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36
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Poesía
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Ya se notan los días así, como más breves,

refrescan las mañanas y la sábana cubre

el cuerpo que en penumbra

se acerca hasta otro cuerpo

sobre el lecho aún abierto al aire y a la vida.

 

Ya se alagan los días, dijimos en febrero

y morían un poco las nieves del almendro.

Y en agosto notamos con los últimos rayos

de sol y de tormenta que el día se acortaba,

aunque sea en septiembre, este mes que nos vuelve

terriblemente cuerdos, cuando más lo sentimos.

 

Hay quien sufre la pena del verano perdido,

la indolencia, la paz frente al mar del olvido.

Otros quieren volver al confort cotidiano,

al reloj, al trabajo, a vivir a conciencia

sin descuidos ni excesos o placeres prohibidos.

Y hay quien mira el verano, quizás la vida toda,

como un álbum de fotos donde aparecen otros.

 

Septiembre es ese mes que instala la rutina

y estalla en los cohetes de las últimas fiestas,

estertor del verano por los cielos aún claros.

Nos pone en la mirada como un frutal sosiego,

nos consuela el picor de la piel requemada;

un prometido invierno que nos hará más sabios

nos dicen sus racimos, sus docenas de lágrimas.

El mundo que dejamos lo queremos más nuestro.

 

Aún contará mis años mientras siga la vida,

pero hay ya tantas fechas grabadas en mi piel

que pude haber nacido en cualquier otro tiempo

y en un lugar cualquiera.

Publicado la semana 36. 07/09/2018
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