20
Jesús Andrés Pico

Epistolario de Amelia .20

Amelia:

Intento recordar como eras, la suavidad de tu mano, tu figura, tus pasos junto a los míos, tu rostro… pero no puedo. La ceniza del tiempo cubre los recuerdos, obstruye la memoria… O, ¿acaso no quise recordarte y te olvidé al momento? Sin embargo conservé tus cartas, tus fotografías, el recuerdo de ti antes de conocerte… Y te he buscado en otros rostros, otras manos, otras huellas, sin saberlo. He dicho te amo, como a ti te lo dije, ¿o te lo dije a ti como se lo dije a otras? ¿A quién amé primero, a quién amo aún? Son tantos los amores perdidos, las horas y los días, las acumuladas letras, el desamparo, la soledad que a veces no encuentra compañía en los ocasos sin ojos o en los libros cerrados, son tantos los recuerdos aunque no sean míos… Le pido remembranza a la piedra, evoco sueños en los días insomnes, rememoro otras vidas cuando acaba la mía, menciono que te quiero y es mi amor reminiscencia del olvido, distracción del momento aquel cuando el mundo era mágico…

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. 
Ya no compartirás la clara luna 
ni los lentos jardines. Ya no hay una 
luna que no sea espejo del pasado, 

cristal de soledad, sol de agonías. 
Adiós las mutuas manos y las sienes 
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes 
la fiel memoria y los desiertos días. 

Nadie pierde (repites vanamente) 
sino lo que no tiene y no ha tenido 
nunca, pero no basta ser valiente 

para aprender el arte del olvido. 
Un símbolo, una rosa, te desgarra 
y te puede matar una guitarra. 

Este soneto de Borges con nombre de año (1964) bastara para amar la poesía y el olvido. Acaso una sola de mis cartas bastara también para amarte u olvidarte. Acaso esté escribiendo para amar todavía. Para amar sin medida mientras me ronda el olvido. Perdí tus cartas, pero me llegan poemas nuevos cada día, y poemas antiguos renacen a ciertas horas, en ciertas ocasiones. Leer un poema es amar y sentirse amado.

Intento recordar cómo eras y acabo imaginándote con otra mirada. Llámalo amor, o llámalo vida. O rosa que desgarra, o palabra que sana. Ceniza sobre el agua, o lluvia en los espejos. O tiempo sin retorno. O apagada esperanza. Cristal de soledad, sol de agonías. En todo caso espera. De ti, de tu imposible respuesta. Del olvido total, la dulce nada. O de tus cartas, palomas de mis sueños.

Dime, Amelia, ¿cómo eras?

Publicado la semana 72. 17/05/2019
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