Semana
13
Juan Palomo Calleja

EL DOLOR EMOCIONAL. (Duele que te cagas)

Género
No ficción
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El dolor psicológico se refleja en nuestros circuitos emocionales. Lo dicen los científicos y se fundamentan en la “resonancia magnética funcional”

El corazón sufre, las emociones se desbordan, áreas del cerebro se activan. Las mismas áreas del cerebro que cuando sufrimos un dolor físico, tangible. Se producen cambios en el flujo sanguíneo en el córtex cingulado anterior y en la corteza prefrontal.

El córtex cingulado anterior aloja la angustia, el desasosiego, miedo, vacío emocional.

La corteza prefrontal regula nuestras emociones y regula el dolor de las heridas emocionales.

En el cerebro se elaboran las emociones tales como el miedo, la tristeza, rechazo; área anterior. La alegría y demás emociones y sentimientos “positivos”; área posterior. Y en el área central se integran todas.

Y todo esto gracias a la intervención de los neurotransmisores que anteriormente mencioné. Comparten pues las mismas zonas cerebrales dolor físico y dolor emocional.

Y el dolor emocional que nos negamos y/o escondemos, tapamos, disimulamos. Las heridas psicológicas no curadas van acumulándose y haciendo mella con el tiempo. Tardan mucho en curar, y si nos nos ponemos a ello nunca se curan.

¿Va contigo la cosa?: todos tenemos alguna herida emocional, todos, incluso tú. Durante tu vida has obtenido triunfos y experimentado fracasos, es lo que tiene estar vivo y vivir experiencias. Si has transformado el sufrimiento en aprendizaje estás de enhorabuena.

Si no has sabido o no has sido capaz de gestionar tu dolor emocional con arrojo y buscando la superación personal, si no has asumido tus fracasos o decepciones como parte de tus vivencias, si te has revuelto con rencor, generado malestar, desconfianza y demás actitudes perniciosas para los demás y para tí, si la negatividad preside tu vida, entonces has hecho como yo actué hasta hace poquito.

Puedes planificar tu vida como creas conveniente, pero tus planes -idealizados por la educación o información recibida- no se cumplirán necesariamente. Los fracasos llegan, y hay que asumirlos, tomar nota y crecer también gracias a ellos. En caso contrario, serás el único protagonista de tu infelicidad. Por mucho que juzgues, culpes y castigues a los demás. Tú y solo tú eres el responsable no sólo de tus actos, sino de cómo gestionas emocionalmente las consecuencias de tus decisiones.

Y si emocionalmente no estás bien, si sufres dolor emocional el cuerpo te avisa con los síntomas psicosomáticos que ya describí: migrañas, náuseas, insomnio, dolores musculares o articulares etc.

El cuerpo te avisa, las neuronas no duelen, el pié sí duele (porque te has dado un golpe o por reflejo psicosomático), el alma duele.

Has de tomar la gestión de tus emociones e identificar tus sentimientos, escucharlos, escucharte, dejarte sentir, agradecer la información que te dan y actuar en consecuencia. Si los niegas, si niegas tus sentimientos, si pretendes actuar sólo de forma supuestamente racional estás condenándote a la infelicidad. Debes aprender a ser un senti-mental: mental -de acuerdo- pero con sentimientos que debes identificar, reconocer.

Séneca decía que no hay mejor calma que la que surge de la razón. No puedo estar más en desacuerdo, y te lo escribe un ex fervoroso racionalista. No debes fiarlo todo a la razón, al intelecto lógico deductivo, no debes buscar explicaciones racionales a todo, hay que dejar un buen espacio a la inteligencia de las emociones.

¿Fácil?, ni de coña. Pero si no cultivas una actitud sentipensante tendrás una vida de mierda a poco que las circunstancias no te favorezcan.

Si ya te has emponzoñado, por muy al fondo del pozo en el que te encuentres podrás salir.

