Semana
04
Jesús Andrés Pico

LA DECISIÓN DEL VIENTO

Género
Poesía
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                             El que decide es el viento. El viento que se

                             lleva la aventura, el infolio y la canción.

                                                          LEÓN FELIPE

 

 

Escribo contra el viento, con el viento

clavado como un grito en los pulmones.

Caen las hojas muertas, los poemas

amarillos y yertos del crepúsculo.

 

Escribo contra el viento, con el viento

mojándome las sílabas; el llanto

humedece la noche fatigada

entre calles huyendo de la tarde,

y desnudos árboles solitarios,

la noche de cemento, acristalada,

con luces vacilantes que rehuyen

el ruido, la hojarasca, la inmundicia.

.

Escribo contra el viento, con el viento

crepitando en el fuego del estío,

ondeando en los sueños marineros

que dejan en los puertos y las playas

un regusto salobre de tristeza,

gimiendo soledades en la noche,

peinando largamente las arenas

impregnadas de cuerpos y de olvidos.

 

Escribo contra el viento, con el viento

terrible del otoño que nos lleva,

nos desnuda y nos viste con el polvo

gélido y sin memoria de sus manos.

Desgajadas palabras amarillas

pregonan su impotencia y su mudez

anhelando la noche y otros soles

que el tiempo como un sueño propiciara.

 

Escribo contra el viento, con el viento

como un perro azotado entre las piernas

mientras van, errabundas, por el río

frases ramas sin nidos ni esperanza

que dejan a su espalda yermos blancos

donde germina, oculta, la alegría

y pongo el corazón sobre los surcos

con silabas de sangre roturados.

 

Escribo contra el viento, con el viento

que orea y disemina las palabras,

que destierra poemas o banderas,

que ondea las cuartillas desatadas,

papeles sin memoria ni conciencia

-el viento de la vida, de la muerte-,

certidumbre futura de la calma

que ha de vestir un día nuestros actos.

 

Escribo contra el viento, con el viento

clavado hasta los huesos del espanto,

llevándose la voz de tantos muertos,

esparciendo palabras que no encuentran

acomodo en los círculos del tiempo

desatando su rabia cuando el frío

que pone la alta nieve entre sus manos

congrega a los fantasmas de la ausencia.

 

Escribo contra el viento, con el viento

que decide qué se lleva, qué me deja,

qué me ofrece, qué me quita,

que me mata lentamente cuando escribo.

Publicado la semana 4. 22/01/2018
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