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Javier Sánchez-Beaskoetxea

El árbol miedoso

—¡Buh! —me gritó el árbol intentando darme un susto.
—Que no… Que no insistas. Que no me haces gracia —le dije sin tratar de ocultar mi cansancio por su terquedad. Sabía que lo hacía para intentar ser amable conmigo, pero ya empezaba a ser un poco pesado, la verdad.
De nuevo nos quedamos allí en silencio. El viento soplaba cada vez más intensamente y las copas de los árboles del bosque retumbaban al moverse amenazantes. Un grupo de cuervos salió volando como queriendo alejarse de allí a alguna zona del monte más protegida.
Yo seguí allí sentado, apoyado contra el árbol. Era un pobre árbol muerto, con un aspecto tan decrépito que solo esperaba ya que la carcoma lo fuera transformando en nutrientes para que la semilla de un nuevo árbol germinara en su lugar.
El cielo estaba cada vez más negro, oculto por una gruesa capa de nubes de tormenta que no tardaron en arrojar sobre nosotros un desagradable granizo. Yo trataba de taparme como podía con mi chubasquero, pero apenas conseguía mantenerme seco.
La noche estaba al caer y yo quería volver a casa, al confort de un hogar seco y caliente. Así que, una vez más, me levanté para iniciar el camino de vuelta.
—No te vayas todavía, por favor —insistió el árbol una vez más—. No me dejes solo.
Resoplé de hastío y me volví a sentar.
—Mira —le dije intentando que no se me notara el tono del enfado que ya empezaba a tener—. Yo tengo que volver a mi casa. No quiero quedarme aquí mojado y helado hasta que se haga de noche.
Él guardó silencio. Al de unos minutos me puse en pie y le hablé de nuevo.
—Te prometo que mañana vendré a verte una vez más— y mientras le decía esto dirigí mis pasos hacia el sendero de vuelta.
—¿Me lo prometes? —preguntó con una voz infantil.
—Sííí. Te lo prometo —respondí acercándome de nuevo a su lado.
—Gracias. Te esperaré. Es que… Ya sabes. Es un bosque tan oscuro cuando se hace de noche. No hay más que sombras y ruidos extraños, y cuando me dejas solo tengo mucho miedo.
Y así, dándole una palmada a su viejo tronco, me alejé de él una noche más.

Publicado la semana 50. 10/12/2018
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