Semana
10
Juan Palomo Calleja

UNA NEURONA. (¿En que se parece un pie a una neurona?)

Género
No ficción
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Nunca verás dos pies iguales, ni tan solo en la misma persona propietaria de ambos

Sin embargo, no sólo las millones de neuronas que conservamos los adultos, en mayor o menor número según la mala vida que les hemos dado, son iguales entre sí; sino que éstas son idénticas a las del resto de la especie humana.

Un pie es grandote, se ve a simple vista. Sin embargo, las neuronas son muy chiquitillas, tan minúsculas y vulnerables que si se cae una de ellas por el borde de una mesa se mata. (*)

Se encuentran en el interior de nuestro cuerpo y son elemento esencial de lo que los galenos llaman “SISTEMA NERVIOSO CENTRAL“ (SNC)

Las neuronas se comunican constantemente entre sí. Si no lo hacen es que estás muerto. Si lo hacen mal es que estás jodido desde el punto de vista psiquiátrico.

Pues eso, las neuronas se comunican constantemente entre sí. Deberíamos tener unas OCHENTA Y SEIS MIL MILLONES, - 86.000.000.000 de neuronas más o –generalmente- menos.

Las neuronas son muy parlanchinas ellas, y fisgonas. Saben lo que pasa en todos y cada uno de los rincones de tu cuerpo, incluso en aquellos huecos que no sabes existían.

Las neuronas se componen de tres partes: las dendritas, el axón y el soma. A este último volveremos en una próxima referencia huxleiana

Todos los mensajes electroquímicos hacen que miles de neuronas se activen al mismo tiempo y transmitan el mensaje a neuronas vecinas. Esta conexión se da entre el axón de una neurona con las dendritas de otra y se denomina sinapsis.

Cada neurona se comunica de esta manera con miles de neuronas recibiendo cargas eléctricas a una velocidad de 0,001 segundos, lo cual puede ocurrir hasta 500 veces por segundo. Lo más curioso es que el número de descargas y el valor de cada una constituyen el lenguaje de las neuronas.

Lo dicho, son muy parlanchinas.

Y como son tantas necesitan estar todas siempre muy ordenaditas y atentas a sus miles de millones de vecinas, de manera que no se solapen conversaciones que provoquen una jaula de grillos en la cabeza del sujeto.

Claro que a veces no es tan fácil. Si falla alguno de los neuroreceptores, o biotransmisores que inciden en los impulsos bioquímicos y electroquímicos que facilitan y regulan el tráfico de las comunicaciones entre ellas; pues se hacen de la picha un lío y eso repercute en el sujeto que se encuentra debajo.

Vale, ¿Pero en qué se parece un pie a una neurona ?, te pregunto sufrido lector

Familiar, cuidador del enfermo, vecindonas, amigos del esposo, compañera, padre, hermano etc. del enfermo psiquiátrico de carácter no evidentemente perceptible; no te precipites en la respuesta.

“No se parecen en nada“ no es la respuesta correcta

¡ PIES Y NEURONAS ENFERMAN ¡

Ese es su rasgo común, dicho con escaso rigor científico pero escrito con ánimo explicativo. Luego lo aclaro.

 

(*)Inspirado en una frase del ministro de sanidad don Juan José Rosón, cuando la vergüenza del aceite de colza.

Publicado la semana 10. 07/03/2018
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I Will survive , La realidad , Sírvase templado si dispone de una sonrisa que no termina de salir , Locura
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