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Juan Palomo Calleja

¡LA MEDICACIOOON¡

¡ LA MEDICACIÓÓÓN ¡

El tiempo pasa muy despacio en el manicomio, perdón, en el  psiquiátrico, perdón, en el "CENTRO DE SALUD MENTAL ADULTOS. LARGA DURACIÓN. UNIDAD AGUDOS".

Pues eso, que el tiempo pasa muy despacio en el CSM, por lo que cualquier evento que interrumpa tus pajas mentales es motivo de gozo para el enfermo.

Los locos tenemos unas ventajas de las que los sanos o no diagnosticados carecen:   somos beneficiarios de mucha paciencia y profesionalidad.

Toca ahora manifestar el subidón que proporciona la cola de los vasos de plástico tipo chupito a enfermeros y enfermos. Es uno de los pocos momentos del día en el que ambos grupúsculos obligados a convivir estamos de acuerdo.

Con escrupuloso orden de llegada formamos una fila de lo más estética  - nada que ver con las colas en el banco el día de cobro de la pensión -.

Dos filas en imperfectamente paralelepípeda figura, todos agarrados a un vaso de plástico con agua.

Pero lo que es la polla es el soma que con criterio huxleiano (*) nos obsequia nuestro amado EstadodelBienestar. Lacasitos de todos los colores y ¡GRATIS¡ 

Rellenan por vía oral nuestros lánguidos cuerpos con pastillas y jarabes, quedamos henchidos de farmacopea. Como un pavo en Navidad nos embuten con lo que realmente da vidilla a tan insulsas carnes. Afortunadamente no siempre por vía rectal, como al pobre bicho.

Enfermeras y enfermeros, sabedores de su poder, nos dan instrucciones amables pero enérgicas que todos sumisamente desobedecemos debido al ansia por el  chupito. Para algunos enchufados, ¡dos¡ chupitos rebosantes de chuches farmacológicos

Así, me comía la envidia al ver a aquellos usuarios que reciben un chupito extra, el segundo. Maravilloso líquido verde iridiado -protector gástrico- envidia de quienes no tenemos derecho a tal dosis de felicidad.

Por tocar los cojones, y porque estamos locos y nos aprovechamos de ello, Android expresa su diaria y más enérgica queja. Con 32 minutos de antelación ha estado de pie inaugurando la fila con la única compañía de su vaso de agua y, ¡siempre igual¡  El “deal” se ha iniciado a las 19:32 en lugar de las 19:30. (**)

¡Qué barbaridad¡ afirma Massagrasa. Si se produce este desajuste horario con las pastis, ¿A QUE HORA NOS TRAERÁN LA CENA?. Mi compañero de habitación; el  Dixie, manifiesta que ¡cada día lo mismo¡ al tiempo que sorbe accidentalmente  un par de moscas del enjambre que le rodea. Apunta Pixie que luego pasa lo que pasa, aunque nunca pase nada. Barrabasa, la anoréxica, ya sentada sola en su mesita individual retuerce la servilleta entre sus manos sudorosas mientras cavila: mecagüenlaputa hoy toca natillas de chocolate.

Mientras el sufrido personal sanitario, a la cabeza de las filas, asomándose  al interior de nuestras bocas cual domadores de leones, comprobando que no les hagamos la pirula con las pirulas y así las traguemos toditas.

Saben y conocen nuestros cuidadores que en un ratito vamos a estar poco menos que soñando con campos de fresas y diamantes en el cielo.

La medicación no es suficiente. Es condición  necesaria, pero no suficiente para la curación o, al menos, mejora más que significativa.

No hay todavía fármacos que curen totalmente la ansiedad o depresión.

¿No se curan?, sí; se pueden curar, o al menos mantener a raya tales dolencias permitiendo al enfermo llevar una vida plena y feliz. Pero cuesta mucho, mucho esfuerzo, mucho tiempo, muchos recursos públicos.

La psiquiatría es la gran olvidada de la sanidad pública, y la psicología imprescindible y complementaria es simbólica y nominal más que real.

Estas ciencias no dan titulares del tipo: “Se ha descubierto un fármaco que cura la enfermedad mortal X en la mayoría de los pacientes, lo cual salvará miles de vidas…”; o bien “trasplantado con éxito…”

Y como no dan titulares espectaculares, no hay políticos que destinen recursos a la curación de la ansiedad, depresión y demás dolencias psiquiátricas cuyas consecuencias pagan los enfermos y cuidadores, quienes  llevan con ocultación y muchas veces vergüenza lo suyo.

Así que si no hay titulares espectaculares no hay votos, y si no hay votos no hay medios personales ni materiales. Que se jodan los locos.

Yo estoy curado. Siempre tendré la espada de Damocles sobre mi cabeza, pero ahora poseo herramientas suficientes para anticipar, detectar, prevenir y actuar.

Y estas herramientas son fruto de un largo proceso de autoconocimiento, introspección, reconocimiento de mis emociones y sentimientos.

Este proceso me ha llevado a una evolución en mis actitudes que me han facilitado la curación y me han hecho mejor persona.

Porque yo un angelito no fuí.

Y seguramente tú tampoco, aunque no estés diagnosticado o no estés enfermo. Mi proceso que te describiré sirve para todo el mundo, sirve y es necesario para un óptimo crecimiento personal, para alcanzar y sostener la FELICIDAD.

 

(*) Brave New World. “ Un mundo feliz “. Por Aldous Huxley. 1932

(**) Dealer. “ camello “ o traficante de drogas en inglés norteamericano coloquial.

 

 

Publicado la semana 16. 19/04/2018
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