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Jesús Andrés Pico

CREPUSCULAR (y primavera)

¡Qué vasta primavera te recorre

como un río que el cauce remontara,

qué tierno pedestal tu pie depara

por levantar la luz como una torre!

 

¡Qué alta cordillera la mañana

va nimbando de sol para el olvido,

qué inmenso viene el mar, así dormido,

a poner en mi sueño ola temprana!

 

¡Qué súbito el asombro como un brillo

que brotara entre nubes para luego

descender en cenizas tanto fuego,

lenta herida de amor, romo cuchillo!

 

¡Qué sucintas las horas por el viento

sin saber cuando canta o cuando gime!

Detrás de los cristales se dirime

un dilema de luz y monumento.

 

¡Qué eterna primavera te germina

en este otoño o luz ya consagrada

que convierte el crepúsculo en albada

y el amor en cristal puro de mina!

 

Ecuestres van las nubes sin jinete

cayendo por los bordes de la noche.

Bajo la luz, prendida como broche

del cielo, afila el viento su estilete.

 

Se desmaya la tarde en tus pestañas,

desnuda en las pupilas de la luna

crepita tu mirada de aceituna

y mis ojos, amor, velan montañas.

 

No cabe ya en mi mano tanto cielo

tendido en los albores de la risa,

tanto mundo de piel, tan pura brisa

confundiendo la yerba con tu pelo.

 

Hacia este mar que miro y que traspaso

con las flechas ardientes del olvido

va el río de tu amor que yo he bebido

bajo la sed del sol que ahora es ocaso.

Publicado la semana 21. 24/05/2018
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Género
Poesía
Año
I
Semana
21
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