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05
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Las 9:00.

Carlos está nervioso. No le importa la multa. Eso no tiene ninguna importancia ahora que el curso de su vida ha llegado a un cruce tan importante y tan imprevisible. Sigue su camino hacia la oficina, aunque hoy no ha salido de su casa como siempre. Hoy ha salido del parking de un hotel. Un hotel en el que ha pasado la noche con una mujer. Una mujer que no es la suya y a la que había conocido tan sólo unas horas antes.

Es la primera vez que Carlos hace algo así y no sabe lo que pasará en el futuro. Llega a su trabajo, aparca el coche en el garaje y sube en el ascensor. Recuerda la noche pasada. Una noche excitante.

Cuando entró en aquella cafetería no pensaba más que en tomar una cerveza y volver a casa tras una jornada de trabajo complicada. Pero aquella mujer ejerció en él una atracción irresistible, irrefrenable. Ella le miró a él primero. Él tan sólo le devolvió la mirada y le sonrió. Luego le invitó a tomar algo, sin ninguna pretensión, sin saber por qué lo hacía. Tal vez porque al hablar con ella podría estar mirándola todo el rato sin tener que ocultar su mirada para no pecar de descarado. Ella resultó ser simpática además de guapa, y aún Carlos no se explica cómo terminaron cogiéndose la mano y besándose a la salida del bar. Él nunca había hecho algo así desde que conoció a Mamen, su mujer, hacía cuatro años.

Pero allí estaba Carlos con aquella desconocida, pidiendo una habitación en un hotel de las afueras de la ciudad, arrancándole la ropa nada más traspasar el umbral de la puerta del pecado, estrujando unos pechos diferentes a los únicos que había acariciado desde hacía varios años, besando unos labios hambrientos, deslizando sus manos por unos muslos ajenos, hundiéndose en cavidades desconocidas, y repitiéndolo todo una y otra vez, como nunca hubiera imaginado que fuera posible.

Por fin, saciado ya sexualmente, logró dormir hasta que por la mañana al despertar y verse desnudo junto a un hermoso cuerpo femenino ya no desconocido había pensado en Mamen por primera vez.

¿Qué le iba a decir?, ¿cómo se lo iba a explicar?, ¿podría ocultar su tropiezo?, ¿sabría ella comprender?,... Muchas preguntas, pero pocas respuestas.

Carlos está confuso. Él ama a Mamen y su matrimonio es feliz, por lo menos hasta hoy. Lo ocurrido ha sido algo puramente físico, un impulso salvaje superior a él.

Publicado la semana 5. 29/01/2018
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