Semana
37
Género
No ficción
Ranking
3 40 1

HERMENEGILDO

Hermenegildo tiene nombre de príncipe, de príncipe godo, hijo de Leovigildo y hermano de Recaredo. Su conversión al catolicismo lo enfrentó con su padre y provocó una contienda militar, que acabaría con su captura y muerte.

Vaya denominación le pusieron al chaval. Pero resulta que su padre era ferviente marxista leninista y su madre ferviente cristiana católica, por lo que no se ponían de acuerdo en la preceptiva designación del chiquillo. Al final llegaron a un consenso y consensuaron llamarle Lenin-Jesús.

El cura párroco que le iba a administrar el sagrado Sacramento del Bautismo dijo que nones, que lo nombres o son cristianos o no lo son.

¿Verdad que una señora no puede quedarse medio embarazada?

“No”, respondieron al unísono sus padres  ante la autoridad celestial por delegación

¿Verdad que una persona no puede estar medio loca?

Hombre…, no se, puede, depende

Pues un nombre no puede ser medio cristiano así que…

Así que ¿que?

A ver, echemos un vistazo al calendario, hoy es San Hermenegildo, fecha en la que fue canonizado el mártir por enfrentarse incluso a su padre en defensa de la verdadera fe.

Pero…

¡Ni pero ni hostias!, santiguándose tras blasfemar

¡Hermenegildo y no se hable más!

Y así se quedó el chiquillo pa sus restos

Y resultó que en el desigual diálogo  con el hombre de negro tampoco tenían razón sus padres al dudar de con lo de estar medio loco. Hermenegildo ya en el claustro materno estaba como una puta cabra. Tampoco ayudó que en el furor de la disputa se resbalara el bebé dándose de cabeza contra la pila bautismal.

Había gestado su madre un paranoide, obsesivo compulsivo violento explosivo.

Así que no mola nada el cúmulo de trastornos con que la genética le iba a joder la vida; y ¡joder, si se la ha jodido!

Hermenegildo no es un nombre fácil de pronunciar y menos en un Centro de Salud Mental donde los fármacos que a veces nos tranquilizan producen cierta lentitud en el pensar y en el hablar, así como una lengua desobediente y torpe que dificulta en ocasiones nuestro logos cansino.

Por lo que decidimos llamarle Gildo, por simplificar la cosa más bien ya que el Gildo en nada se parecía a la prota de la homónima película Gilda, la gran Rita Hayworth.

Mientras aquella poseía unos ojos bellísimos y pasionales, éste te mira con una ligera bizquera convergente propia de un cazador de panteras.

Mientras aquella disponía de larguísimas y esbeltas piernas, éste es paticorto, cuyo defecto compensa con una musculatura sustentatoria tal que tronco de sequoia

Aquella articulaba una grácil y estrecha cintura, éste exhibe músculo abdominal que, a modo de escudo corintio, le protege de toda agresión.

Aquella se quitaba los guantes de tal manera que provocaba poluciones en la adolescencia de la época, éste te mete un guantazo tal que tu cabeza da más vueltas que la de la niña del exorcista.

Aquella emitía una voz sensual, acaramelada, insinuante; éste no te insinúa nada. Te suelta un berrido de trasgo, plagado de tal cantidad de tacos e insultos que no me atrevo  reproducir.

En definitiva, éste es de aquellos huéspedes con los que conviene llevarte bien. Y no es fácil porque antes de darte un mínimo de confianza te escanea con sus ojos de robocob que da miedo.

Yo me lo gané poniéndole a la primera diatriba que me soltó una de mis más ensayadas caras de gatito de Youtube, en el fondo de su alma el muchacho siente compasión por los débiles; me adoptó enseguida y cuando me silbaba me acercaba yo sumiso y faldero a darle la razón en todo.

Dicha técnica sólo ha sido superada en mi acollejada vida por él. Pedía perdón a cuidadoras y enfermeras con una más que convincente muequecilla que, por insincera, es de añadido mérito.

Dije más arriba que Hermenegildo es nombre de príncipe, aunque Gildo fue nombrado a título de rey a los 14 años.

Era el rey del correccional. Fué luego el rey del penal donde pagó 14 años, recibiendo por mal nombre Taleguero I. Y ha sido el rey en los recurrentes psiquiátricos en los que ha estado también privado de libertad.

Total, que durante veinticinco de sus treinta y nueve años ha reinado en reinos de cuatro paredes y puertas con llave de las que él no tenía copia.

Se ha metido en tantos líos él sólo que más de 1.000 adolescentes en 1.000 botellones

Es inteligente que te cagas, lo cual me hace pensar que las enfermedades mentales e inteligencia son compatibles.

El Gildo es malo malote de los de verdad, carne taleguera, chabolera;  de encacharrao -pipa o pincho-.

Al Gildo no le favoreció la genética

El Gildo no escogió ser un enfermo mental

El Gildo no era libre de escoger, o no lo tuvo fácil evitar conductas antisociales y luego delictivas, algunas muy graves al final.

El Gildo era diana de jeringuilla

El Gildo me hacía reir por lo bruto que es, y me daba miedo, y tristeza, mucha tristeza.

Al Gildo le visitaba su madre anciana en el CSM tan pronto se lo permitieron, le visitaba con frecuencia, y le llamaba por teléfono. Lo apoyaba, arropaba, comprendía, ayudaba en lo posible.

 

En esto tuvo más suerte que algunos

 

Publicado la semana 37. 14/09/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Siguiente Texto