Semana
41
Género
Relato
Ranking
2 93 2

   Una partida de mus en la sobremesa, tras el esfuerzo sobrehumano de cruzar la calle de plomo derretido, adquiere carácter de liturgia que nada ni nadie debiera interrumpir. En la penumbra de la cantina, inmersos en religioso silencio los rostros impasibles de los jugadores ocultan sus más íntimos deseos, sus manías y querencias tras gestos subrepticios y leves. Rezan los labios sacrosantas fórmulas repetidas desde el principio de los tiempos.

   Cuando el sol penetra en el local tras los gritos y las armas amartilladas, todos asisten al desgarro brutal del velo del santuario que deja un reguero de ensangrentadas piedras y cartas profanadas ante los ojos atónitos de los mirones, mientras algunos de los presentes son llevados a empellones hasta la cercana tapia acribillada, donde su sangre cae a tierra, se mezcla con el polvo en un caótico y anticipado final del mundo.

   Hoy, Andrés, único sobreviviente a estas alturas de la vida, piensa que de nada sirve la religión cuando es usada como palio para tapar miserias, encubrir crímenes y ensalzar mentiras. Andrés, creyente aún pese a todo, espera el juicio final que le permita recuperar la partida interrumpida por un órdago abrupto e irracional. Postrado en el lecho rechaza, con gesto leve y enérgico, la confesión y los últimos sacramentos para volver a sentarse ante la mesa de mármol donde los naipes recobran su carácter sagrado, su primaria liturgia. “No hay mus” musita mientras las plegarias del sacerdote buscan unos oídos altos, lejanos y sordos.

Publicado la semana 41. 12/10/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter