Semana
08
Juan Palomo Calleja

SATURNINO. (Toxicidad)

Género
No ficción
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Mi amigo  Saturnino es un pobre tipejo que, al filo  de entrar en el último tercio de su vida  no se le dejó terminar   in extremis con ella; otro suicida frustrado  más,  pero un suicida consumado menos.

Padre putativo a sensu contrario de régimen de visita, que ha sido por once veces  legitimado pasivamente para ser parte en múltiples procesos judiciales "de familia"; que, al igual que otros congéneres masculinos, no le sale ligadita la caca cada vez que es demandado por la mamá de su vástago.

A él no le dejaron irse, no le dejaron morir.

Otros no tuvieron tanta suerte.

No hay problema, no existen esos muertos.

Los suicidados y legitimados pasivamente en procesos "de familia" no constan en las cifras del INE desde 2004, fecha de promulgación de Ley de Violencia de Género

En  consecuencia, los padres entenados, paganos, visitantes, pluridenunciados, parte sucesivamente demandada que se suicidan no existen estadísticamente.

En la onceava  denuncia recibida la mamá  designó como  domicilio de notificaciones judiciales el Centro de Salud Mental en el que  le estaban recobrando la salud, y la vida. Podía escoger otros dos domicilios donde la noticia le sería suavizada, pero no, directo al lugar donde debía recuperar la estabilidad y una cierta paz. ¡Qué mala leche¡.

Satur sufría trastorno ansioso depresivo distímico mayor y, ahora en el CSM, agudo. Estable bajo supervisión médica desde hace mucho tiempo. Pero con preocupante evolución desde que su ex asumió que Satur no iba a volver, que la dejaba definitivamente, que no la aguantaba más.

No llevaba ni doce días ingresado.

Tendríais que haberle visto  la cara cuando ante la agente judicial firmó la notificación.

Empezó a leer la demanda, el informe del Ministerio Fiscal, la resolución judicial en forma de Auto, la fecha de comparecencia judicial, plazo de 5 días para alegaciones, el plazo de 5 días para solicitar pruebas documentales, plazo de 5 días para solicitar diligencias de citación, averiguación o requerimientos, solicitud de periciales, de reconocimiento del menor, solicitud de designación de abogado y procurador, formalizar poder para pleitos ante notario y demás advertencias  legales y de términos. Y todo eso lo tenía que preparar desde el hospital donde era paciente,  o con permisos especiales de salidas tuteladas.

Estaba ingresado en un Centro de Salud Mental, en tratamiento  para recuperarse y...

¡¡ ZASCA ¡¡

Afortunadamente  su enfermero le acompañaba, el Jesús creo.

Patético el tío, llorando como un chiquillo y repitiendo: ¡otra vez¡, ¡otra vez¡, ¡otra vez¡; y

¡ YA VAN ONCE ¡

Satur fue ingresado voluntariamente por su mujer - la segunda -,  conchabada con  el cabrón del psiquiatra que lo hizo encerrar para que no se matara. Mi amigo Satur no es de carácter resentido, o eso dice él, pero lo cierto es que guarda un cierto resquemor hacia ambos por tal felonía.

Me contó el muy demente del Satur que experimentó dos suicidios fallidos,  frutos maduros tras las siembra del acoso y derribo continuado.  

La EX desde hace 12 años, no confundir con la de luego. La EX fue enviada al carajo por Saturnino.

Entonces era un tipo MBA-ESADE, fuerte, productivo. Ahora es un pollo deshuesado.

La madre del bebé común pasaba muchos días en EEUU, UK, UE, EASTERNS y el entonces papá cuidaba en solitario del mismo  unas 12 noches al mes. Más otras tantas que la madre tenía jet-lag o reunión a primera hora, o teleconferencia con la central en New York por la noche.

Pero papá al día siguiente a trabajar todos los días.

