Semana
03
Jo, Ybáñez

DESPARRAMÁS -Prólogo-

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Relato
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Habia ido a cenar con mi amiga al Bar Londres, el bar más antiguo de la pequeña ciudad en donde vivo.

Sentada a una mesa pequeña, para dos, observaba la reunión de familia que tenia lugar en una gran mesa frente a mi.

Los conocía de toda la vida: una familia compuesta por dos hermanos y dos hermanas, sus parejas y sus hijos. Me quedé mirándolos uno por uno, observando quién y cómo habían ido cambiando con el tiempo. La mayoría había llegado a la madurez paulatinamente: cabellos grises, algunas arrugas, un poco mas o menos peso... si... no estaban mal, pero de pronto reparé en la mujer de uno de los hermanos. Siempre había sido más grande que su marido, ¡pero no tanto!: ni fea, ni guapa, una chica normal. Sin embargo, ahora estaba... grande, como hinchada, la doble papada la hacia parecer... ¡tan descuidada!, sus brazos enormes, los pechos... que apoyaba sobre la mesa, y las piernas... debía haber engordado unos treinta kilos por lo menos. Parecía desparramar toda su carne por encima y por debajo de la mesa y a los lados de la silla. ¡Madre mia!, ¿cómo había podido descuidarse tanto?, ¡qué lastima!.

Y de pronto recordé esa historia que circula por internet respecto de las cosas que guardamos las mujeres en nuestro interior, en nuestro corazón y en nuestro cerebro y que cuando no caben allí, se nos bajan al resto del cuerpo y hace que parezca que hemos engordado cuando, en realidad, lo que estamos es llenas de paciencia, sabiduría y amor.

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Marga se habia levantado a las 6,30 de la mañana, se tomo un café soluble de pie (¿para qué ensuciar una cafetera para mi sola?) y se puso a limpiar la cocina y preparar la comida. La cena la tenia pensada, pero la iba a hacer a mediodía. Hizo los tres bocadillos y a las 7,15 empezó a despertar a sus hijos.

Llum ya se habia despertado y estaba escogiendo la ropa que se pondría para ir al instituto. Pepe murmuro algo y se dio media vuelta en la cama.

- ¡Como me hagas hacer dos viajes al instituto, verás!, hoy, si no estas a tiempo, te irás a pie.

- Mmmmmm – murmuró soñoliento.

A Javier no le dijo nada. Le sentaba mal que lo despertara: ¿que no sabia ella que siempre se ponía el despertador?.

Puso una lavadora, recogió la ropa tendida el día anterior, la dobló, planchó y repartió a cada uno. Llum ya estaba casi lista, Pepe aún estaba en la cama, Javier ya se estaba vistiendo.

- Pepe, levántate ya, que no llegarás

- Ya voy.

- Tomaos el zumo

Los chicos cogieron sus bricks y enchufaron la tele, eran las 7,30

- Pepe levántate, ¿os habéis hecho las camas? -dijo dirigiéndose a los otros.

- Ahora después -le contestaron.

- ¿Cómo “ahora después”? Si estamos a punto de irnos -ya se estaba poniendo nerviosa.

- Cuando vuelva -dijo Llum.

- Cuando vuelvas no, ahora

Aseó los baños, vigiló la comida (faltan cinco minutos)

- Pepe, nos vamos ya. Vamos, id bajando, ¿os habéis hecho las camas?. Apagad la tele. Adiós -gritó con fuerza para que Pepe la oyera.

Pegó un portazo y salió hacia el instituto con Javier y Llum.

- Vamos, subid al coche que llegamos tarde.

- Yo subo delante -dice Llum.

- No señora, el mayor soy yo y subo delante -replica Javier

- Estoy harta, eres un mandón.

- Por dios, callaos y subid que ya tenéis 12 y 16 años, ya sois mayores para esas tonterías.

Y gruñendo y empujándose, los chicos suben al coche.

En la radio, Marron canta imitando a Raphael y les dice el tiempo que se espera que haga ese día.

Los chicos ríen, No somos nadie hace que el día empiece con risas (el de sus hijos, porque el de Marga ha empezado, como siempre, con prisas y enfados).

Los deja a la puerta del instituto y da la vuelta con prisa: espera encontrar a Pepe por el camino y llevarlo aún a buena hora a clase. ¡Todos los dias igual!

Después del segundo trayecto al instituto, vuelve a casa y sí: las camas están sin hacer, como siempre.

Marga se hace su cama, arregla su habitación, guarda la ropa, hace la salsa para los spaguettis, tiende la lavadora, friega los cacharros, lava el suelo de la cocina, pone otra lavadora... son casi las 9. elige la ropa que llevará ese día. Pone en marcha la estufa del baño, se ducha, se lava la cabeza, se viste, apaga la estufa. Se seca el pelo tratando de que le quede bonito, pero a los 3 minutos tiene la sensación de estar perdiendo el tiempo, así que apaga el secador y se pone espuma en el pelo, se siente muy fea, gorda, malhumorada, cansada, asustada, harta. Se pone crema y maquillaje, se pinta los ojos y la boca. Se siente mejor: ¡con lo guapa que soy!.

De repente se da cuenta de la hora que es: 9,20, tiene 10 minutos para llegar al tren:

¡Y todos los dias igual!, ahora a correr tocan...

 

BUENOS DÍAS, MUJER

Publicado la semana 3. 15/01/2018
Etiquetas
Miles Davis , La vida misma , Rutinas
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