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Jesús Andrés Pico

SEMANA FLOTANTE

Un año normal tiene 52,14 semanas; 2020, 52,29. Esta semana, última del año y primera del siguiente, nace de la acumulación de decimales y nos sobra. Es la 53 o la -1. De cualquier manera no nos sirve para el propósito inicial de la página: golpear 52 veces, 52 semanas, 52 vidas. Queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo. ¿O sí? Es una semana flotante, chapitel o cimiento, según se adose a un año u otro. También puede ser semana de descanso, reflexión o transición.

Años vendrán con el mismo dilema, años mejores que el actual. O peores. Nunca digas de este agua no beberé, piensa mal y acertarás, que no siempre, a lo vivido me remito, vale más malo conocido que bueno por conocer. Y no es para nada cierto, en cuestiones temporales y cronológicas, que muerto el perro se acabó la rabia. Hace tiempo una portada de El jueves deseaba a sus lectores Feliz año peor. No parece ser el caso, más estemos precavidos y no echemos las campanas al vuelo de las vacunas ni vendamos la piel del oso antes de cazarlo. En  catalán año bisiesto es any de traspàs y el refranero no se conforma con decir any de traspàs, no te’n fiïs pas, equivalente a  año bisiesto, año siniestro, sino que va más allá: any de traspàs, guarda't d'ell i del que ve detrás. Que dios nos coja  confesados y vacunados.

De aquí a un año os emplazo para ver si en el balance de 2021 las lágrimas son de tristeza o de alegría, que no por mucho golpear amanece más temprano.

Dicho esto, voy a poner el cava en la nevera porque lo cortés no quita lo valiente y un nuevo nacimiento siempre es motivo de celebración.

¡Salud y feliz año, sin más!

 

 

 

Publicado la semana 157. 29/12/2020
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Género
No ficción
Año
III
Semana
53
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