Semana
35
Juan Palomo Calleja

¿Y DE POSTRE QUE DESEAN LOS SEÑORES? (O la estafa de la privatización sanitaria encubierta)

Género
No ficción
Ranking
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¡Menudas bouffes!, qué variedad, qué surtido, qué colorido, qué acierto con las combinaciones, qué sabor, qué puntito de sal a pesar de donde estábamos, qué aliños, qué acompañamientos, qué calidad, y cantidad.

No podía creerlo todavía pasados varios días. Inconcebible, espectacular, fantástico, casi esferificado todo; era un no parar, no dejaba de sorprenderme la cocina del comedor, qué digo comedor, del restaurant de lujo lujo lujo.

Carecía de estrellas, pero siempre lleno de clientes estrellados, llenito oye.(1)

Era un no parar de viandas y manjares a cual más apetecible. Envidia de la nouvelle cousine esa y completamente a nuestra disposición.

Atónito me quedaba ante las generalizadas quejas de la clientela. ¿pero de qué se quejan?, ¿tú entiendes algo?, Yo ya me he acostumbrado, Claro a lo bueno se acostumbra uno rápido, pero esto no es normal, es una maravilla,

- Psé, está bien

-¡Como que está bien, ¡está superbien!

- A veces mejor, a veces peor; ya sabes

- No, no se

- Pareces tonto, insisto.

- Pues parezco tonto pero estoy a l u c i n a d o.

- Digno es, pero esto es un centro sanitario y no podemos exigir más.

- ¿Y cuanto digno era lo del Hes***?

- Hombre, es que si nos ponemos a comparar

- ¡imposible comparar con aquel abrevadero!. Esto esto es esto esto esto ... ¡sin parangón!

- Ya empiezas con tus palabrejas, cuidado aquí.

- ¿Cuidado de que?

- Ya hablaremos ..., ahora no, más en privado .

Y se me atragantó un cebollino en caldo corto de puerros confitados  


(1) Ya se que la categoría de los restaurantes se mide en el número de tenedores. pero no se me ocurre un ripio mejor.

 

Pensando yo que la primera noche en el comedor era flor de un día, olvidé que el menú de todo el mes estaba en una lista a disposición de todos. No tenía el hábito de consultarla en el otro Centro de Salud Mental, donde los presuntos chorizos  de la empresa HES..., ya que comíamos siempre lo mismo. Sólo variaba el orden en que ensuciaban el agua caliente donde naufragaba el producto en sí. Todo hervido, siempre lo mismo pero en sesuda combinatoria. Tampoco tenía el hábito de consultar la hoja del menú sencillamente porque no existía tal cosa. ¿Para que?, hubiera resultado menos repugnante más nutritivo  y variado comer todos los días carne de perro con distinto collar.

Juro por el referente más sagrado para mí, Onán, que lo que sigue es una copia resumida de lo que apunté. Relación de los menús, ya que había ONCE.

No sólamente estaba el menú de la "Dieta base con sal", sino que también había dieta hipocalórica, diabetes insulinodependiente, de fácil masticación, de muy fácil masticación, hipocalórica para dilipemias, diabetes tipo 2, astringente, triturada, adaptada a celíacos; así como una variada relación de tipos de postres y meriendas para dietas trituradas. Doce cartas.

En donde el otro CSM, era todo más fácil, y más fraudulentamente económico:(1)

Sólo había dieta base sin sal, ni azúcar, ni aceite ni ná; cortado a máquina chiquitillo y no identificable. Todo hervido en la misma agua y marmita; desfacido, en puré o en sopa, (por la noche solía ser puré o crema: le añadían tres o cuatro  patatas a La perola con El agua que iba bajando de nivel de lunes a domingo).

Quedaban diariamente unos restos apelmazados, - tipo bolo de cabellos y pelos de lo otro atascando la bañera -. Eran sobrantes de lo que flotaba menos, cerca del culo de La olla semanal. Los ayudantes de cocina del turno de mañana eran más bajitos y no alcanzaban el fondo.

Bien triturado salía un puré rico rico, y pobre pobre de fundamento

El resultado de este ingenioso au pair que miserable rancho, hacía que  con una única rotación semanal, no mensual, quedara preservada la des-ayunación de los que no podían masticar un poco mucho o nada, de todos los tipos de diabetes, y de los que tenían que adelgazar por prescripción médica - los demás adelgazamos por desabastecimiento y devastación -.

