01
Jesús Andrés Pico

Epistolario de Amelia .1

Estimada Amelia,

¿me recuerdas?

Yo te recuerdo ahora en estas vicisitudes de la memoria, en esta exploración retrospectiva en que devienen los años cuando uno se levanta a las siete de la mañana, no por la urgencia del trabajo sino por el placer de hacerlo cuando son festivos todos los días, y siente pasar las horas en su justa medida sabiéndose vivo todavía.

Te recuerdo ahora como recuerdo ciertos nombres, ciertos rostros que alguna vez fueron cercanos y el tiempo ha difuminado junto a otros ya desaparecidos para siempre. La memoria es selectiva y el tiempo no pasa en vano. Tal vez debiera decir que la vida no sucede en vano. No fue banal el conocerte. Perderte no fue en vano.

Te recuerdo ahora como recuerdo las mujeres que amé, que amo aún. Es infinita la capacidad de amor del ser humano. Y yo, recuérdalo, soy poeta.

Te recuerdo Amelia, la calle mojada, y nosotros ignorando que la muerte jugaba con ventaja en un desconocido estadio de Santiago. Nos callaban tantas cosas entonces…

 

Te preguntarás por qué ahora, por qué te escribo después de tanto tiempo, ahora que las cartas son correos electrónicos y prima la urgencia de  tuits y wasaps  y tú, te busqué, no estás en las redes sociales que transito, ahora que ya nadie escribe cartas y el género epistolar es una reliquia del pasado, por qué ahora cuando tú no vas a leer estas misivas y si las lees quizás no te reconozcas como su destinataria.

Tal vez porque he muerto y estoy vivo, porque ya conozco el argumento de la obra y quiero descubrir a través de ti a aquel tímido muchacho que vino a llevarse la vida por delante. Porque estoy lejos, Amelia, lejos de todo y en soledad y leo a  Martí i Pol en su idioma que es también mío, y leo a Gil de Biedma y camino por los versos levantados, clavados, ¡ay!, en la dolorida piel de España. Porque nosotros ya no somos los mismos y tal vez estemos amándonos sin saberlo en algún universo paralelo. Porque eres remembranza y uno vive también, o solamente, en sus recuerdos.

Lo cierto es que te escribo ahora que comienza un año impar y estoy saturado de consumismo y felicitaciones repetidas hasta la saciedad, te escribo porque quiero golpear, una vez más, 52 veces, que ese es el ritmo al que late mi corazón, y es buena terapia para estar en paz conmigo mismo. Y porque quiero decirte lo que no te dije o imaginar lo que te escribí y no sabré nunca que dije porque ya no conservas mis cartas ni memoria de mí. Porque ya no eres tú y eres todas las mujeres del mundo que han amado y se han sentido amadas alguna vez, y sufren, y mueren, y luchan, y viven.

Te escribo como te escribía entonces, ¿te acuerdas Amelia?

Publicado la semana 53. 02/01/2019
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
No ficción
Año
II
Semana
01
Ranking
3 137 0