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Jesús Andrés Pico

CUÉNTAME OTROS TIEMPOS

La temporada 21 de Cuéntame como pasó huele a despedida. Las imágenes promocionales de la serie muestran a la familia Alcántara en un escenario actual: ambulancias, policia, mascarillasy aplausos en los balcones. Y se da la circunstancia de que la voz en off de Carlitos (Carlos Hipólito, actor que tiene mi misma edad, lo qué son las cosas) se hace carne y hueso y pone cara a un Carlos, ya escritor consagrado, que regresa al hogar, quizás para morir como los elefantes.) Hay un proceso de envejecimiento de actores, aunque ya el tiempo ha erosionado sus rostros en el transcurso de la longeva serie, y algunos cambios. 

Reconozco que dejé de seguir la serie hace tiempo, pero quiero recuperar ahora un breve relato que me publicó La Vanguardia en enero de 2013 por participar en un certamen que organizaba el diario barcelonés. Creo recordar que el tema era sobre la Navidad o la serie, o ambas a la vez. Vaya con él mi deseo de unas felices fiestas, pese a las restricciones, y un año venidero próspero y táctil para todos como se atisba en un horizonte prometedor y diáfano.

 

CUÉNTAME

Si avivamos un poco el paso, aún llegaremos a tiempo. Cierto que tú ya no podrás cocinar, pero tendremos a toda la familia en torno a la mesa, como debe ser siempre en Navidad. Como aquellas navidades en Sagrillas. Como nosotros, la familia unida celebrando, más allá de festividades, convencionalismos, religión, la epifanía, el germen del amor inquebrantable que mantiene a la sociedad fuerte, próspera y feliz. Que lo hemos pasado muy mal, mujer, pero ahí nos tienes, juntos año tras año, venciendo dificultades y saliendo adelante. Creciendo y envejeciendo rodeados de los nuestros.

Vamos, que llegamos, que el mundo no se acabó, por suerte o por desgracia, y podremos sentar a nuestra mesa algún parado, gente sin hogar y jóvenes sin futuro. Que lo están pasando peor que nosotros, porque ellos lo tuvieron todo y lo están perdiendo a marchas forzadas. Nosotros aún conservamos nuestra pensión que no crecerá pero da para vivir y abrir nuestra casa a la esperanza. Qué país, España, siempre maltratando a sus hijos. No gana uno para disgustos.

Ya llegamos, Merche, ya llegamos. Quién nos lo iba a decir, a nuestros años y con tanta historia común a nuestras espaldas. La mesa está puesta, tú ya no puedes cocinar, pero la mesa está puesta, como siempre, con los manjares típicos y la ilusión a flor de piel, España entera a nuestra mesa, bueno sin políticos ni banqueros, que los Alcántara somos honrados y de bien decir. La España humilde y sufridora, la apaleada, la heredera de Caín que paga culpas ajenas. Nuestra España, para que sigamos contándola, está esta Navidad a nuestra mesa.

Publicado la semana 154. 13/12/2020
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