14
Jesús Andrés Pico

Epistolario de Amelia .14

Acaba la semana, Amelia,

Desfallece, expira, se nos va la semana. Y la muerte ronda hospitales, picoteando aquí y allá por ver qué logra consumir. Agoniza la semana que vio fallecer a Rafael Sánchez Ferlosio. Tendré que volver a leer El Jarama un día de estos. Sabido es que las novelas del Nadal, aunque el premio sea menos sustancioso que el del Planeta, tienen más enjundia literaria, más sustancia, quizás por ser caldo de cultivo de literatos en ciernes, que es lo que debiera ser todo premio literario: promotor e impulsor de nuevos valores. Aunque si hubiera de recordar a algún autor galardonado, pocos  podría poner en solfa sin ayuda: Carmen Laforet, porque fue la primera y no hace mucho releí Nada, Miguel Delibes por admirado paisano y por la alargada sombra de los cipreses que jalonan camposantos e itinerarios vitales; Carmen Martín Gaite que, como sabes, fue esposa de Rafael; el propio Sánchez Ferlosio; mi admirado, por su prosa sublime sin interrupción, Francisco Umbral; Martín Garzo, también por paisano, aunque he de reconocer que su manera de narrar no acaba de sintonizar con mi parte lectora; Lorenzo Silva y Alicia Jiménez, por haber compartido con ellos algunos momentos interesantes. (A Lorenzo lo conocí en Vilapoética, evento cultural que no tuvo la continuidad que merecía y del que su mujer fue una de las organizadoras y a Alicia, porque trabajé en la Línea 9 del Metro con su marido), una coincidencia más, como la del trabajo detectivesco de la protagonista y protagonistas de muchas de sus novelas o el hecho de que ambos hayan ganado los dos grandes premios, el Nadal y el Planeta, de lo cual me alegro. Aunque no viene al caso, aún podría recordar alguno más, aparte de Alejandro Palomas a quien no conozco personalmente, pero ambos nos seguimos mutuamente en Facebook desde hace años. ¿Tú tienes perfil en FB? Con tu nombre ya sé que no. Sabes que el mío está siempre a tu disposición para que no perdamos el contacto de nuevo.

Con esto de los premios de novela, estoy yo pensando en tomarme un par de años de excedencia y dedicarme a esa obra de narrativa larga que desde hace tanto tiempo anda merodeando por mi cabeza y los aledaños de mi mesa de trabajo y concluirla, aunque primero he de comenzarla en serio. Y, entre capítulo y capítulo, echar algún viajecito para reponer fuerzas y conocer o recobrar lugares con encanto de nuestra geografía. Todo se andará…

Se nos va la semana como un amigo se va. Y se fue Alberto Cortez, con su enorme voz argentina y nos sentimos abandonados por la música y la poesía. Nos encontramos más pequeños y más tristes. Escuchamos sus canciones más emocionados y conmovidos que nunca y compartimos los versos que otros le dedican y que nos hubiera gustado escribir a nosotros, pero quizá no hayamos tenido capacidad o tiempo para hacerlo. Por eso digo que he de replantearme el uso de mi tiempo y priorizar la creación literaria.

Se extingue la semana como se extinguió la vida de Salvador Fernández del Rosal, astigitano que se vino a pie en busca de trabajo en compañía de un amigo, de Écija a Barcelona, en los duros años de la posguerra, recalando finalmente en Valencia donde dejó de respirar el viernes, rodeado de sus vástagos y sus tres nietos mayores -mis hijos- cuando su primogénita -mi esposa- recién llegada desde casi cuatrocientos quilómetros, tomó su mano. Pensó: ya están todos. Y marchó  a reunirse con sus ocho hermanos y hermanas. La tía María, la última que le quedaba viva, falleció antes que él esta misma semana, también en Valencia. Se fue volando con alas de sombra a recobrar la infancia perdida, la tierra que le fue hostil y los sueños trastocados. Sus otros nietos Adrián, Eric, Soraya, le recordarán siempre con los ojos de la inocencia. 

Y porque la vida es corta, y los días van pasando, y la muerte ronda hospitales, y fenece la semana, y todos la espicharemos algún día, digo yo, y estarás de acuerdo, que quien pueda disfrute la existencia que le queda lo mejor que sepa. Y es que me estoy planteando el divorcio, no de la mujer, que uno se acostumbra a la presencia del otro -pregúntaselo si quieres a mi querida suegra Patro que se ha quedado huérfana de marido,- sino de otras actividades que ocupan mi tiempo y tal vez deban dejar de hacerlo. Ni de ti: sabes que continuaré escribiendo estas misivas sin respuesta aunque bajo la tierra mi amante cuerpo esté y aunque acabe, no la semana, el universo entero.

Desfallece, expira, se nos va el tiempo, Amelia, que es como si la vida se nos fuera con cada carta que no llega a su destino.

Dime que me lees para saber que aún estoy vivo.

 

Publicado la semana 66. 07/04/2019
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
No ficción
Año
II
Semana
14
Ranking
4 388 0