Como las raciones eran homeopáticas y mayormente compuestas de agua, no necesitábamos ni dieta astringente ni mucho menos laxante, ya que cagábamos por los poros de la piel.

Soñábamos todos los días con que mañana hubiera pollo, aunque sólo fuera hervido previamente en el agua de las sopas de toda la semana. Nos lo servían sin el contramuslo, es decir, nos daban lo que se conoce como muslitos para los niños chicos, que a su vez le llaman chupa chups. Nosotros también, porque no había carne suficiente para cortar, lo cogíamos con dos dedicos y srruuups ¡¡

Luego lamíamos el hueso.

Los domingos había algo más consistente y especial: ¡paella!.

Arroz  hervido en agua que quedaba en El perolo.  De pollo, pescado o verduras; generalmente era de esto último, ya que era el sabor más definible por su mayor cuantía de producto semanal. La consistencia podía ser a la Valenciana, a la Alicantina, a la Castellonense o caldosa según el agua restante del fondo de la marmita. ¿Paella de marisco?, no me consta.


Señores de la entidad privada ¿sin ánimo de lucro? HES... que mandan en la dicha cesionaria, cuyo objetivo es forrarse a costa de la sanidad pública vamos, que lleva a cabo la gestión del hospital donde estuve ingresado por suicida:

De leyes mucho me queda por entender. Pero me suena que debo decir "presuntamente" o algo así, y mi afirmación es con animus jocandi o iocandi, no estoy del todo seguro porque también está lo del iocandi causa,  que lo digo de broma y presuntamente y respetando eso de nuestra Ley de leyes de la presunción de inocencia y el honor y eso.

Lo digo de broma, lo describo en tono irónico, sarcástico, exageración surrealista y tal, pero lo digo. Este es un texto serio, muy serio. Es un libro sobre enfermos, así que poca coña.

Me dan ustedes mucho asco, sin ánimo de ofender y en sentido figurado. Pero mucho mucho asco

Yo algo me olía, eso no podía ser. Los "recortes por culpa de la herencia recibida" no podían ser la única justificación. Pasaba algo más. Desprendía todo un tufillo a malversación de caudales públicos que tiraba p´atrás.

Aquellas meras suposiciones las escribí  tiempo atrás, entrega 17 “La grand bouffe”

Y estas manifestaciones de ahora las escribo delante del recorte del periódico que transcribo, periódico que nos traían todos los días gratuitamente, otra de las diferencias entre ustedes y un CSM donde no se roba:

“LA CUP LLEVA A LA FISCALÍA LA CESIÓN DE UN HOSPITAL PÚBLICO A UNA EMPRESA PRIVADA”

“La diputada de la CUP en el Parlamento Eulàlia Reguant anunció ayer que llevarán a la Fiscalía la cesión del hospital público Hestia Duran y Reynals en 2.014 a una empresa privada que presuntamente donó 80.000 € a CDC, según publica El País” (...)

“Según informa el diario El País” , el hospital público Hestia Duran y Reynals, ubicado en L´Hospitalet de Llobregat, comenzó siendo gestionado por una entidad sin ánimo de lucro, la Fundación Sociosanitaria de Barcelona (FSSB), pero posteriormente esta última decidió cederlo al grupo privado HESTIA, una operación que fue autorizada por el gobierno de Artur Mas, en concreto por los consejeros de Salud, Boi Ruiz, y de justicia, Germà Gordó.

Donación de 80.000 euros

Gordó, también era el gerente de CDC cuando tres años antes el grupo Hestia efectuó donaciones a este partido a través de sus fundaciones -Catdem y Fórum Barcelona- por valor de 80.000 euros (...)”

“(...) Según Eulàlia Reguant, que el modelo sociosanitario catalán sea esencialmente concertado entre la sanidad pública y empresas privadas “comporta que millones de euros de los presupuestos públicos acaben anualmente en manos privadas”. “Hay quien hace negocio con el envejecimiento de la población” lamentó antes de recordar que el grupo Hestia obtuvo el año 2.014 unos beneficios de unos 35 millones de euros, de los cuales 31 proceden de de facturación pública y sólo 3,5 millones de privada”.(...)

Publicado la semana 35. 28/08/2018
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