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Jo, Ybáñez

DESPARRAMAS -Capitulo 9

Y se desliza, el tiempo se desliza, como el agua calle abajo, como las gotas de lluvia por el pelo si no llevas paraguas,

y moja, el tiempo también moja,

moja las esperanzas y las alegrías, la paciencia y la tolerancia, futuro y presente

 las historias mojadas que cura el tiempo y necesitan secarse para curarse de verdad.

Y los trenes se deslizan uno tras otro hacia la derecha y hacia la izquierda, ida y venida, con un pitido solamente,

vuelan y te dejan o te llevan, llegas, corres, caminas, flotas, sales, entras, bajas, subes, te deslizas en el asiento

te deslizan un papel ("lee lee") y es un chiste y todos ríen y otros papelitos deslizados en las manos, recorridos con la vista, leídos y reidos

y cuando bajas te deslizas, vuelas hacia la casa para cocinar y preguntar y ordenar y ayudar y lavar y aconsejar y rogar y tus palabras se deslizan en los oídos de la familia, de uno a otro, y parece que caen al suelo, como las gotas de lluvia

y caen hasta el suelo también tus ganas, como hojas de otoño, tus fuerzas, tu energía, pero solo es mediodia y nadie te escucha y tu tienes que escuchar toda la tarde aún para tener algun dinero que deslizar en tu bolsillo o en el banco

y pasa el tiempo y las horas, y pasa la vida y las ganas y las nubes, el cielo azul claro lleno de nubes blancas que se deslizan al ritmo del viento suave, balanceandose cadenciosamente como las plumas de los pájaros que vuelan por el cielo azul, azul marino,

gris

negro

blanco, negro

negro sin sol, nubes pesadas y grises

cielo blanco, oscuro, y lluvia intensa que cae con fuerza, con enojo, con peso,

cielo rosa

cielo rojo con nubes grises que flotan rápidas hacia la derecha deslizandose hacia el futuro

y el cielo ahora es azul claro y las nubes algodonosas blancas, grandes, dulces, envolventes,

traen calor, sol, tardes de bochorno, noches sin dormir

y el cielo sigue deslizándose hacia la derecha, siempre hacia el futuro, hacia el cielo gris de pasado mañana o el cielo azul brillante de la semana que viene

y solo los trenes siguen, cadenciosos, puntuales o no, la gente subiendo, bajando, saliendo, llegando uno tras otro sin parar o parando,

cuando llueve, cuando hace sol, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado,

domingo, los trenes vacíos siguen deslizándose por las vías ajenos a los pasajeros, siguen y siguen como el cielo, como las nubes, como el viento, como la lluvia, como el sol

todo se mueve, sigue moviéndose como los trenes, sin tener en cuenta a la gente, nada se para, todo se desliza a pesar de la gente, a pesar de Marga y sus interminables viajes al instituto, a pesar de Pili que ha tenido que cerrar su tienda y trabaja para otros y sigue pensando igual, ¡claro!, a pesar de Magda que, deslizándose como agua cuesta abajo, encontró un tope y rebotó, recuperada su dignidad y su ilusión,

todo sigue moviéndose sin tener en cuenta a Sunsi, su egoísmo, su falta de empatía, de mundo interior,

ni a Carla y su cansancio eterno, nada se para ni siquiera por Noelia, que comparte vida y amor con su familia, por prolongar su felicidad,

nada saben los trenes infinitos de la casa de las velas ardientes, todo sigue moviéndose a pesar de que Marina ya no sube a los trenes ni baja porque se le acabó también el trabajo (se le acaba todo), a pesar de las lágrimas diarias de Lola,

de las risas los llantos los hijos los padres los maridos los jefes los chistes los viajes los horarios las puertas los gritos las caricias los trenes

los trenes siguen deslizándose por las vías sin saber que su vientre alberga vidas medio vividas, medio gastadas, muy lloradas

creen que todo son risas porque las risas son escandalosas y largas y compartidas y los llantos son silenciosos y los trenes solo oyen risas y chistes y gritos pero no lágrimas, las lágrimas son suaves y se deslizan por las mejillas hasta el suelo seco y polvoriento del dolor oculto

y el invierno, el verano, la primavera, el otoño, se deslizan sin parar, se mueve el tiempo, se mueve la piel, se mueve la vida, se mueven los trenes aunque sea por unas vías de hierro.

Y cuando abres los ojos todo ha pasado, o no todo sino mucho, ha pasado mucho mucho tiempo, mucha vida, muchos días, muchos trenes, muchas lágrimas, muchas risas

y días, días largos y cortos, días oscuros y claros, han pasado tantos días y tantas noches que se desliza el presente, y el futuro se presenta pero no lo ves porque siempre estás en el presente, sea como sea, y deseas el futuro, un futuro mejor pero no llega y sigues en presente aunque se deslice ante tus ojos y quieres deshacerte de tu presente, un presente angustioso, agobiante, sin descanso, sin paz

siempre con voz, siempre con reloj, siempre con quehaceres, nunca con tiempo, nunca sola, nunca yo, nunca tu, nunca nada más que trabajo y el tiempo yéndose, fluyendo.

Publicado la semana 44. 11/11/2018
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Llamando a la Tierra
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