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Jo, Ybáñez

Yo soy Pío

(per a AGF, amb molt de carinyo)

Hola, soy Pío

Mi mamá me ha despertado esta mañana y yo tenía mucho sueño porque era muy pronto, aún no había salido el sol, pero mi mamá me ha dado muchos besitos y me ha dicho:

- Buenos días, Pío, levántate, vamos a la guarderìa.

Y mi mamá entonces me ha quitado el pijama y me ha puesto el chandal para ir a la guardería y me ha dicho:

- Pío, bébete la leche calentita que nos vamos.

Y yo me he bebido la leche con chocolate despacito porque me gusta mucho estar con mi mamá y cuando he terminado nos hemos ido con el coche a la guardería, pero yo tengo mucho sueño .

Cuando hemos llegado, la señorita me ha cogido en brazos y yo no quería que mi mamá se fuera, así que me he puesto a llorar y la señorita me ha dicho:

- No llores, Pío, ahora pondré música y cantaremos todos un ratito.

Y entonces ha puesto en marcha la música muy muy fuerte y se ha puesto a cantar y a mover los brazos y ella quería que yo también hiciera lo mismo, pero yo solo tengo mucho sueño, así que me he sentado en el suelo apoyado en la pared y he agachado la cabeza, a ver si me dormía un ratito, pero la música estaba tan fuerte que me molestaba mucho en las orejas. La señorita cantaba y cantaba y muchos niños hacían lo mismo y gritaban, pero yo estaba triste.

Entonces ha entrado mi amiga Patifé y ha venido corriendo a mi lado y me ha preguntado qué me pasa y yo le he dicho que tenía mucho sueño y que la música chillaba mucho y ella se ha sentado a mi lado y me ha cogido la mano y me he sentido mejor.

Y luego han entrando otros amigos nuestros y hemos jugado a correr por toda la clase y a perseguirnos y nos hemos reído mucho.

Cuando ya estamos todos, la señorita ha dicho:

- Vamos, coged vuestras botellas de agua y bebed un poco.

Pero yo no tengo sed y se lo digo:

- Señorita, yo no tengo sed.

Pero ella dice que siempre estoy igual y que tengo que beber ahora, así que bebo un poquito para que se quede tranquila. Enseguida nos dice que vamos a hacer una ficha y que tenemos que pintar unas flores y nos reparte una hoja a cada uno y dos colores.

A mí me ha tocado el rojo y el verde y, como no me gustan, no pinto, pero viene la señorita y me dice que pinte las flores de rojo y yo le digo que no me gusta el rojo y ella que da igual lo que me gusta y que pinte las flores de rojo y entonces yo me pongo llorar porque el rojo no me gusta y entonces ella se enfada y se pone roja y a mi ya no me gusta ni ella ni las flores.

Para que le cambie el color de la cara, cojo el color rojo y empiezo a pintar las flores y ella, aún con la cara roja, dice:

- Aprisa, pintad aprisa, que hoy tenemos una sorpresa.

A mí no me gusta pintar aprisa porque el dibujo queda feo todo lleno de rayas, pero la señorita tiene siempre mucha prisa, así que pinto rápido las flores rojas, y tengo más ganas de llorar.

Mi amiga Patifé no llora nunca: si la señorita le dice que pinte de un color que no le gusta, pinta igual, si le dice que se dé prisa, hace cuatro rayajos y ya está, luego la señorita le dice que pinte mejor, pero Patifé la mira, le sonríe y hace cuatro rayajos más, no se pone triste, me gusta Patifé.

Cuando todos tenemos las fichas llenas de rayas rojas, la señorita dice que ahora tenemos que ir al baño todos, así que nos ponemos en fila para ir a hacer pipi. Yo me pongo de los primeros porque tengo ganas, pero entonces la señorita me dice que, como me llamo Pío, tengo que ponerme detrás de Patifé, por orden alfa... no se qué, pero yo tengo muchas ganas de hacer pipí y Patifé, no, y yo tengo miedo de hacerme pipí encima y se lo digo a la señorita, pero ella me contesta que tengo que aprender a esperar y yo aprendo a esperar, pero mi pipí, no.

La señorita vuelve a ponerse roja y me dice que, con la prisa que tiene hoy, que nos tiene que dar una sorpresa y yo no hago más que hacerle perder el tiempo. Y me quita los pantalones mojados, me lava un poquito a toda prisa y me pone los pantalones de recambio que llevo en la mochila.

Luego todo han sido gritos, lloros y prisas porque mis amigos estaban cansados de estar de pie esperando y aguantando. Por fin, cuando todos hemos soltado nuestro pipí y algunos algo más, la señorita ha cambiado el color de su cara de rojo a rosa y nos ha dicho:

- ¿Queréis que os diga la sorpresa?, pues esta tarde, cuando os levantéis de la siesta, iremos a visitar la radio. Ya sabéis que el edificio de aquí al lado es una emisora de radio donde ponen música y habla la gente y lo podemos escuchar con este aparato que se llama radio.

Y ha apretado un botón y hemos escuchado a dos personas hablar y luego salía música.

Todos nos hemos alegrado mucho: nos gusta salir de la clase y ver si hace sol o aún está oscuro o si cae lluvia o si hace calor o frío, porque dentro de la clase siempre hay luz y no hace frío ni calor, pero fuera no sabemos qué es lo que pasa.

