Semana
32
Juan Palomo Calleja

TÚ ERES EL ÚNICO CULPABLE, ASÍ QUE…

Género
No ficción
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TÚ ERES EL ÚNICO CULPABLE, ASÍ QUE…

Paga las consecuencias.

¡Dale que dale con la culpabilidad!. Ni el enfermo puede culpar a los demás, especialmente a su familia y entorno cercano, ni éstos deben culpar  al paciente de médicos y psicólogos. Nadie debe acusarse ni acusar, y menos de forma insultante. Lo que no obsta a asumir, eso sí, la responsabilidad de la conducta de cada uno, pero sin culpa acusatoria y castigadora

Mi colega Saturnino ya se fue soltando un poco y tras unos días de cierto resquemor en nuestro nuevo manicomio ya me fue contando algunas cosas. Cuando te lo presenté en una entrega anterior ya te comenté que había estado involucrado con su primera ex en once demandas judiciales, entre otras circunstancias, ¿recuerdas?.

Resulta que cuatro  semanas antes de este ingreso recibió la demanda númeroo…

Redoble de tambor

...¡ DOCE !

Música de premio  

Satur salió del hospital psiquiátrico hacía sólo seis meses. No siguió todas las indicaciones terapéuticas, su pareja no estuvo a la altura y dejó que la bichosuegra se instalara en su casa transmitiéndole adicional ansiedad a la que su trastorno le sometía. Sufrió diversas recaídas a partir de los tres meses.

Digo todas  las indicaciones no para recriminarle sino para que retengas esta remarca. Lo completaré más adelante, pero te adelanto que las indicaciones más difíciles de seguir no son el evitar consumos, zonas, conocidos, bares o hábitos perniciosos.

Lo que realmente cuesta es tomar decisiones muy muy difíciles de ejecutar, tanto las que se refieren a los propios sentimientos y emociones como las que afectan a las emociones, sentimientos, actitudes y reacciones de tus seres más íntimos,  que también han de trabajar mucho para ser el esencial soporte de tu recuperación.

Necesitan tiempo, a veces parecerá demasiado tiempo, pero si se produce un tenue aunque creciente cambio de paradigma en su estado anímico se acaba agradeciendo la espera.

Satur se portó mal más de una vez, pero la última salió de casa  y fue a donde no debía, hizo lo que no le convenía, y volvió a casa muy tarde por la noche o muy temprano por la mañana, según se mire.

Al día siguiente su familia le castigó de lo lindo.

Lo condenaron por el delito cometido a la pena de extrañamiento, de duración permanente  no revisable, con los agravantes de habitualidad y reincidencia, sin posibilidad de remisión condicional. Contra dicha resolución no cabía recurso alguno. Dicha pena se cumplirá acumulada a las anteriores que constan en el registro de penados y rebeldes, penas remitidas condicionalmente pero a cumplir ahora en su integridad

Su mujer se largó al pueblo y se llevó a la niña.

Y se quedó solo.

Provocaron que el hijo mayor fuera recogido precipitadamente por la EX, y provocaron este decimosegundo juicio de familia.

Y se quedó solo

Su padre le gritó y acusó insultante, mientras se carcajeaba con desprecio cuando hacían las maletas y

le dejaban solo.

Su familia no quiso saber nada de él. A la puta calle esperando el ingreso psiquiátrico.

Los primeros cuatro días de soledad sufrió, sin tutela alguna,  diversos brotes agudos de ansiedad. Afortunadamente no asomaron los delirios suicidas, aunque estaba solo.

Después de vacaciones de pascua su ya segunda EX volvió, con la bichosuegra que continuó saboteándole la vida. Ésta buscó, pagó y metió prisa para un proceso judicial encaminado a echarlo a la calle. No hizo falta, no de derecho sino de hecho lo consiguió.

Afortunadamente Saturnino aguantó el mes que le quedaba para ingresar de nuevo. Aguantó de mala manera: de pensión en pensión mal vestido, aseado y peor alimentado y dormido, pero cuando le llamaron para ingresar allí se presentó.

¡¡Quería curarse, coño!!

Y de nuevo nos encontramos hospitalizados los dos, y otros veinte afortunados más.

Yo tampoco tuve una lista de espera fácil, pero tanto Satur como yo ingresamos de nuevo, esta vez en el sitio indicado donde me iba a curar de mi trastorno psiquiátrico y mi ya consolidada adicción al alcohol. En la unidad de patología DUAL me iban a ayudar ya definitivamente, que había merecido la pena esperar, que aquí sí -o eso creía yo-.

No, tampoco.

Ya te contaré. Cuando uno siente deseos de cualquier enfermedad física tangible terrible y que mata, antes que haber tenido la mala fortuna de sufrir una enfermedad psiquiátrica -que también mata-, es que algo no se está haciendo bien.

 

Publicado la semana 32. 09/08/2018
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