Semana
15
Juan Palomo Calleja

¡ QUIERO CAGAR, JODER ¡

Género
No ficción
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Se me ha ido la olla con la digresión del capítulo anterior, pero no me llames loco, sólo un pelin disperso.

Pues bien, tantos  días encerrados en el manicomio ponen de manifiesto nuestras necesidades más ocultadas.

Muchos  y muchos días de convivencia nos bajan la guardia de la corrección social que malentendimos en la calle y nos alzan la necesidad de comprensión mutua. Nos sentimos más seres fisiológicamente humanos entre nosotros y nos confiamos lo inconfesable. Intimidad no entendible por vosotros, los de fuera. Estamos trastornados, pero somos personitas

Eso significa que los pirados que convivimos, devenimos entre nosotros una suerte de amigos-amigas-compañeros que exponemos nuestras intimidades  como catarsis y con mutua comprensión que:

NO ENCONTRAMOS EN NUESTRO ENTORNO FAMILIAR Y AMICAL, por muy buena voluntad que dicho entorno se esfuerce en ejercer: al final  pasamos de dar explicaciones de nuestras carencias y necesidades a quienes más nos quieren, porque no nos entienden

NO ENTENDEIS QUE NUESTRO APARENTE CUERPO PERFECTO NO NOS SIRVE DEL TODO, O FUNCIONA MUY POQUITO, porque nuestro Sistema Nervioso Central está enfermo.

Nuestro cuerpo, en concreto el del depresivo o ansioso contumaz:

No anda, no corre, no come, no juega, no trabaja, no sonríe, no habla, no escucha, no mira, no se lava, no se hidrata,  no casi nada o lo hace todo engurruñado y a la vez. Pero sí oye, y puede ver, y quiere …

Pero por fuera aparenta estar bien:

No nos faltan brazos

Ni piernas

Ni cabeza

Ni tronco

Ni físicamente nada. Nuestro cuerpo tiene de todo, como vosotros

Pero las neuronas del ático, las chiquitillas, las que no se ven, las que se encuentran dentro de nuestra cabeza no  se entienden entre ellas.

Tranquilo entorno familiar-cuidador del enfermo psiquiátrico; te daré alguna que otra información más adelante.

Nos ayudamos una pasada entre nosotros, nos comprendemos mutuamente porque sabemos lo que es la enfermedad

Sin prejuicios fisiológicos tras pocos días de común vivencia.

Barrabasa, mi anoréxica preferida, la princesita de ojos  azules y brillante pelo castaño suavemente depositado en sus armoniosos hombros; la dulce y pícara muñequita de labios sinuosos; mi preciosa niña de innata elegancia a la par que sutil belleza no menor que su inteligencia…

 

¡ NO PUEDE CAGAR ¡

 

Desde hace DOCE días

Sufro de verla sufrir. Se retuerce de dolor y no podemos hacer nada.

¡¡¡ ES QUE NO LE DAN NI UNAS PUTAS HIERBAS ¡¡¡

Encoje sus piernecillas de gacela, llora de dolor, sí, llora de dolor. Su precioso rostro ha devenido una enorme y fea mueca. No puede cagar.

Lo intenta varias veces, no ayuda la ausencia de intimidad.

El psiquiatra le ha prohibido laxantes.

Sufro por ella, pero ella sufre más

Suena el timbre. Llega su madre. Se la lleva (sola no puede salir, por suicida también). Su madre la llevará a casa.

 

¡ JODER TÍO, NO VEAS LO QUE HA SALIDO DE AHÍ ¡

 

¡ Mi princesita triunfó ¡

Me siento orgulloso de ella y relajado a la vez, después de haberla visto  un par de horas antes

Le ha cambiado el semblante. Su madre la ha devuelto como nueva

¡ Hostia tío ¡:  tres truñacos. ¡ Daba gusto verlos ¡

¡ No veas lo que ha salido de ahí ¡

- sí, ya lo he captado

¡ Es que no entiendo porqué no me dan laxantes, joder ¡

¡ Peazo mojones, tío ¡

- que ya me ha quedado claro

¡ Voy a dormir de un tirón, menudo peso me he sacado de …

- Barrabasa ¡¡¡. Para ya

Vaaaleeeee, ya paro. ¿ Y tú, ya´s cagao ?

 

Cuando sufres un síntoma físico y entendible pides ayuda.

Cuando sufres un síntoma de origen psíquico te callas. Mal.

Enfermo, tienes derecho a pedir la compasión, la comprensión, la protección, el cuidado y el acompañamiento que cualquier enfermo recibiría.

Y tú, familiar, cuidador, acompañante tienes la obligación de ser compasivo, ofrecer tu compañía y apoyo. Debes intentar comprender que el enfermo psiquiátrico no puede escapar de su dolencia, que es real, que no se la inventa.

Debes hacer un esfuerzo por comprender que sus actos están exentos a veces de raciocinio, fruto del estrés, de su desconcierto que provoca la saturación mental.

Entiendo que ni el enfermo mismo comprende qué le pasa, no puede explicarlo o no sabe hacerlo o, incluso, siente vergüenza y culpabilidad por sus “malos” actos. Sus “tonterías” son motivo de catástrofe para el ansioso/depresivo. No lo menosprecies, no está sano, está enfermo y él no ha elegido estar enfermo y tampoco puede curarse solo, espontáneamente, por las buenas.

“Querer es poder”; no, el enfermo sabe lo que quiere, quiere, pero no puede, por eso está enfermo.

“No es fácil”, me dirás, ¿qué cuidados de un enfermo grave son fáciles?. No digas “no es fácil”; dí: “no lo entiendo”.

Y reconociendo que efectivamente está enfermo, que tiene una enfermedad que no entiendes has avanzado mucho. Ya lo entenderás, si quieres. Tu, si quieres sí que puedes. El enfermo mental no.

Aunque pueda cagar.



 

Publicado la semana 15. 12/04/2018
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