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Jo, Ybáñez

¿LO SABÍAS?

El tema de la invasión extraterrestre es un tema muy manido, explotado, desarrollado y clásico en los relatos de ciencia-ficción.

Para todo el mundo, los extraterrestres son seres que pueblan nuestra imaginación y que se presentan en relatos y películas con miles de formas distintas: desde homínidos altos, delgados y verdes, hasta máquinas multifunción, pasando por espíritus animados que penetran en los cerebros de los seres humanos, o en sus barrigas.

Cada vez que se habla de invasiones extraterrestres, todos pensamos en guerras a base de rayos fulminantes, héroes norteamericanos que nos salvarán a todos, o, si hemos leído un poco más, recordaremos esa gripe que nos tuvo tan enfermos este invierno y pensaremos que, si conseguimos que la gripe A realmente se desarrolle, nos consideraremos salvados de cualquier alienígena inmunodeficiente.

Creemos que si hubiera extraterrestres en la Tierra, nosotros, seres humanos-humanos, podríamos distinguirlos fácilmente porque veríamos algo raro en depredadores de extraña figura que se comen todo lo que se mueve o humanoides de rostro hierático que gritan señalando a los terrestres que aún tienen corazón.

Y ¿sabéis qué?, que esta última opción es la que más se acerca a la realidad: sí.

No sé si lo sabéis, si os habéis dado cuenta, si os lo podéis creer, pero ya hace tiempo que están introduciéndose entre nosotros, siglos hace que llegaron masivamente, se dispersaron por todo el mundo y fueron invadiendo los cuerpos y sustituyendo a las personas.

¿No os lo creéis?, pues es verdad, pero no es fácil de comprobar: hasta que no abren la boca y empiezan a hablar nos parecen seres humanos de la Tierra, normales y corrientes, pero cuando sueltan la lengüita (u otras partes de su cuerpo).... ¡vaya cambio!, enseguida te das cuenta de que no son normales, son extraterrestres: seres carentes por completo de empatía, de sensibilidad y de corazón, incapaces de superar ni de lejos los test de Deckard.

¿No te has encontrado alguna vez con una persona que se rie a carcajadas cuando un viejecito resbala y se cae?, pues ese es un extraterrestre.

¿No has visto a un grupo de chicos pegando patadas a un perrito?, esos también lo son.

¿O cinco tipos que insultan, se burlan y violan a una chica?: extraterrestres. ¿Los jueces que los regañan y los mandan a casa pronto?: extraterrestres.

También son extraterrestres los que hacen pasar miedo y vergüenza a los niños y luego se visten con una bata negra y larga y salen a rezar delante de un montón de gente y los que te quitan la casa porque también te han quitado el trabajo y no tienes dinero ni para comer.

Extraterrestres son los que hacen que la gente caiga enferma y luego les venden los medicamentos que ellos mismos han fabricado y los que miran solo a la pizarra cuando uno de sus alumnos está llorando porque le han pegado los otros.

- Ese no es mi hijo, me lo han cambiado. -dice la madre de uno de los violadores, o de los jueces, o de los niños o de cualquiera de los anteriores, y es verdad, se lo han cambiado: un extraterrestre ha invadido su cuerpo. Pero también puede darse el caso de que la madre o el padre o los dos, sean extraterrestres y, claro, no lo quieran reconocer.

Porque los humanos auténticos no somos así, no es que seamos ángeles, que para eso no hubiéramos bajado del cielo, pero somos normales y corrientes: hacemos cosas bien hechas como tener amigos, hacer bien nuestro trabajo, educar a nuestros hijos enseñándoles lo que es bueno y lo que es malo, querer y respetar a nuestra pareja, cuidar a nuestros mayores. Y hacemos cosas mal hechas: criticar y cotillear de nuestros vecinos, sobreproteger a los niños, “escaquearnos” todo lo que podemos en el trabajo, ser infieles a nuestra pareja, pero podemos reconocerlo, pedir perdón o compensarlo de otras formas. Los humanos-humanos no hacemos un daño permanente y sin solución, no somos crueles a sabiendas, tenemos corazón y lo usamos, aunque a veces lo olvidemos.

Pero he descubierto que hay otro tipo de extraterrestres también: son esos humanoides que creen que viven en una nube, los que ante un problema grande se arrodillan ante una imágen de madera (o sin imagen) y se ponen a rezar durante horas esperando que el problema se solucione solo o se les perdone un error; los que nunca nunca hacen nada malo porque, básicamente, no hacen nada; incluso hay algunos que confiesan abiertamente que lo son (extraterrestres), que dicen que han venido a salvar a la humanidad de la ceguera en la que vivimos los terrestres y a mostrarnos que la felicidad la podemos encontrar mirándolos y admirándolos a ellos, haciendo lo que nos dicen. Estos no son malos en el fondo, no pasa nada con ellos, incluso hacen algún bien, pero están un poco lejos del suelo, pueden confundirnos y liarnos si no los reconocemos a tiempo.

¡Ah! Y que no se me olvide: todos los extraterrestres también tienen sus propios robots. Por ejemplo, cuando alguien te dice:

- Ha dicho Don Antonio que tu hijo no puede estar en este grupo porque no se sabe el catecismo.

Este es un claro robot de Don Antonio, que le ha grabado el programa de “tu no puedes porque eres diferente”.

Cuando otro dice:

- No es momento de hablar de la diferencia salarial entre hombres y mujeres ahora, que está ganando el Madrid.

Ese es otro robot, lo que no sé de quien , pero ya podría actualizarle los chips y hacerle algún reajuste, que no funciona muy bien.

Y otro ejemplo que puedo dar es el siguiente: si estás hablando con tu amiga y te quejas de que tu jefe no te ha pagado la nómina y ya estamos a día diez y te contesta suavemente:

- No tienes que preocuparte, tienes que ocuparte, pero fluye, todo está bien, todo es como tiene que ser. Dice Siwananda Mashipruri Hawanamamada que para fluir con el universo tienes que decir ciento ocho veces el mantra “tamarepu”.

Cuando hayas dicho ocho veces el mantra, seguro que ya te has dado cuenta de que tu amiga es un robot, pero, claro, este robot es de los extraterrestres buenos, hacen menos daño que los otros.

¿Qué te parece?, ¿estás sorprendido o sorprendida?, seguro que conoces a algún extraterrestre y te acabas de dar cuenta leyendo esto. Bien, y ¿qué vas a hacer ahora?, ¿vas a seguir creyéndote todo lo que te diga cualquier “persona”?, ¿vas a seguir relacionándote con esa gente tan retorcida? (exceptuemos de esta posibilidad a los “extraterrestres de las nubes”, haz con ellos lo que quieras, lo que sientas), o ¿vas a destapar su condición de infrahumanos y a señalarles con el dedo gritando?.

Haz lo que tu conciencia te dicte, si eres humano, si no eres extraterrestre.

 

Publicado la semana 19. 07/05/2018
Etiquetas
BSO Blade Runner - Vangelis , Los telediarios , En el baño
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No ficción
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