Semana
43
Jo, Ybáñez

HE CAMBIADO A FRIDA KAHLO POR MAUD LEWIS

Género
No ficción
Ranking
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Hola.

Desde hace más de treinta y cinco años, mi mujer famosa favorita era Frida Kahlo. La "conocí" al mismo tiempo que a Isadora Duncan, Fanny Stevenson y otras mujeres fuertes, valientes, rompedoras, trascendentales.

Admiro muchísimo a Frida Kahlo, pero la conozco y la admiro desde mucho antes que entrara la "fiebre Frida" en los medios de comunicación, en los merchandising, manualidades, ropa... en el día a día. A veces, hasta me ofende un poco la banalización de su figura: ¿cuántas personas, de las que llevan una bolsa (por ejemplo) con su cara, saben de su vida?, ¿saben las niñas que tienen un portalápìces con su efigie que fué pintora?, los que tienen una reproducción de cualquier cuadro en su casa ¿saben cuánto sufrió?, porque Frida Kahlo fue una gran mujer, con una cultura exquisita, una pintora innovadora siempre relacionada con la "alta sociedad cultural mundial", pero fue una persona que sufrió muchísimo físicamente.

No voy a copiar y pegar la biografía de Frida Kahlo, no es lo que me interesa en este momento, podemos encontrarla en cualquier enciclopedia o en internet, ¡claro!, pero sí que quiero expresar el porquè de mi admiración, y es porque no concibo vivir con dolor físico; para mí, el dolor físico es tan invalidante que no me creo capaz de ser persona sufriendo así. Cuando he sufrido dolor físico, mi reacción, imposible de controlar, ha sido convertirme en una niña pequeña sin pensamientos coherentes, llorar y llorar sintiéndome desvalida (bueno, he de hacer una excepción: cuando he dado la vida no me he sentido así ¿por qué será?...). ¿Cómo no he de admirar a una mujer que, teniendo que sufrir tanto dolor todos los días de su vida, fué capaz de vivir, amar, estudiar, luchar, pintar y ser lo que fué?, personas así te empujan en la dirección correcta, hacia una vida plena.

No olvidemos, también, que Frida, por sus amistades de la época de universidad, entró en contacto con periodistas, pintores, políticos, poetas... todo un mundo de cultura, revolución y vida, tanto en México como en el resto del mundo. Bretón, Picasso, Trostky, Rivera (por supuesto) fueron parte de la vida de Frida Kahlo. Sus cuadros fueron expuestos en las más prestigiosas galerías del mundo y hoy por hoy podemos disfrutarlos en museos como el Museo de Arte Moderno de México, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Nacional de las Mujeres en las Artes de Washington o en su propia Casa Azul.

Maravilloso, ¿no?.

Y ahora os preguntaréis: y con tanta admiración, ¿cómo dices que la cambias por... quién?.

Os cuento:

El jueves pasado vi la película "Maudie, el color de la vida". Yo soy un poquito rara y siempre me gusta saber qué es lo que voy a ver, así que, generalmente, busco información sobre la película, incluso si es de misterio o terror no me molestan para nada los "spoilers". Así que escribo en el buscador "Maudie pelicula" (bueno, sin mayúsculas ¿"pa qué"?, ¡qué desastre!), y lo primero en lo que me fijo es que es una película "basada en hechos reales", asi que, después de leer el resúmen que hace FilmAffinity, bastante simple, por cierto, paso a buscar quién fué Maud Lewis y me empapo un poco; os resumo:

Maud Lewis tambièn fué una pintora que vivió durante el siglo XX, también tuvo dificultades físicas y su vida fué la de una aldeana muy humilde y silenciosa.

Nada de ésto me preparó para lo que ví y sentí después.

Yo no sé si la actriz, Sally Hawkins, es extraordinariamente buena en su oficio, si dotó a su personaje de una dimensión que no sabemos si Maud Lewis tenía o no, pero lo que ví fué a una mujer que, a pesar de sus dificultades físicas, a pesar del desprecio e infantilización con que la envolvía su familia, a pesar de toda una labor de destrucción de su personalidad, y además, en una época y un lugar (primeros setenta años del siglo XX en una pequeña aldea rural) donde las normas sociales seguían siendo restrictivas, a pesar de todo eso, digo, Maud Lewis conservó su fuerza interior intacta, una personalidad firme y decidida y una bondad a prueba de maltratos.

Me admira profundamente que después de treinta años de desprecios y sobreprotección, Maud decida que quiere vivir sola, que tiene que encontrar un trabajo y salir de una casa que no es su hogar puesto que se lo han arrebatado sin tenerla en cuenta para nada: ella no cuenta para nada en la vida de nadie. Pero sigue teniéndose a sí misma.

Me admira que pueda ver que en el fondo de Everett hay una persona desvalida, tanto, al menos, como ella, y que luche, incluso en contra de sí misma, para conseguir que ese ser bondadoso y comprensivo salga de su encierro emocional, aflore y envuelva a un ser humano tan falto de amor hasta entonces, como ella misma.

Y su bondad, una bondad en límite sólo con su dignidad, una bondad que la lleva a visitar a su gélida tía a pesar de todos los desprecios que siempre recibió, a pesar de la distancia que tiene que recorrer con su maltrecho cuerpecito. Una bondad que limita con la mentira despreciable a que fué sometida en el pasado o al deseo "mendaz" (me encanta esta palabra que pronuncia Burl Ives en "La gata sobre el tejado de zinc") de su hermano de reanudar las relaciones filiales en el momento en que le conviene, ese es el límite digno de su bondad.

Maud Lewis no tuvo amistades famosas ni exposiciones multitudinarias, no fué activista ni tuvo amoríos destacados, siempre fué una aldeana humilde y trabajadora aun a pesar de sus dificultades físicas invalidantes. Pero no he conocido a nadie con tanta vida en su interior, tanta fortaleza y confianza en sí misma, tanta humildad y perseverancia capaz de vislumbrar el fondo más oculto de los demás y tanta bondad.

¿Son buenas sus pinturas?, ¿en qué movimiento artístico se encuadran?, ¿en qué museos están?, no importa, son pinturas muy sencillas, de la vida cotidiana, pintadas con colores puros sin mezclar, por las que no cobró más que unos pocos dólares, suficientes para seguir pintando. Me importa ella, me importa su fortaleza, me importa su vida no condicionada por el dolor fisico, me importa su bondad.

Por eso cambio de Frida Kahlo a Maud Lewis, las dos pintoras, las dos con grandes dolores físicos que no las destruyeron, las dos con fuerza interior, pero Maud, además, con esa bondad clarividente que me ha hechizado y esa humildad a pesar de su grandeza como persona. Gracias.

Publicado la semana 43. 27/10/2018
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BSO Maudie
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