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Jesús Andrés Pico

Epistolario de Amelia .26

Evocadora Amelia,

Te escribo en el ecuador del año y de los golpes, nel mezzo del cammin di nostra vita, veintiseis cartas, mi Beatriz en su cielo esperando el círculo completo y yo, sin descanso, sin cambiar de campo ni de estilo, escribiendo como si me fuera en ello la vida. O el amor.

Te escribo en el ecuador de la esperanza, desde el vientre preñado de palabras que pugnan por su espacio, desde el recuerdo azul de Castilla y la infancia. Delante de San Juan en andas se baila la jota al son del tamboril y la dulzaina ajenos a la resaca. Ardieron las playas de levante en la noche más corta. La danza del fuego evoca los momentos escasos de la dicha. A las doce de la noche hay que saltar la hoguera, hundir los pies en el mar y esperar la fortuna. Luego todo será humo y pavesas, un alba de cenizas, pero merecerá la pena haber vivido.

Te escribo mientras te invoco y te conjuro y camino hacia la última noche del año y las últimas cartas, hacia la constatación definitiva del amor que no fue y un deseo naciente que no será cumplido.

Te escribo sin remedio y evoco tu memoria mientras voy caminando entre los muertos y los vivos. El pasado y el porvenir se dan en ti la mano cuando posas tus ojos sobre estos signos exangües.

Te escribo y estoy físicamente más cerca de ti en esta semana de deserciones, ensayo de futuras renuncias, de cercanos divorcios y golpes no nacidos. ¿Qué importa la distancia cuando el corazón ignora hasta sus propios latidos, la sangre que aún lo habita?

Te escribo desde esta Valencia estival y la televisión de fondo. La Voz Senior llega a su desenlace, a su final lacrimógeno y sentimental. Lo he ido siguiendo por ver el papel que desarrolla Juan Mena, a quien conozco y me gustaría que ganara. Él y Helena Bianco, paisana a quien sonrió el éxito y la fama sin necesidad de realizar aquella infraestructura fantástica desde Valencia hasta Mallorca, han llegado a las últimas votaciones que acaba de ganar la vallisoletana. Ambos pasan de los setenta años, ambos han dedicado su vida a la música, Juan sigue cantando (el pasado año sacó un CD de boleros) Helena vuelve por recobrar el calor del público y la popularidad que no ha perdido, al menos entre quienes tenemos una edad. Juan llega por alcanzar la celebridad que se le ha negado en su larga carrera y sentir el calor de un público distinto al que ha tenido hasta ahora. Dos vidas dedicadas a la música, dos estilos, dos trayectorias que se han encontrado, jóvenes de espíritu y llenos de vitalidad, en este escaparate mediático del que los dos sacarán tajada, sin duda. Y los nietos de ambos, flipando. Yo me siento más identificado con el cantante de boleros, por afinidad vital y falta de reconocimiento. ¿Para cuándo El Poeta Senior en televisión? Con que hubiera un buen programa sobre literatura donde la poesía tuviera cabida, ya nos daríamos los poetas con un canto en la pluma.

Te escribo, ahuyentando el  sueño en la noche estival, en esta segunda parte del año que aún promete un tanteo abultado a favor. Te escribo para decirte que te escribiré de nuevo en la noche y la ausencia, al filo del último crepúsculo matinal cuando la luz susurra versos a la sombra. Te escribo sin prestigio ni gloria, sin honor y sin nombre. Y ya con la televisión apagada y un cínife rondando en un solo de trompeta.

Te escribo mientras tu nombre en negrita evoca olvidos y me despido en el ecuador de la esperanza con besos de papel.

Publicado la semana 78. 27/06/2019
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