46
Jesús Andrés Pico

EL REY DE LOS DECIRES (Los poetas. 3)

Tirupathamma Rakhi es una poeta catalana de origen indio, quien, acorde con los tiempos que corren ha puesto en marcha por streaming un programa cultural donde cada jueves comparte con tres autores una hora de charla distendida. En el primer programa, los participantes habían publicado en Célebre Editorial; en el segundo, los tres escriben narrativa y en el tercero se habló de poesía con dos poetas, Gabriel Carreras y Jesús Pico, y una mataronina de adopción, Roser Lorite, que acaba de publicar su primera novela, invitada porque su padre escribía poemas. Roser, que recordaba a su progenitor tamborileando con los dedos sobre la mesa mientras descendían los versos como maná de las musas, me preguntó si yo contaba.

Contar sílabas con los dedos, marcando las sinalefas y deteniéndose ligeramente en los acentos principales. Contar las sílabas al ritmo del verso y su cadencia. Contar con los dedos. Tamborilear sobre una superficie dura o sobre el muslo mientras caen gotas, sílabas, rimas… llueven palabras, corren versos y se remansan estrofas… Contar, sí cuento. Con los dedos y con el corazón. Como todos al gestar los endecasílabos de un buen soneto. La estrofa estrella. ¿Qué poeta no ha escrito siquiera uno? El soneto es el rey de los decires, según Blas de Otero, y el poeta, a más de fingidor, es decidor. Por si no fuera suficiente,  un poeta colombiano dijo, en un soneto naturalmente: La vida es soneto. Y en ello andamos contando días con los dedos.

El soneto es un metro italiano. Fue Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana (Sonetos hechos al itálico modo) quien lo trajo a España, lo popularizaron Boscán y Garcilaso y en el Siglo de Oro alcanzó su mayor esplendor (a Lope de Vega se le atribuyen unos tres mil sonetos) Hay quien lo dio por muerto desde entonces (se dice que murió de éxito) No es cierto: sigue vivo y, si bien por ser estrofa reglada y limitada, parecerá acaso que ya nada se puede decir a través de él sin repetir rimas y conceptos, aún  es posible, fuera de los clásicos, que nos sorprenda un buen soneto.

En una antología de la colección Austral, leía yo los sonetos de Quevedo y no acababa de cogerle el gusto y el tranquillo a esta composición. Pero cayó en mis manos Sonetos del siglo XX, de Bruguera, donde se analizaban sonetos del mayor de los Machado, Juan Ramón, Gerardo Diego y algún otro. Y esto ya fue harina de otro costal. Vendrían luego a mí los sonetos como panes de Miguel Hernández, García Lorca, Blas de Otero… El alimento estaba servido.

Nicomedes Sanz y Ruiz de la Peña publicó, allá por el año 76, “Suma y sigue”, un grueso volumen que contenía dos mil sonetos. En varias de las mañanas de la biblioteca que se celebraban en la Casa de Cervantes de Valladolid se dio lectura, por los rapsodas de la entidad, a buen número de ellos y a algún soneto laudatorio dedicado a tan ubérrimo vate, entre ellos el titulado “Un verso como el pan de cada día” que era uno de los primeros sonetos que escribía yo en mi, por entonces, corta vida de poeta. En Orto, mi primer libro, aparecen seis sonetos endecasílabos y uno alejandrino. En Las manos en el río, cuatro de hechura clásica. Poemas para barcos de papel consta de 58 sonetos blancos (como los de Neruda) que, curiosamente, quise denominar insonetos. Así aparecen mencionados en un prólogo que hizo Carmen Isabel Santamaría del Rey para un libro que no vio la luz, al menos tal y como fue concebido inicialmente. Eso fue antes de leer a Manuel Pacheco (Los insonetos del otro loco) De decires y alondras, mi cuarto libro, consta de 102 sonetos (todos endecasílabos a excepción de uno (¿Para qué mujer…?) que ya apareció en Orto. Lo edité con una subvención del ayuntamiento de Cornellá, después de que en cierta editorial que sólo edita poesía me dijeran que ellos no publican sonetos al presentarles una primera versión con unos 50 poemas.

La primera vez que me premiaron un trabajo en un certamen poético fue en Viladecans. Un tercer premio por Posesión del fuego, serie de cinco sonetos alejandrinos. Hubo más hasta que  Pentadrama mediterráneo, (también cinco sonetos, estos endecasílabos y de tema marino) obtuvo el primer premio del Semillero azul en 2018.

Hay un libro (De una eterna voz) al que tengo especial cariño. Se trata de un libro de sonetos,  un breve volumen escrito por Leopoldo de Luis y un jovencísimo Ramón García Mateos, que ya apuntaba al consumado poeta que es en la actualidad. Y otro, Sonetos del hombre, de Ángel Cazorla, que me cautivó cuando lo leí. Tan es así que fui conocerlo en un homenaje que le rindieron en  Cornellá. Mientras esperaba el inicio del acto escribí un soneto dedicado a él. Durante la distendida tertulia que mantuvimos después, lo pasé a limpio y se lo entregué manuscrito. Es el Soneto al hombre que recojo en De  decires y alondras.

En Internet se encuentran páginas dedicadas a tan excelsas composiciones y hay certámenes literarios que admiten exclusivamente sonetos. Los poetas, quien más, quien menos, hemos ido espigando estrofas de catorce versos por nuestros poemarios y muchos tenemos libros enteramente de sonetos. Decididamente, estos sonetos fechos al itálico modo son un suma y sigue, una alondra de verdad al aire por donde van ciento volando de catorce. Y es que aún hoy en día un soneto me manda hacer Violante (o como quiera que se llame la propia musa rubeniana de carne y hueso) a mí y a todo poeta que se precie. Aquí os dejo, amigos, con hojas de mi otoño enajenado, el soneto que abre De decires y alondras:

 

Un soneto me manda hacer la vida,

pues que nací andando a cuatro versos,

contando con los dedos universos

o pompas de jabón a mi medida

 

un soneto que crezca en la batida

tierra de sentimientos más dispersos,

donde callen los labios sus esfuerzos

y sea risa, y luz comprometida,

 

que avance con el día en la cintura

reclamándole al viento su derecho

a manejar la propia arboladura.

 

Sentid el corazón que en este pecho

vestido con poética armadura

deja correr la sangre. Y estará hecho.

 

En http://serpoeta.blogspot.com/2014/08/jesus-andres-pico-rebollo.html lo podéis ver traducido al portugués. La poesía es universal. Salud.

Publicado la semana 150. 14/11/2020
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
No ficción
Año
III
Semana
46
Ranking
0 139 0