Asi que todo el mundo ha gritado de alegría y yo también, pero todo el mundo ha seguido gritando y a mi ya me dolían las orejas y a la señorita también porque se ha vuelto a poner roja, y ha dicho gritando también:

- ¡A callar!, ¡callaos todos o no salimos de aqui!.

Y poco a poco se han callado todos.

- Ahora haced una fila y vamos a lavarnos las manos y a comer, venga, daos prisa.

Y todos nos hemos vuelto a levantar aunque sabemos que la señorita no va a lavarse las manos y nosotros sí, y además lo tenemos que hacer muy rápido porque se enfría la sopa. Y enseguida que nos hemos lavado las manos, hemos ido corriendo al comedor y yo ya estaba muy cansado, pero tenía hambre y Patifé también, pero cuando hemos visto que la sopa era verde nos ha entrado mucha tristeza y nos hemos puesto a llorar los dos, y entonces la señorita ha gritado:

- ¡Cállaos y comed, cállaos y comed!.

Y Patifé y yo nos hemos aguantado las lágrimas y hemos cogido la cuchara, pero la sopa estaba tan verde y teníamos tanta hambre y quemaba tanto, que no podíamos comer y estábamos muy tristes y asustados de que la señorita se volviera a poner roja o verde o amarilla y no sabiamos qué hacer. Y Patifé no ha podido aguantar más y ha vuelto a llorar y entonces la señorita ha repetido:

- ¡Cállate y cómete toda la sopa, venga, date prisa que enseguida váis a hacer la siesta y después nos vamos a la radio!.

Así que, aguantándonos las ganas de vomitar, hemos comido un poco de sopa verde y con mucha hambre hemos ido al baño otra vez y luego a dormir la siesta.

- Vamos, dormid aprisa si queréis salir después. -ha dicho la señorita otra vez gritando.

Y yo no sé si duermo aprisa o despacio, porque cuando me duermo ya no sé nada, así que entre el hambre que tengo y el miedo que me da de no saber dormirme, me he puesto a llorar otra vez. Y llorando llorando me he dormido.

Cuando la señorita ha dicho: "venga, levantáos ya, que nos vamos de excursión, ¡arriba!, ¡arriba!, que ya habéis dormido bastante", me he despertado y también Patifé y le he preguntado si yo había dormido aprisa, pero ella me ha contestado que no lo sabía, pero que no me habia movido en todo el rato, así que creo que muy aprisa no he dormido porque he estado quieto, espero que la señorita no se haya dado cuenta porque no quiero que la cara se le ponga otra vez roja y grite.

- Poneos todos en fila, haced una fila de dos en dos.- ha gritado la señorita de todas formas.

Y obedecemos todos. Mi amiga Patifé y yo nos hemos cogido de la mano, como siempre, porque nos queremos mucho, y la señorita decía:

- Vamos, vamos, haced una fila bien hecha o no salimos de aqui.

Y yo le he dicho a Patifé:

- Mete la patita para adentro, que si no, no nos deja salir.

Porque no sé si la señorita sabe que Patifé tiene las patitas muy grandes y no puede hacer la fila muy recta, pero si las mete, la señorita verá la fila recta y nos dejará salir.

Cuando la señorita ha visto la fila recta ha dicho:

- Id saliendo, pero no bajéis de la acera.

Después de salir todos de la guardería, la puerta de la casa de al lado se ha abierto y la señorita nos ha dicho que entráramos por allí.

La radio era una casa con muchas habitaciones, gente con cosas grandes y negras en las orejas y muchos cables y muchos botones. Nosotros no entendíamos nada, pero al cabo de un rato, nos han metido en una habitación con las paredes llenas de esponjas y han dicho que era para que el ruido no se oyera desde fuera, así que todo el mundo ha empezado a gritar y a moverse como locos y a correr y había un guirigay que yo no sé si se oía desde fuera, pero dentro parecía que íbamos a explotar.

Entonces la señorita se ha puesto azul y los de la radio se la han llevado afuera y han empezado a llamar a nuestros papás: ha venido el papá de Lito, el papá de Noel, la mamá de Curruca, el papá de ConBotas, el papá de Rinti, la mamá de Loca, el papá de Pascual, pero la mamá de Lechi y el papá de Bravo no han podido entrar porque son demasiado grandes y Patifé y yo hemos salido para esperar a nuestros padres sentados en la acera, y nos hemos puesto a mirar los tractores con los que han venido los papas de Lechi y Bravo.

Al señor Feo, el papá de Patifé, no le ha gustado que estuviéramos allí solos, así que ha llamado a mi mamá y le ha dicho que no hace falta que venga, que me lleva con su familia hasta que pueda recogerme.

Y nos lo hemos pasado muy bien Patifé y yo en su casa porque tiene un patio muy grande y hemos jugado mucho y hemos encontrado muchas lombrices y nadie nos ha gritado ni nos ha dado prisa y no hemos llorado nada y nos hemos reído mucho.

Pero mañana volveremos a la guardería como todos los ´dias y la señorita nos gritará y nos dará prisa y se pondrá roja y tendremos sopa verde, pero si Patifé y Lito y Noel y Curruca y ConBotas y Rinti y Loca y Pascual y Lechi y Bravo vienen también, a lo mejor jugamos un ratito y nos reímos todos juntos.

Publicado la semana 15. 09/04/2018
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El pollito Pío , Gloria Fuertes , Por las mañanas, antes de llevar a los nenes a la "guarde"
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