36
Jesús Andrés Pico

Epistolario de Amelia .36

Estival Amelia,

 

Septiembre, ya lo sabes, es el mes, mi mes por excelencia. Nací, tú entiendes de esto, bajo el signo de Virgo, entre las diez y las doce de la mañana. Una semana después, pero ya en Libra, nació Jaime en la casa de al lado (entonces se nacía en casa de uno y a veces, como le pasó a Gila, la madre estaba fuera) De Jaime ya te hablé, fuimos amigos prácticamente desde el momento de nacer. Luego las circunstancias nos separaron. Él, como tú, ya es abuelo. Yo, como si sólo hubiera parido libros, ando huérfano de niños. Y no me quejó. Ya hay muchos Pico y derivados por el mundo. Y. además, el mundo es, cada vez más, un sitio poco recomendable para vivir. En septiembre también, nueve días antes, pero veintiocho años después, nos nació Andrés, que heredó el nombre de mi padre y los ojos azules de mi madre y un pelo rubio, que encandilaba a las niñas turistas del norte de Europa, de algún abuelo que perdiera una batalla (en toda familia hay batallas perdidas y ancestros rubios) Diez años antes que yo, hora más, hora menos, vino al mundo Rocío Jurado. Es un dato (como que Miguel Bosé y yo nacimos el mismo año) irrelevante y prescindible, del que me enteré hace mucho y te comenté alguna vez y me contestaste que tú eras más de zarzuela que de copla. (Yo ya no sé de qué soy.) En este mentiroso mes nació asimismo Camilo Blanes, más conocido como Camilo Sesto, que se nos ha ido esta madrugada al filo de cumplir 73 años.

Y en Sabadell estamos de Festa Major. Como años anteriores, los de Poesia a Trenc d’Alba abrimos el Pere Quart a la poesía, acompañados por la guitarra y el buen hacer de Pepe Hernández, con, sorprendentemente, gran afluencia de público. La calidad de los poemas, la admirable declamación, la sencilla y efectiva puesta en escena y la ovación final, atestiguan que somos un grupo en franca progresión. La poesía está viva, ¡vive dios!

Septiembre es, por lo general, un mes triste y melancólico porque acaba el verano y nos incrusta de lleno en la rutina otoñal. Leo en la red que septiembre es el mes donde más nacimientos se producen y que el 16 (cuando nació Camilo) es la fecha de cumpleaños más común (le anduve cerca, como cuando juego a la lotería.) Leo después, por pasar el rato, algo sobre los virgo y no encuentro nada nuevo bajo el sol. A septiembre le he dedicado algún que otro poema. Uno de ellos comienza así:

 

 Este septiembre que me vio nacer -el verano
agoniza y un aplauso de pámpanos celebra la cosecha
inminente- tiene un fulgor de sangre en la mirada
y un deje de tristeza cuando todo comienza,
tiene las manos rojas y las hojas a punto
de emprender ese vuelo que deja a tantos árboles
desnudos y temblando entre la niebla, fantasmas
de sí mismos, del tiempo y de la nada,

 

otro dice:

 

Septiembre es ese mes que instala la rutina

y estalla en los cohetes de las últimas fiestas,

estertor del verano por los cielos aún claros.

Nos pone en la mirada como un frutal sosiego,

nos consuela el picor de la piel requemada;

un prometido invierno que nos hará más sabios

nos dicen sus racimos, sus docenas de lágrimas.

El mundo que dejamos lo queremos más nuestro.

 

Y Luis García Montero escribió:

 

Por septiembre
se te llenan de sótanos los labios
y es relativo el cielo
después de haberte visto preguntarle a la vida.
Pero también el cielo,
arrugado y preciso
como tu cazadora adolescente,
quiere estar entreabierto,
brillar recién amado,
descansando en la hierba
el peso de su larga cabellera de nubes.

Por septiembre
se te llenan de humo los síes en la boca.

 

Y, ¡cómo no!, Vallejo:

 

Aquella noche de septiembre, fuiste
tan buena para mí... hasta dolerme!
Yo no sé lo demás; y para eso
no debiste ser buena, no debiste.

Aquella noche sollozaste al verme
hermético y tirano, enfermo y triste
Yo no sé lo demás... y para eso, 
yo no sé por qué fui triste... tan triste!

Sólo esa noche de septiembre dulce,
tuve a tus ojos de Magdala, toda
la distancia de Dios... y te fui dulce!

Y también fue una tarde de septiembre
cuando sembré en tus brasas, desde un auto,
los charcos de esta noche de diciembre.

 

También Neruda, entre tantas, le dedicó una oda a septiembre:

 

Mes de banderas,
mes seco, mes
mojado,
con quince días verdes,
con quince días rojos,

 

porque septiembre es un mes con muchos muertos (concentrados en el 11, Barcelona. Santiago, New York) y reivindicaciones o desagravios pendientes. Pero es, como te decía, mi mes. Aunque, puesto que nací de nuevo en julio, tal vez debiera cambiarlo. Y es que hay momentos en que no sabemos muy bien de donde somos ni cuando hemos nacido, o muerto, que ya lo dejó escrito Ángel González: Para vivir un año es necesario / morirse muchas veces mucho.

Que sigamos muriendo mucho, en septiembre o en julio, o… (he olvidado cuando naciste, tal vez lo hicieras todos los meses del año, tal vez no hayas nacido) para llevar a buen puerto nuestra particular relación epistolar. Y que septiembre, y la vida, nos sea leve.

Publicado la semana 88. 08/09/2019
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
No ficción
Año
II
Semana
36
Ranking
0 309 1