17
Jesús Andrés Pico

ODA A ANDRÉS INIESTA

Esta semana, por diversos motivos, ha estado a punto de pillarme el toro. Dudando entre una nueva entrega de mi asesino o un escrito urgente sobre un tema tan actual como la sentencia de la manada o los premios literarios a raíz de mi inclusión entre los finalistas del V Certamen Umbral de Poesía, al final me decido por publicar una oda a Iniesta, escrita en 2009. Porque uno puede ser poeta y gustar de la magia del fútbol y el anuncio, ayer, del futbolista albaceteño sobre su futuro, me permite recordar estos versos:

¿Cómo puede el gorrión lucir

más que el pavo real, volar

más alto que el águila, cernerse

como el halcón más veloz

con el humilde color de su vuelo a ras de tierra

por único pertrecho?

¿Cómo puede ser estrella el ascua del brasero,

el pardo terrón piedra preciosa,

la navaja de Albacete quebrar el filo de la espada?

¿Cómo La Mancha crecer por el mapa de España,

por el mapa de Europa, por el mapa del mundo,

sobrepasando el lugar de ignorado nombre

y los molinos transformados en gigantes?

¿Cómo las salinas arrumbadas, la Rambla y las riadas

de Fuentalbilla figurar en el espacio colectivo de la memoria?

 

Andrés, tú no querías

más que lo que cualquier niño de tu pueblo,

cualquier niño de La Mancha,

cualquier niño de España,

cualquier niño del mundo,

cualquier niño de aquellos duros tiempos:

jugar, dar patadas al balón de la esperanza,

meterle un gol a la vida.

Hoy los niños del mundo,

de España, de la Mancha,

de Fuentealbilla, de estos revueltos tiempos

quieren ser Andrés Iniesta,

meterle un gol al Chelsea

y jugar como los ángeles.

Quieren ser el gorrión del Barcelona.

 

Andrés, ya halcón,

ya espada de Albacete,

ya figura aunque le pese

a tu humildad de niño grande,

escucha, quiero cantarte

porque se me pinchó el balón de los sueños,

el balón azul de la esperanza

y sólo puedo ya ofrecerle a mis ojos

la alegría rimada de tus pies sobre el césped.

Quiero dejar en la red sin goles del verano

la mágica admiración,

el regusto blaugrana en la garganta,

las manos desatadas y la euforia

que algún día devendrá en llanto

cuando les muestres a tus nietos

las fotos olvidadas de la gloria.

 

Quiero cantarte mientras ruedan

los sueños redondos por la arena

de las playas, por el polvo ilusionado

de los campos de La Mancha

y preparas la armadura

templada de tus músculos,

tus tendones, tus huesos,

el yelmo de tu alada cabeza sonriente

para envites futuros formando,

al viento los penachos de la gloria,

junto a tus compañeros

el victorioso once de asombro y filigrana.

Andrés, escucha y juega

como el niño que eres,

como el hombre que eres,

como el gorrión que eres,

como el hacón que eres,

como el Iniesta que todos celebramos,

para que algún poeta enamorado

del fútbol, ha de haberlo sin duda,

cante en una oda victoriosa y amable

la indudable virtud

que proclaman tus pies

y tu alma atesora.

 

Publicado la semana 17. 28/04/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Poesía
Año
I
Semana
17
Ranking
2 274 0