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Jesús Andrés Pico

DE LECTORES, POEMAS Y POESÍA

¿Qué es poesía?, dices… Y el poeta responde a la manida, irresoluta cuestión. Cada poeta manifiesta su inefable verdad. Para poéticas, colores. Y nadie sabe lo que poesía es.  Pero todos la disfrutan (disfrutamos) en menor o mayor medida. Y la amamos con distintos grados de placer porque el gusto, ¡ay!, el buen gusto, es patrimonio del buen lector. De igual manera que hay poetas menores que no llegan, o llegamos, a consumar más de una buena noche de lubrico lirismo, hay lectores menores, e incluso quienes, sin pasar del Catón, se pretenden entendidos en versos y poemas. ¡Ah, la viña del Señor!

Hay quien pergeña una serie de sendas holladas por pisadas de alguna especie de avecilla desconocida y proclama ufano: “Escribí una poesía”. Lo malo es que también hay quienes le jalean y aplauden ignorando, como él, algo tan elemental cual es la diferencia entre poema y poesía. Y aún habrá quien lo haga (leer, escribir) con la mejor intención y buena voluntad y quizás, con formación adecuada, hubiera hecho buenos cestos a estas alturas. Ejemplos hay a patadas, pero uno ya se cuida  de buscar por las veredas del verso y va haciendo su personal selección donde, irremisiblemente, faltará alguien que debiera figurar por buen poeta y no está por desconocimiento del precario lector que es uno.

¿Qué es poesía? Leo, atónito, ciertos párrafos prosaicos quebrados al buen tuntún, sin las faltas de ortografía y pésima puntuación de las gentes del párrafo anterior, sí, pero sin alma, sin verdor en los mimbres. Esto no es poesía. Y, sin embargo será editado por ganar un conocido premio de poesía. Y habrá quien lo compre y hasta lo lea. ¡País!

Hay lectores (porque leen, no cabe duda) de un solo género (no suele ser poesía), más aún, de un subgénero o un autor. Me vienen a la mente Marcial Lafuente Estefanía, Corín Tellado y (éste es harina de otro costal)  Stephen  King. No digo que esté mal, más, como el mar, el buen lector ha de estar abierto a todos los ríos.

Mis primeras lecturas fueron oportunistas (leía aquello que el azar ponía en mis manos) y anárquicas. En la juventud ya adquiría mis propios libros o frecuentaba las bibliotecas y las lecturas iban encaminadas a modelos literarios en prosa y verso. Y con el aprendizaje autodidacta a preceptivas, ensayos… Para terminar otra vez en el anarquismo actual, aunque ahora con mayor conocimiento y sentido común. En este caos de papel y pantalla, quizás sean poemas lo que más leo, aunque, si atendemos al volumen, probablemente no sea poesía lo que se lleve la palma.

¿Y tú me lo preguntas? Tú, lector, lo sabes, la conoces, la buscas. Yo también la busco con los ojos, la amo, la modelo con las manos, con el alma, para ti, para tus ojos; a veces, con mi voz, para tus oídos como el mismo viento que nos susurra, crepuscular, su poema diario, su golpear rítmico y septenario. La poesía como el pan de cada día, como el golpe necesario sobre el yunque donde se forja el libro de los buenos lectores, la poesía es... aquello que el poeta y tú destilais en la comunión del poema.

 

 

 

Publicado la semana 142. 20/09/2020
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