Semana
31
Juan Palomo Calleja

GARGAJOS,  SILBIDOS BRONQUIALES Y SONIDOS ESTERTÓREOS

Género
No ficción
Ranking
1 82 0

 

Andamos muy despacito en la Unidad Patología Dual (UPD), un pasito delante de otro a ritmo de Koala.

Los ansiosos a causa de los ansiolíticos

Los depresivos a causa de la depresión que llevan puesta.

Los obsesivos, compulsivos, los paranoides, esquizofrénicos y demás especímenes del animalario residente, también van andando despacito; a lo metrónomo andante ma non tropo.

También  hay pacientes que,  a mayor abundamiento, siempre les duele algo - con razón o sin ella -. Que si la espalda, el tobillo, el hombro o todo a  la vez. Generalmente estos síntomas se acrecientan poquito antes de las clases de gimnasia obligatoria.

Nuestras cuidadoras poseen en su activo balance un stock disponible de expresiones que despiertan nuestros maltrechos cerebros y obran milagros con los dolores osteomusculares.

Uno de sus activos es:

¡ Podeis salir al patio a fumaar !

Mejor no te pille desprevenido la estampida de bisontes. El sonido es espantoso: chillidos de carga de indios Yama, sillas volcadas y luego arrastradas, pesadas mesas y muebles corridos, dibujos a medio pintar volando hasta nublarte la visión, lápices ruidosamente caidos de las manos que trémulamente los sostenían, puertas que devienen embudos: una masa multitudinaria se apiña y oprime hasta la asfixia.

Todos con un cigarrillo en la boca sin encender, ¿como lo hacíamos para que no se rompiera ninguno entre esa muchedumbre?.

Tan pronto llega la cuidadora para darnos lumbre, designada por suerteo a la pajita más corta habida cuenta el riesgo tumultuario que corre, la masa acalla sus altasvoces  alimentadas por la ansiedad de alquitrán, cianuro y monóxido de carbono.

Abre trabajosamente la puerta y se ve al instante rodeada por un círculo de caníbales con un pitillo en la boca, bizqueando hacia la luz del encendedor al final del túnel multitudinario. Como las experiencias extracorpóreas pero con muchos cuerpos.

Si la cuidadora sobrevive se libra del próximo turno de fumar, pero no del siguiente a éste, cuando vuelven a jugárselo a los chinos a los dados al remigio o a la cancioncita infantil. Agudizamos oídos a los cuarenta minutos y escuchamos a lo lejos el susurro  "pito pito gorgorito donde vas tu tan bonito a la hera verdadera pin pon ¡ FUERA ¡ ". Y vuelta a empezar.

Los tiempos para fumar pueden ser de diez, quince o veinte minutos. Al poco te contagias del ritmo de los demás y enciendes un piti con la colilla del anterior, así que fumas dos, tres o cuatro seguidos según los tiempos antedichos.

Al percatarme de que saldría fumando más - mucho más - que al entrar, me impuse un truquillo para fumar cuando el  alta lo mismo que al ingreso: me bajaba de la habitación donde guardaba bajo llave las cajetillas, los cigarros justitos cada mañana y cada tarde, ni uno más ni uno menos.

Huelga decir que dicha táctica sucumbió a la brevedad.

Cuando algún novato llegaba todo ufano afirmando que también iba a dejar de fumar... la unánime y sonora carcajada dejaba desconcertado al pardillo.

Y empezaba la porra sobre los minutos que tardaría en preguntar: ¿cómo lo puedo hacer para que me traigan tabaco de fuera?.

Abandonar la dependencia al tabaco dentro es algo así como afirmó Guerrita, que discutió con El Espartero para lidiar "el toro mayor de los prados":

"Lo que no pue zer no pue zer, y ademá, eh impozible"

Pues el ritual se repite nueve o diez veces al dia quedó ya dicho poco ha. Con el tiempo desarrollamos un reloj biológico adicional y específico para la cosa del fumar:

un minuto exacto antes de finalizar el cronógrafo su cuenta atrás, encendemos un último piti a la vez que nos dispersamos por los más recoletos rincones del patio. A medida que nos van pillando volvemos a imprimir el ritmo cadencioso  torpe dolorido de antes; pero como filmado a cámara lenta. Las siempre amables cuidadoras mutan en cotorras chillonas que graznan su horrible cantinela:

¡ Fulanito, que te he visto, apágalo YA y p´adentro !  

Y encima son denominadas cuidadoras tales semidiosas prepotentes, qué digo semidiosas, diosas que como el pagano Jano muestran la peor de sus bivalentes caras con omniosa asiduidad.

Repetido el proceso nueve o diez veces al día llega el momento de acostarse, alrededor de las 21 h. Entonces, de manera ordenada y  semi estática de puro agotamiento, se forma la cola de los ventolines.

Agotados porque antes hemos de subir a las habitaciones por una escalera interminable, infinita,  de agreste grande agudo grado, inalcanzable cumbre y peligrosa cordada de al menos al menos doce escalones. Con un sólo descansillo en la mitad para recuperar el resuello.

Alcanzada la cima del primer piso esperamos entre ahogos, sofocos y toses nuestro turno en la cola de los ventolines, invento sin parangón que alivia los males de nuestros sistemas respiratorios  y así podremos sostener el cepillo de dientes, y con una sola mano, antes de trepar a las camas, nuestra última prueba del triatlon.

Entre que nuestro aparato oxigenador está medio leprósico y que los fármacos para el buen dormir nos catalepsian boca arriba, los ronquidos son antológicos: de arce en celo, de morsa dominante, de león herido, de gorrino en matadero.

Yo tuve suerte, ya que la primera noche la pasé en una habitación doble solamente ocupada por mí. De amanecida me dijeron con mucha delicadeza,

- Juan, te cambiamos a una habitación individual

- ¿ Y eso ?

- Es que roncas " un poquito "

- Normalmente me lo hacen saber con un codazo en las costillas, gracias.

- Y, además, gritas en sueños

- ¿?

- No se que dices de una hija de puta o algo así.

- Si, ya se quien es.

En llegando la mañana nos despiertan a las 7:15 h.

El sonido del agua templadita que suave y agradablemente se desliza por nuestra piel queda apagado por los pedos matutinos y los sipiajos gargajos silbidos bronquiales y sonidos estentóreos, fruto de las labores de limpieza pulmonar que nuestro organismo ha realizado trabajosamente durante la noche.

Los residuos son evacuados a través de nuestros esfínteres buconasales en forma de mucosidad.

 

Publicado la semana 31. 02/08/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter