Semana
37
Jo, Ybáñez

DESPARRAMÁS -Capítulo 8-

Género
No ficción
Ranking
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Las estaciones de los trenes de cercanías, en el márgen entre las 20:30 y las 21:45 son hervideros de gente que va y viene de casa al trabajo o del trabajo a casa. Los mismos grupos de gente (camareras, dependientas, pasteleras, estudiantes) se encuentran en este lugar y este momento todos los días laborables, así que crece su amistad y confianza mutuas. Como confianza tienen todas ellas en el buen y uniforme funcionamiento de los trenes que han de llevarlas o traerlas a casa, aunque esa confianza, ciega no es.

Asi que tenemos un buen grupo de trabajadoras en la estación esperando su tren. Como, además, es viernes, la estación está abarrotada: estudiantes de vuelta a casa, viajeros de larga distancia... niños llorando, parejas besándose... El murmullo es tal que no se oye la voz de megafonía, o, simplemente, no hay ninguna voz de megafonía.

Llega un tren y la pareja de los besos se despide… besándose una vez más: él sube a su tren y ella se queda esperando al que va en dirección contraria.

Nuestro grupo está charlando, riéndose y burlándose de la chica que se ha despedido tan amorosamente de su pareja. Y más arreciaron las risas y las burlas cuando, habiendo llegado otro tren, la "pobre", sin darse cuenta de que no era el suyo, casi se sube en el tren equivocado.

Pero, de pronto, Luísa grita:

-  ¡Eh!, ¡que nuestro tren ha llegado por la otra vía!.

-  ¡Ay, que no llegamos! –grita Ana, desesperada-.

- ¡Corre, corre, que lo perdemos!.

-   ¡Eso nos pasa por burlarnos!.

Y nuestras amigas emprenden una frenética carrera hacia las escaleras del paso inferior para cruzar a la otra vía.

-  ¡Ahora nos vamos a encontrar a todos los que suben de cara! –dice Lucía, echando a correr por la escalera.

Efectivamente, nada más empezar a descender, los pasajeros que han bajado del tren y ya suben hacia el andén, empiezan a obstruirles el paso.

-  Corred, chicas, corred, ¡que lo perdemos! –les grita Hermi.

Cuando llegan al último escalón del tramo de bajada, se abre la puerta del ascensor y sale un hombre mayor.

Luísa grita:

-  ¡Subid, subid al ascensor, que hay tanta gente que no nos dejarán subir por la otra escalera hasta el tren!.

Y, raudas y veloces, se meten las tres en el ascensor. Hermi, que conserva aún la cabeza sobre los hombros (y la usa) y tiene largas piernas, ha llegado ya hasta el tramo de subida y se abre paso a codazos subiendo los escalones de tres en tres hasta el andén.

Mientras tanto, nuestras tres amigas han apretado el botón de subida al primer piso y, con la esperanza de que, al salir, el tren aún esté en la vía, se relajan y respiran hondo.

-  ¡Uy, qué susto!, creí que lo perdíamos.

Cual no es su sorpresa y su desconcierto cuando, al abrir la puerta del ascensor, se encuentran de nuevo en el mismo andén del cual habían escapado hace no más de un minuto.

-  AAAHHHH¡¡¡¡, JAJAJAJAJAJAJ. ¿qué hemos hecho?, JAJAJAJAJA, hemos vuelto a subir a donde estábamos, JAJAJAJAJA, ahora sí que lo perdemos..

-  ¡Corre, corre por las escaleras!.

-  Hermiiii –gritan desaforadamente- que no se vayaaaaa!!!.

Y vuelven a bajar las escaleras gritando y riéndose del “fallo de cálculo” del ascensor: ahora ya no les impide el paso nadie, están todos en casa ya.

-  JAJAJAJAJA, pero, ¿qué creíamos que iba a hacer el ascensor?, JAJAJAJA, ¿transportarnos en horizontal?, JAJAJAJAJA (el ataque de risa en grupo es estremecedor).

Hermi no ha entrado en el vagón, está “sujetando” la puerta para que el conductor la vea y no ponga el marcha el tren dejando a sus compañeras “en tierra”, pero todos los viajeros del vagón están deseando llegar a sus casas y no se explican a qué clase de locas gritonas están esperando (ya no hay nadie en los andenes y sus risas y sus gritos reverberan en el pasadizo subterráneo).

Ana, Lucía y Luísa arrastran sus bolsos corriendo hacia el tramo de subida, riéndose y burlándose de ellas mismas:

-  Jajajajajaja, nos burlábamos de esa… y mira, jajajajaja, no hemos visto que había venido nuestro tren… jajajaja

-  Jajajajjajaja, a qui es burla, el dimoni li furga, jajajajja

-  Y el ascensor.. jajajajaja, ¿en qué estábamos pensando?.

-    JAJAJAJAJAA

(¡¡Viva el pueblo valenciano y su capacidad de humor y de burlarse de sí mismo!!).

De repente se oye un grito estentóreo, de los que ponen la carne de gallina:

-   AAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYYY,          QUE ME MEEEEEOOOOOO¡¡¡¡¡,   JAJAJAJAJAJAJA - grita Lucía cruzando las piernas mientras intenta seguir corriendo hacia el tren.

Es en ese momento cuando Hermi decide que, de repente, ya no sabe qué es lo que está haciendo en la puerta del tren porque lo que es a las locas esas, ella no las conoce de nada, así que abandona su puesto y se sienta, disimulando.

El conductor del tren, al ver que la cosa tiene mal remedio, duda entre dos opciones: esperarlas y que todo el mundo en el tren sepa quiénes son, pero llevarlas a casa a tiempo; o dejarlas esperando al próximo tren y que queden en el anonimato, y se decide por ésta última, así que cierra las puertas con la clásica señal de precaución: pipipipi.

Las chicas, que ya van subiendo las escaleras como pueden (recordemos: risas histéricas, bolsos arrastrados, piernas cruzadas…), al oír la señal de que se va el tren, aún gritan y se ríen de forma más histérica:

-   Aún se irá el tren, JAJAJAJAJA

-  Corre, corre, JAJAJAJAJA

Los gritos son tan atronadores que el conductor, entre dudoso y asustado, para el tren de nuevo, y abre las puertas.

Y así, por fin, pueden subir nuestras amigas al tren de vuelta a casa.

Los pasajeros del vagón, cansados y casi asustados, les regalan miradas furibundas, burlas, murmuraciones, risitas contenidas.... Pero estos tres o cuatro  minutos de locura quedarán en los anales del "humor trenero" como una leyenda urbana que, de cuando en cuando, se recordará: "¿te acuerdas de aquel día...?, ¿cómo fue que nos metimos en el ascensor...?, ni lo pensamos", y, al final, siempre acabará igual:

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA


 

Publicado la semana 37. 16/09/2018
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banda sonora de Benny Hill, otra, vez , en un momento de bajón y con la imaginación a tope
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