Semana
08
Jo, Ybáñez

DESPARRAMÁS -Capítulo 1-

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Relato
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En un vagón de un tren de Cercanías, varias mujeres vestidas a la moda, cada una con su estilo, de diferentes edades, con grandes bolsos y compartiendo crema de manos, se sientan en plazas contiguas para poder charlar como todos los días:

- Son y treinta y dos y aún falta Pili– dice una de ellas.

- Mira a ver si viene que está a punto de ponerse en marcha el tren -dice otra.

- Sí, por ahí viene flotando sobre el suelo, ¡siempre igual! -y se apoya en la puerta para que el conductor del tren la vea y no cierre y se vaya el tren sin Pili.

Pili sube al tren de un salto. Es alta y delgada, viste ropa de marca y sus zapatos son de "alta costura" básicamente porque tiene una zapatería. Su carita aniñada y su voz suave parece desmentir los treinta y dos años que tiene.

- ¡Caray, Pili, nos haces sufrir mucho!.

- Pero sabéis que siempre llego. Hoy me he levantado a y diez, y aún me ha dado tiempo de ducharme y secarme el pelo; en la tienda me lo plancharé.

- No me digas que llevas una plancha de pelo en el bolso.

- No, me dejo una siempre en la tienda.

Rien todas.

- ¡Qué "apañá" eres!, bueno, cuentanos la despedida -dice otra.

- Uf, una juerga, ¡qué bien que nos lo pasamos!. Mario abrió la tienda el sábado, así yo pude estar todo el dia de fiesta.

- Pobre Mario. -dice una de las compañeras.

- Otras veces ha sido al revés, nos lo arreglamos así...

- Bueno, cuenta, cuenta... -le piden todas.

- Pués nada, el sábado por la mañana con la charanga por todo el pueblo, disfrazadas de despedida...

- Ah¡, ¿que hay un disfraz especifico de despedida? - pregunta la más mayor.

- El normal: ese de la polla y los huevos de goma en la cabeza. Llevábamos minifaldas rojas, camiseta blanca, y un delantal, ¡lo típico! y la novia, para distinguirla, iba con una falda larga roja de volantes, sin la polla, pero con cofia de criada y un plumero. Y la charanga venga a tocar, y nosotras venga a beber chupitos, que a mediodia ya estábamos "medio-pedo".

- ¡Qué monas!,- dice la misma, pensando que en poco tiempo su hija tambièn puede llevar pollas en la cabeza - ¿cómo pudisteis resistir?.

- En la comida que teníamos reservada comimos muchísimo para poder aguantar y enseguida nos fuimos a las vaquillas.

- ¿También os gusta eso a vosotras?

- Claro, ¡pues no se armó juerga ni nada!, porque el novio y la cuadrilla tambien acudieron y nos los pasamos, ¡buahhh, la que se lió!, afónica estoy aún. Y por la noche, en el autobús que contratamos, a la discoteca de Gandía. Ahí nos volvimos a poner las pollas en la cabeza y en la discoteca nos dedicaron un montón de canciones y nos invitaron a bebidas y nos reímos y nos lo pasamos, ¡mi madre...! al final, a la playa a nadar y a dormir.

- Este finde no habrás podido sacar a pasear a los perrillos de la prote...

- ¡Claro que sí, mujer!, el sábado por la mañana es lo primero que hice, y por la noche antes de subir al autobús también, pobrecillos, para ellos siempre tengo tiempo. Y ayer cuando llegué a casa, antes de acostarme a dormir la mona también los saqué. Ellos son lo primero.

- Pobre Mario, todo el dia trabajando y tú de juerga.

- Y él también, que por la noche se fué con ellos a la discoteca... No sé nada de él, supongo que acudirá a abrir la tienda porque las llaves las tiene él.

- ¿Cómo os va la tienda?

- Pues como todo, mal. Veremos como quedamos.

- Así no se puede formar una familia ni tener expectativas de futuro.

- ¿Y quién quiere formar una familia?, yo veo a mis amigas las que tienen hijos, que si no puedo ir aquí, que si no tengo dinero para hacer tal y la verdad, se me pone la piel de gallina. Este fin de semana ha sido... que si ahora voy que le tengo que dar la papilla, que si no puedo ir porque lo tengo con fiebre, que si Pepito no quiere que vaya porque se pone celoso y luego tengo bronca, ¡madre mía!, con lo bien que estoy así.

- La verdad es que tienes razón, si eres feliz así, no cambies, que luego vienen las hipotecas, los pagos..

- Por culpa de los pagos estamos tan mal con la tienda. Todo lo que ganamos se va en impuestos, autonómos, IRPF, declaraciones... no ganamos para comer, solo para pagar, y eso que tengo buenas ventas, pero esto es un desastre -dice Pili.

- Fíjate, vosotros dos con un trabajo que, si no fuera por los impuestos, os daría para comer y por culpa de todos los pagos, igual vais a tener que engrosar las listas del paro. No entiendo que se prefiera aumentar el paro antes que disminuir los impuestos.

- No lo entendemos nadie -contesta otra de ellas. ¿Cómo esta tu madre? - le pregunta a Pili.

- Bien, sí, ya se encuentra bien, ya se levanta antes que yo para tenerme preparado el bocadillo.

- ¡Qué mimadita que estás¡, ¿así como vas a querer irte a vivir con tu novio?.

- Mi madre me quiere mucho, jajaja, si no estuviera yo, ¿a quién cuidaría?. Estaría sola y sin nada que hacer. Y como duermo con Mario cuando quiero, nos vamos de vacaciones y todo eso, ¿para qué quiero dejar mi casa? Estamos bien así los dos, que ya pasamos mucho tiempo juntos en la tienda y no hay que desgastarse tanto.

- Venga, chicas, que ya llegamos, no os dejéis nada en los asientos.

Y bajan del tren entre risas y prisas, sacando los billetes para pasar por la maquinita que les han impuesto y desperdigándose por las calles de la ciudad para llegar a sus trabajos

Publicado la semana 8. 20/02/2018
Etiquetas
#Faena (RadioMacramé) de Zoo , El día a día , Camino al trabajo
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