reducido el siga; son los países que empiezan a preparar los juegos olímpicos de los que serán anfitriones 10 años antes de la inauguración; son las cadenas de comida rápida que en tres minutos te dan una comida completa.

Vivimos cada vez más de prisa. Con más cosas qué hacer, pero con menos tiempo para hacerlas. Corremos a la escuela para dejar al niño, a la oficina para llegar antes de que nos descuenten el día, al gimnasio para que no se noten las cenas congeladas de diario, corremos a la tienda para alcanzar fruta fresca y al banco para pagar la tarjeta antes de que cierren. Siempre estamos corriendo.

—Son $237.60 —me arrancó la cajera de mis pensamientos— ¿desea redondear?

—Ya no hay tiempo de detenerse a oler las rosas —le dije— y no, no deseo redondear.

Como si no me hubiese escuchado o no hubiera entendido siguió su discurso de empleada del mes.

—¿Le interesa nuestra oferta del día? Dos cajas de luces navideñas con música por sólo $89.90. Aproveche, ya casi es navidad.

—Sí —tomé mis cosas y guardé el cambio— ya casi es navidad… deme cuatro cajas.

Publicado la semana 33. 13/08/2018
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