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Jesús Andrés Pico

Epistolario de Amelia .45

Amelia,

Acaba una semana intensa. Semana de campaña electoral y debates políticos donde todos dicen ganar y el español de a pie pierde. Meter en cintura a Catalunya es la obsesión de la derecha. Quien no sabe distinguir un adoquín (que ya no se usa  en la obra civil) de una loseta hidráulica, el popular panot, qué quieres que te diga, no merece ni un voto. Ni siquiera los chistes que corren por ahí al respecto. Si hemos de salvar a alguien, que sea a quien menos experiencia política tiene, Pablo Iglesias, que además tuvo el discurso más coherente. Las mujeres debatieron mejor, que para eso son mujeres. Yo para mi próxima reencarnación me pido el papel de fémina. Julio Anguita pide el voto para Unidas Podemos. A mí, mujer recóndita, no tiene que convencerme, pero me gusta escucharle.

Se cumplen treinta años de la caída del muro de Berlín. Y aún hay muros que separan a los hombres y diques que no contendrán las crecidas venideras y el aumento del nivel de las aguas que nos circundan. Y los estudiantes catalanes, a falta de adoquines en las calles, acampan en ellas para demostrar su malestar por las políticas de sus mayores que no han entendido nada.

Se nos ha muerto Margarita Salas, pionera en biología molecular, una asturiana de la que podemos sentirnos orgullosos. Lo he visto en la prensa y en la página de Ismael Camarero, tan amena e instructiva para quienes amamos la ciencia tanto como las humanidades.

Habla Sergi Pàmies en La Vanguardia del proselitismo militante de los sabadellenses. Y a Sant Cugat me fui para decir a toda España que soy de Sabadell, pero también vallisoletano, de Sardón de Duero por más señas. Y poeta. Lástima que mi paso por la 2 fuera breve. Qué gran escaparate para dar a conocer la obra propia se me escapó de entre las manos.

El jueves en el Café de la Ópera, en plena Rambla de Barcelona, tuve el placer de conocer a José Miguel Arranz, músico y poeta residente en Bruselas. No tuvimos ocasión de hablar mucho, más habrá otros encuentros. Ayer, sábado, en la entrega de premios de Luz de Luna, gran cantidad de conocidos, varios de ellos premiados en el certamen del que fui jurado el pasado año. Y allí estaba, ¡qué agradable sorpresa!, Ángel Cazorla, uno de mis poetas de referencia, nonagenario lúcido y gran amigo. Nos fundimos, no podía ser menos, en un abrazo.

Víctor Amela entrevista en La contra a Arturo Pérez Reverte. Y el cartagenero habla de literatura y guerras (civiles, de frontera…) Y del Cid. Sidi es su última obra, que he acabado de leer esta semana, donde novela su particular visión del Campeador desterrado de Castilla ofreciéndose con sus mesnadas a francos y moros y entrando en batalla al lado de los suyos en ayunas y con el vientre convenientemente vaciado. Quien también tiene nueva novela es el compañero y amigo Emilio Moreno, En esta ocasión narra, con su peculiar estilo, un Crimen dudoso.

Leo que la Asociación de Academias de la Lengua Española, que no es la lengua que se habla en España, sino la lengua múltiple de los pueblos que platican y rezan en español, admite 229 nuevas voces en su diccionario y amplia o modifica muchas más. El caso es que ya se puede dar un zasca, llamar sieso al vecino o contemplar el paisaje desde un belvedere. También han introducido el término casteller, lo cual, para un castellano catalán como yo, es doblemente placentero.

Se acaba la semana, ya he votado y tengo mucha faena pendiente. Así que, permite que franquee la carta con un beso y vaya pensando, mientras la pongo a lomos del viento, qué te contaré en próximas entregas, qué beso pondré en tu mejilla para que me recuerdes cuando el viento helado de final de año nos separe para siempre. 

Publicado la semana 97. 10/11/2019
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