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Jesús Andrés Pico

INJUSTIFICACIONES

Entre los muchos archivos que conservo en el PC se haya una carpeta que, bajo el epígrafe de Poemarios, alberga numerosas subcarpetas con títulos de libros que, probablemente, nunca verán la luz. Uno de ellos, Formación de combate, ha ido perdiendo poemas, algunos editados en Orento o en antologías, los demás fueron encontrando acomodo en futuros hogares, también posibles candidatos al olvido, o continúan aferrados a su carpeta sin perder la esperanza de respirar el aire de libertad que les está vedado. Pues bien, aunque ha pasado el tiempo y las circunstancias han cambiado, me apetece compartir ahora el poema que a modo de proemio o injustificación, iniciaba el poemario. Creo que aún tiene vigencia:

 

        INJUSTIFICACIÓN PARA ESTE LIBRO

 

Si desde aquellos pimpollos en el majuelo de Las Cercas

bajo la mirada antigua, atezada, telúrica de tu padre,

has perdido la cuenta de los árboles que llevas plantados,

si tienes tres hijos que sin querer volar de casa

agitan los armazones encallecidos de sus alas,

si desde aquel primer artículo publicado a los once años

por los hermanos gabrielistas de Castillo y Elejabeitia,

has visto aparecer dos libros de poemas

y compartido varios más con otros tantos ilusos,

si puedes decir a día de hoy, quizás ayer,

pues acaso estás viviendo más de la cuenta,

que lo tienes todo hecho

-árboles, hijos, libros.

Sí, el destino cumplido-,

si trabajas mirando cómo trabajan otros

y ante la visión de un pico o una pala

te declaras gitano

o, lo que es lo mismo, no volverás a plantar un árbol,

si ya no puedes tener más hijos –ni puñetera falta que hace-,

al menos con ese semen que derramas

cada vez menos alegremente,

¿por qué, dime, te empecinas escribiendo otro libro

que a lo más que aspira es a dormir en una carpeta,

o, los tiempos cambian,

en un cedé, o como coño se diga,

junto a otros hermanos,

inconclusos quizás,

tal vez olvidados,

en el cajón aquel donde guardas tantos poemas malos?

 

Si eres poeta, que no lo dudo,

pero las musas te visitan poco,

quizás por inconstante,

por poco trabajado,

por tener la costumbre de vivir sin esfuerzo

y pensar que se puede ser poeta sin escribir un verso,

olvídate, por tu bien lo digo,

de componer otro libro

y lee lo que otros, mejor que tú, han dejado

durmiendo en los estantes de tu imposible estudio

o en anaqueles vagos de bibliotecas públicas.

Disfruta lo que le queda a tu vida insulsa,

vete de vacaciones cuando te corresponda,

levántate cada día y acude a ese trabajo

que conservas aún después de tantos años,

mira las noticias, habla del tiempo,

di que este mundo se encamina

a su final caótico

y que es España un muro blanco roto.

Demuestra, si quieres, ser más inteligente

que cuantos te rodean

soltando una metáfora

que no tiene por que ser tuya,

pues quienes te conocen y saben tu manía

no tienen ni idea de lo que es poesía.

 

¿Qué quieres presentarlo

a un concurso literario?

Pobre iluso, es la peor justificación

para un libro injustificable.

 

 

Publicado la semana 149. 03/11/2020
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Poesía
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III
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