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Jesús Andrés Pico

AÑO NUEVO, GOLPES NUEVOS

Comienza la primera semana  golpista a caballo entre dos años. Y comienza con dudas tras la despedida de Amelia. Se fue Amelia a su Madrid tardofranquista y a llevar a los nietos a la cabalgata de reyes, sin sospechar que su nombre y su historia de amor adolescente andaban en los papeles del aire como la vida de aquel hidalgo loco y su escudero anduvo allá por los inicios del siglo XVII en los pliegos impresos que leían los coetáneos de Cervantes. Se fue Amelia y yo he de llenar el vacío que deja.

Para este año nuevo barajo varias posibilidades: Volver a la fórmula de 2018 de relatos, poesía y no ficción, según el humor o la ocasión; retomar al último asesino que apareció alguna semana y darle todo el protagonismo que tuvo Amelia; iniciar una serie sobre los poetas que, de alguna manera, me interesan; escribir una novela de 52 capítulos; parir 52 relatos por ver si uno sale bueno… Como quiera que estoy ya metido en harina, me inclino por la primera opción, que es susceptible de comprender todas las demás. Y tan contentos. Mientras iré maquinando algo para 2021.

Como que andamos en plena transición de un año a otro, como quien va de casa al trabajo, o de casa al parque, o de  casa a casa y tiro porque me casa, y andamos felicitándonos sin descanso, ahora que resulta tan fácil hacerlo… me apetecía compartir un poema, de los pocos que tengo, sobre el fin de año, escrito para la ocasión hace más de un lustro y que me tradujeron al portugués en el blog Viva a poesía. Mas no he sido capaz de hallarlo. Sí está este soneto, aparecido allí antes de editarlo en De decires y alondras, en el que remedaba a Lope:

Um soneto me manda fazer ...

 

Um soneto me manda fazer a vida,

Pois, que nasci andando a quatro versos,

Contando com os dedos universos

Ou bolhas de sabão à minha medida

 

Um soneto que cresça com a batida

Terra dos sentimentos mais diversos,

De onde caem dos lábios seus esforços

E seja riso e luz comprometida,

 

Que avance com o dia na cintura

Reclamando-lhe ao vento o seu direito

a manejar sua própria envergadura

 

Sentido o coração que neste peito

Vestido com poética armadura

Deixa correr o sangue. E estará feito.    

 

Aquí el original, que ya muchos conocéis:       

 

 

Un soneto me manda hacer Violante

LOPE DE VEGA

 

 

Un soneto me manda hacer la vida,

pues que nací andando a cuatro versos,

contando con los dedos universos

o pompas de jabón a mi medida

 

un soneto que crezca en la batida

tierra de sentimientos más dispersos,

donde sellen los labios sus esfuerzos

y sea risa, y luz comprometida,

 

que avance con el día en la cintura

reclamándole al viento su derecho

a manejar la propia arboladura.

 

Sentid el corazón que en este pecho

vestido con poética armadura

deja correr la sangre. Y estará hecho.

 

 

Y así, burla burlando y a golpe de endecasílabos, ya está el primero en el cesto.

 

Aunque no quiero dejarlo sin recordar que, por esas casualidades de la vida, he recuperado el contacto con Andrés Rodríguez Valdivieso que sigue viviendo en nuestro Valladolid del alma. Ha sido emocionante sentir el deje y la dicción típicamente vallisoletana en la distancia que dan el teléfono y estas alturas de la vida.

Hemos quedado para vernos en la ciudad del Pisuerga en 2020 y recordar tiempos pasados. ¿Será la premonición de un año satisfactoriamente próspero y pleno?

Esperemos que sí. De momento, el día 2 estaré en el programa Poesia en viu de Mataró Radio. Y entraremos en enero con la agenda repleta de actos poéticos.

 

¡Buen año a todos, asiduos u ocasionales lectores, amigos en todo caso!

 

 

Publicado la semana 105. 30/12/2019
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