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Jesús Andrés Pico

Epistolario de Amelia .44

Amelia mía de todos los santos,

O de todos los muertos y todos los olvidos, te escribo entre dos aguas, dos meses, dos facciones y un solo corazón helado. Noviembre se nos viene con un humo en los ojos. Quemados ya los rastrojos es un humo casi invernal, un humo de castañas asadas por las esquinas de la ciudad que pasea su luz de cambio de hora y cambio climático sin saber qué ropa ponerse. Con castañas, boniatos, panellets y besos furtivos por los arrabales del recuerdo se nos ofrece este mes de crisantemos y cipreses, calaveras y huesos de santo, calabazas y disfraces, mes de muertos y memoria ultrajada. Y se despide octubre sin clásico y con Barcelona tomada por un tsunami que se proclama heredero de revoluciones pendientes y enciende el asfalto y levanta, a falta de adoquines, el panot de las aceras para dejar un paisaje desolado tras diarios enfrentamientos con policías y mossos que hacen causa común frente a los jóvenes violentos. Precisamente este clima de inseguridad y disturbios magnificados y focalizados por los medios de comunicación nacionales ha sido motivo para que el amigo segoviano y poeta, Norberto García Hernanz suspendiera, como te dije ya, su viaje a Barcelona y el puente tendido por su doliente poesía castellana sabiamente traducida al catalán se viniera abajo. El pasado fin de semana continuó la guerra de banderas. El sábado se manifestaron los independentistas y el domingo los constitucionales, cada cual con sus banderías y proclamas. Me preguntas, muda y en la distancia que da Madrid, que con quien comulgo y me alineo. Sabes que no soy hombre de banderas, pero te diré que una, la senyera, ha ondeado en las dos manifestaciones. Y aunque el corazón me pide guerra, la razón y la prudencia que dan los años (siéntate a la puerta y verás pasar el cadáver de tu enemigo) me aconsejan ser ecuánime y parsimonioso. El mundo no es dual por mucho que se empeñen en mostrarlo así los intereses espurios que lo rigen. Castañas o calabazas, Papá Noel o Reyes, norte y sur, ricos y pobres, izquierda y derecha, demócratas y republicanos, republicanos y monárquicos, rojo y azul, blanco y negro, creyentes y ateos, Unamuno o Millán, Barcelona o Madrid, Castilla o León, constitución o independencia (una de las dos Españas / ha de helarte el corazón), dualismos sin sentido cuando la única realidad es el mestizaje y alegría pal cuerpo, la permanente orgía heterodoxa que refuerza culturas y remoza lenguas. Quienes nos quieren duales, puros y enfrentados son los enemigos solapados, el poder en la sombra, los extraterrestres ocultos y los propagadores de miedos atávicos.

Se nos viene noviembre con elecciones bajo el brazo y con Franco exhumado y paseado a hombros como un torero crepuscular y caduco que lidiara su último astado como Rodrigo Díaz de Vivar zanjó su batalla final a lomos de Babieca. Sus herederos ponían puyas al toro de la tarde y pedían la dignidad y derechos que ellos pisotearon al amparo de la bota marcial del amado dictador. Nuestros políticos, incapaces de realizar el trabajo encomendado por los votantes, hablan de dictadura franquista, algunos con la boca pequeña. Y los tertulianos de las distintas emisoras y cadenas les bailan el agua, a unos más que a otros, se posicionan, se interrumpen entre ellos y forman un ecoico coro de ranas que cantan a la luna. Y los sufridos contribuyentes repiten las consignas de los suyos y propagan las noticias que le son afines. Señores guardias civiles: / aquí pasó lo de siempre. Es una historia conocida. Como la  de Miguel Hernández que continúa cumpliendo años y despertando versos al modo de aquellos del mayor de los Goytisolo:

Es una historia conocida, amigos,
todos la recordamos,
viento del pueblo se perdió en el pueblo

pero no ha terminado.

Hace tiempo hubo un hombre entre nosotros,
alegre, iluminado,
que amó y vivió, cantaba hasta en la muerte,
libre como los pájaros.

¡Qué bonito sería! Nace, escribe,
muere desamparado.
Se estudian sus poemas, se le cita,
y a otra cosa, muchachos.

Pero su nombre continúa, sigue,
como nosotros, esperando
el día en que este asunto, y otros muchos,
se den por terminado.

¡Qué bonito sería! Nace, escribe,
muere desamparado.

Se nos viene noviembre y con él mi momento de gloria y desgracia televisiva. Lo verás, porque una vez me quisiste, los días 7 y 8 en la 2 de TVE, nuestro entrañable UHF. Se benevolente. He perdido frescura, reflejos y rapidez. Y la televisión engorda, ¡pardiez! Pero fue bonito mientras duró. Y una primera toma de contacto. Prometo volver a poco que pueda como prometo amarte de nuevo si me dejas. Y vuelvo a remojar en moscatel unos panellets de piñones mientras repaso las convocatorias de los últimos certámenes del año y de los primeros de 2020. Y la vida sigue  con sus recuerdos y sus muertos (el luto es amarillo cual la pena / de un ocaso cruel y del otoño.) ¿Nos veremos este noviembre cuando acuda a recoger el Orola y las migajas húmedas de aquel amor que nos tuvimos?

Publicado la semana 96. 31/10/2019
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