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Jesús Andrés Pico

LA SOLEDAD DEL ÁRBOL

En el principio era el árbol.

 

Sobre el caos de magma y ceniza

el verbo vegetal,

el aire oxigenado,

el melodioso canto

de viento y libertad.

Un geológico cimiento sustentaba su cáliz.

El pensamiento nació a su sombra acerada y dual. 

 

En el principio fue el árbol.

Refugio de la vida sino la vida misma.

 

Así  me lo contaron las aves migratorias,

las plumas pasajeras que caen

como mis hojas al asfalto mojado.

Las aves que musitan los nemorosos versos

 me hablan de avenidas y de selvas,

de parques y de bosques,

de ramas que entrelazan sus dedos siempre verdes,

raíces que descienden al corazón del mundo,

el mundo que respira por el pulmón inmenso

del tiempo y de la sombra.

Pero también me dicen

de cenizas y suelos desolados

y yo me pongo triste en mi soledad de alcorque,

en mi soledad sin sueño,

la soledad que observa tu falsa elación,

que mira al corazón hermano y te suplica.

 

No me ignores. No me desprecies.

Abrázame si pasas a mi lado.

Publicado la semana 138. 22/08/2020
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Género
Poesía
Año
III
Semana
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