Semana
05
JM Dorrego

Abierto por defunción

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Relato
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Hay días en los que no estamos para circo, literalmente. A veces sucede, le puede pasar a cualquiera. Igual que hay días en los que uno no está para levantarse e ir a la oficina. Es un estado de ánimo que, en nuestro caso y por alguna extraña razón, suele producirse en todos y cada uno de nosotros  a la vez. Y claro, tú puedes decidir por tu cuenta que un día no vas a la oficina, pero no puedes cerrar el circo, que es algo mucho más serio que una maldita  oficina. Entonces, cuando estamos en esos días tontos, nos sentamos todos en la pista central (y cuando digo “todos” quiero decir exactamente eso, todos: los payasos, el domador, el forzudo, la mujer barbuda  ¡Hasta los animales!!) y nos quedamos observando al público, en silencio, expectantes. Y el público, que no esperaba eso, se agita en sus asientos, confuso. Han pagado por ver un espectáculo y resulta que son ellos el centro de atención, los auténticos protagonistas. Nada más desconcertante que un público que se siente observado. Al final terminan yéndose, claro, poco a poco, sin saber exactamente si lo correcto es aplaudirnos o liarse a tiros con nosotros. Pero siempre terminan desalojando la carpa cívicamente, con la íntima y callada satisfacción de haber formado parte del número principal. Y de haber sido, por un día, los protagonistas de la función. Por las cinco miserables monedas que pagan por la entrada tampoco creo que estén moralmente en condiciones de exigimos  muchísimo más.

Publicado la semana 5. 30/01/2018
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