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Jesús Andrés Pico

ENTRE LILAS Y AMAPOLAS OLVIDADO -poema múltiple-

A principios de siglo o milenio, cuando los blogs iban tomando velocidad de crucero y el término  se imponía al más literario y marinero de bitácora, abrí, en la desaparecida Coctelera, mi propio espacio con el título de Un verso como el pan de cada día, título que, aunque pueda parecer  tomado de Celaya, es un endecasílabo de un soneto de Nicomedes Sanz y Ruiz de la Peña. La idea no era otra que la de brindar un verso o poema diario a los posibles seguidores, a la vez que hablaba de lo divino y humano que se fuera terciando, en una especie de diario digital. No llegó a tanto por razones de tiempo y veleidades de las musas, pero me sirvió para interactuar con otros blogueros, con algunos de los cuales aún mantengo contacto, como el entrañable amigo Juan L.Trujillo, profesor emérito que todavía mantiene sus blogs en estado de revista. Por aquellos lares se alojaba Entre lilas y amapolas olvidado, del también profesor F. Javier Sáez, con abierta vocación didáctica y bastante ameno. En un post pidió colaboración para hacer un poema coral sobre la soledad. Creo que participamos 14 y Javier que nos dio pie con la primera estrofa. Cada estrofa es de un autor, no diré cual fue la mía por si le apetece a alguien adivinarlo. Este fue el resultado:

DE SOLEDAD, NI HABLAR. NUESTRO POEMA NOS ACOMPAÑA

(viernes 11 de abril de 2008) 

Gracias a la colaboración de todos vosotros hemos conseguido este poema que escupe soledad por los cuatro costados. Y sin embargo, ha unido nuestros sentimientos.

 (Han colaborado: Ana, Sergi L., Andreea, Mariona, Ada, Patricia, Elena, eme, Ana Concejero, unmonduesclassesdepersones, Caminante de los planos, Abelito, unaovarios, Jesús Andrés Pico Rebollo)

SOLEDAD

Tengo una ausencia

de ti

tan frecuente, tan

hecha de recuerdos,

que sí, podría con ella llenar paredes

álbumes, espejos.

 

Tengo una soledad

tan grande,

que siempre estoy rodeada de voces,

voces sin sonido

que solo llenan el silencio.

Tengo un vacío tan grande

que puedo sin quererlo

hundirme en él

sin encontrar ni desear

que me acaricie el sol.

 

Tengo un vacío

tan lleno de recuerdos

que al oído

me grita lamentos

me ahoga el corazón

y me rompe por dentro...          

 

Tengo una soledad

tan colosal y intensa

que no la puedo apartar

y siento como me ahogo

en mis propias lágrimas.

 

Tengo unas soledad, tan propia

que mi vida es una fortaleza,

donde nada falta, ni siquiera la esperanza.

Tengo una soledad, tan auténtica,

que incluso puedo amarte en la distancia.

 

La soledad, hiere como los cuchillos,

blande bandera como la guerra.

pero no me puede,

y aún puedo decirte: gracias.

Gracias por existir, por hablar

gracias por hacer mi vida más bella.

 

Tengo un vacío

tan lleno de imágenes, de palabras,

y hasta voces

de amigos desconocidos

que las solitarias paredes

de mi alma

ya no pueden albergar

tanta muchedumbre.

 

Tengo infinitos deseos

de poder llegar a ti, son

tan fuertes y poderosos,

humildes y sí,

carnales

que ni puedo controlarlos,

que escapan de mi mente,

Que tan reducida es

que sólo puede llegar

a desearte para siempre.

 

Tengo un vacío

tan oscuro y frío

que no puedo evitar decirlo

es como una flor sin pétalos,

quiero sentir el aire rozar mi cuerpo.

 

Soledad me abrumas y me llenas

cada mañana cuando te siento ,

cada noche, al alba,

tu vacío me rompe el corazón;

mis ojos se llenan de

lágrimas

púrpuras

y tu recuerdo ausente

se me hace presente

infinito,

y caigo

en el fondo del abismo

negro,

profundo y oscuro.     

 

Estoy en un desierto

pero contigo,

te escucho

y a la vez te siento

pero no te veo,

estoy cegada

con tu mirada

de aquella mañana,

en la que tú te alejaras.

 

Tengo un abismo

tan infinito

que no sólo alcanza con llenar mi interior,

sino que se encapricha también con tus labios,

y los gasta, y los pudre...

para que no pueda volver a rozarlos.

 

Tengo un vacío en mi corazón,

que sólo se llena cuando estoy solo.

Mis pensamientos son tan vastos,

que en una multitud

no me dejan escuchar los corazones.

Quienes se alejan de mi,

me recordarán por lo que fui,

y yo los recordaré por lo que serían.

 Miraré al infinito

para detallar lo importante.

Se que lo mejor de ustedes,

brillará en vuestros corazones.

Me dejaré guiar por la senda del pensamiento,

cada vez que esté de buen humor,

para aceptar que el corazón y la razón,

no comulgan con mi razonamiento.

 

Tengo una soledad

tan distinguida y elocuente

que, al ignorarla sin piedad

recupero todo lo que tenga en mente.

 

Y aquí me encuentro solo,

sin una pizca de amor,

solo me queda el tequila,

y un recuerdo en el corazón.

Publicado la semana 119. 09/04/2020
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Poesía
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III
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