Yo lo he conseguido.

Todos estamos preparados para afrontar la adversidad, el ser humano está programado para ser un superviviente. Con un poco de esfuerzo, además, no sólo superar los acontecimientos sino además crecer como persona, ser mejor que “antes”, mucho mejor sin dejar de ser tú, sin perder tu identidad sino todo lo contrario.

Un principio de la superación y el crecimiento personal está en reconocer el síntoma físico como mensaje que nos transmite el cuerpo advirtiendonos que no estamos pensando ni actuando en la dirección correcta. Que nuestros pensamientos no están dando un enfoque adecuado a nuestras experiencias. La ansiedad y/o la depresión aparecen.

Las emociones surgen de los pensamientos, éstas no son “buenas” o “malas”, no hay emociones “negativas” o “positivas”. Esto es importante ya que identificamos las emociones “malas” o “negativas” como dolorosas, y no queremos sufrir, ergo las negamos o buscamos excusas y culpabilizaciones ajenas.

La ira, tristeza, rabia, son necesarias; si las transformamos en “negativas” es porque no las estamos gestionando bien. El dolor es necesario, el sufrimiento es opcional.

Y si nos atamos al sufrimiento no buscaremos el origen del dolor que siempre está en nuestro interior, ¿No hay circunstancias externas?, Por supuesto, pero estas no las puedes cambiar, ¿Entonces?, Entonces debes trabajar la comprensión de esas circunstancias y la aceptación siempre en relación con lo que sentimos.

El sufrimiento es consecuencia de la incapacidad de aceptar esas circunstancias esa realidad y no poder continuar con nuestra vida, llevar el control de nuestra vida, vivirla como propia y no dejarla al albur de las emociones desbocadas.

El dolor es inevitable, una pérdida de un ser querido, por ejemplo; el sufrimiento es la cronificación de ese dolor.

Escucha el dolor y lo que te quiere decir, luego actúa “positivamente”, en caso contrario puedes entrar en una dinámica de acción reacción cada vez más dolorosa que se transformará en sufrimiento propio y ajeno.

Tú eres tu enemigo, no los demás.

El dolor debes sentirlo, reconocerlo, tomar nota y actuar. No hemos venido a este mundo, a este valle de lágrimas -decían mis educadores- a sufrir; los siento hermanos Maristas, si hemos nacido y estamos vivos es inevitable sufrir porque es necesario, pero ya que estamos intentemos ser felices, ¡la vida es maravillosa¡. Si negamos el dolor, el sufrimiento, si queremos dejar de sufrir por cauces equivocados entraremos en una espiral de VICTIMISMO.

El victimismo es una cosa muy mala, aunque tiene a priori sus ventajas, falacia pura el beneficio que se obtiene, digo.

Si me tengo por víctima es que hay un agresor, y si no lo hay me lo invento. Y me revuelvo con idéntica o mayor violencia percibida contra el supuesto agresor que, a su vez, se defiende también con violencia y...

Pero quédate con una cosa, paciente lector: EL DOLOR ES UNA OPORTUNIDAD PARA CRECER COMO PERSONA:

si aceptas, y te aceptas crecerás. Cuesta mucho, sobretodo aceptarte porque si lo estás haciendo bien verás en tí cosas que no te van a gustar nada de nada. Descubrirás el cabroncete que ha habido en tí. Sólo así dejarás de comportarte como tal.

Y esto pasará cuando descubras lo excelente que eres en muchos ámbitos de tu vida, reconociendo a la vez tus limitaciones y, por supuesto, tus malas actitudes.

Reconociendo nuestras debilidades reconocemos nuestras fortalezas; curioso, ¿no?. La capacidad de superación del sufrimiento, de la derrota, el fracaso y el dolor se llama resiliencia. Todos tenemos esta capacidad, sólo hay que currárselo un poquito.

Publicado la semana 13. 28/03/2018
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