Se estableció  un gran vínculo afectivo padre-hijo. La primera palabra del bebé fue “papá”

Me cuenta que la madre no concibe que su vida no saliera como la planificó, ya que su flamante marido Satur la mandó a la mierda por no soportarla más.

Resulta ha sido acusado el Saturnino desde la separación matrimonial de ser un peligroso devorador para su hijo; casualmente un peligro muy grande para el hijo común con dicha persona,  que hasta le tenía miedo y todo, según reportaba judicialmente la madre despechada.

Mientras me lo contaba yo me imaginaba el cuadro de Goya "Saturno Devorando a su Hijo”

Al grano, pongamos al Satur en la cuarentena mental de todos los ingresados. Resulta que el pringadete me dice - aunque cuesta creerlo -  ha sido víctima de violencia psicológica durante más de once años desde que se separó de la demandante, con quien llevaba siete años casado. Siete años de convivencia con una vampiro emocional -según sus palabras-.

¿Violencia psicológica?. ¿acoso continuado y destructivo?.  O está muy mal el Satur, o su ex tiene eso que en términos psicológicos se llamaría una persona tóxica. Culpa Satur a dicho acoso la ansiedad resultante que le ha traído aquí.

Suerte que desde hace once años convive Saturnino con una mujer aparentemente normal, la segunda, que le ha dado una hija con ya nueve años para la cual, según me cuenta Satur él no es peligro alguno, de momento.

Total, que él arruinado, enfermo, prefiriendo la muerte; y el niño sin padre.  

Menuda colección de memeces. El Satur está hecho una mierda, pero no es social, judicial, mediático ni políticamente correcto culpar a su EX. Así que yo no la culparé tampoco.

¿Dónde se ha visto que una mamá deje a un hijo sin padre y familia paterna aprovechándose del beneplácito político público mediático administrativo social judicial?

Y sucede, ya que el maltratador psicológico aparenta comportarse como la mejor persona del mundo, carismático, atento, dispuesto, digno de confianza, excelente profesional, educado…

Si no fuera así no podría ganarse la confianza de la víctima, tampoco podría tejer su red de cómplices quienes, en su ignorancia y bajo engaño, sirven a sus fines perversos.

El maltratador psicológico cae bien, es un gran actor y a poco listo que sea es muy creible.

Incluso cuando  asoma su verdadero ser es difícil aceptar que es un maltratador, principalmente ser aceptado por la víctima como un maltratador hasta que ya es demasiado tarde.

El maltratador no físico, sino psicológico, no es un enfermo mental, aunque pueden darse adicionales trastornos tales como el trastorno paranoide de la personalidad. Entonces la suma es terriblemente destructiva para el mismo maltratador y quienes no pueden escapar de él.

Suele ser una persona intolerante, que no acepta las diferencias con respecto a sus posturas, experto prejuiciador, rígido en sus posiciones, dueño de la verdad.

No hay manera de llegar a acuerdo alguno con él, no cede un milímetro, sólo cabe en él la imposición, dueño absoluto de LA verdad -la suya-, la razón absoluta, no hay discrepancia sino error insultable del otro.

Y para reafirmarse y convencer a quienes son mero instrumento de sus fines manipulan hasta la náusea, con sutileza, paciencia, constancia, listeza.

Blanco o  negro, sin matices; extremos: o estás conmigo o estás contra mí.

Emocionalmente inestables, cuando fracasan no hay la más mínima introspección: la culpa exclusiva es del otro - paradójicamente su víctima-. Cuando tienen éxito ceban su egolatría.

Expertos en victimizarse, si algo no le sale como su ego se merece, asumen el papel de dramática víctima con gran credibilidad ajena y, principalmente, propia. Este victimismo justifica que se revuelvan con una agresividad, odio y rencor que puede causar daños de muy difícil reparación en su víctima.

¿Te suena lo anterior?, huye.

¿Es de creer Saturnino en sus afirmaciones?. A ver si resulta que, como el gran Saturnino Calleja, tiene mucho cuento. O no.

Publicado la semana 8. 25/02/2018
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