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Javier Sánchez-Beaskoetxea

El punto sobre la i

Sergi P. venía publicando su relato semanal en la web Escritos apócrifos desde hacía más de un año con un cierto éxito de críticas. En el ranking de los escritores más leídos, siempre figuraba entre los mejores desde aquel primer relato sobre la biblioteca infinita con el que se inició en esta web. Fue aquel un relato redondo, con una prosa a la altura de los grandes maestros del relato breve, un desarrollo de la historia excelente y con un final magistral por su sorprendente sencillez. Desde aquella primera semana, los textos que Sergi subía siempre eran de los más esperados por los miles de lectores suscritos a Escritos apócrifos. Y Sergi pocas veces defraudaba a sus seguidores.

Pero desde aquella primera vez Sergi se topó con “El punto sobre la i”.

“El punto sobre la i” era uno más de los miles de lectores de la web, pero no uno cualquiera. No había semana en la que no comentara algo sobre todos los textos que los cien autores elegidos subían a la plataforma. Y sus comentarios, si bien en apariencia casi siempre eran elogiosos con los relatos, solían guardar alguna coletilla en la que resaltaban algún error, por nimio que fuera, en los textos.

“Su historia es emocionante, pero estará conmigo en que si el protagonista está tumbado en la cama con fiebre, no puede ser que conteste al teléfono del salón de un salto, como dice”; “Muy bueno el final, me ha gustado. Por cierto, es más culto escribir el galicismo “elite” sin tilde”; “Todo el relato podría ser genial, pero al no quedar muy claro desde el primer párrafo que el protagonista es un gato, pierde coherencia”;…

Este tipo de comentarios ponían de los nervios a Sergi, sobre todo cuando iban dirigidos a sus relatos, lo que pasaba todas las semanas desde el inicio de esta web. Como he comentado antes, la historia de la biblioteca infinita para todos los lectores estaba a la altura de los relatos breves de los más grandes autores de todos los tiempos, y se había incluido en varias antologías de cuentos en habla hispana y había sido publicada en varias revistas de gran prestigio.

Sin embargo, el primer comentario que obtuvo en la web fue el de “El punto sobre la i” que se desmarcó de los cientos de elogiosos comentarios que vinieron después con un “Bueno, no está mal la historia, pero es poco creíble una biblioteca infinita ya que el infinito, en su concepto aristotélico, es la imperfección, lo que se contrapone a la perfección que insinúa el texto acerca de esa irreal biblioteca”.

Desde entonces, Sergi todas las semanas temía el momento de leer el comentario de “El punto sobre la i”. Al principio trataba de contestar con educación dando alguna explicación para defender sus textos. Después, pasó a no contestar a ninguna de estas críticas, pero entonces “El punto sobre la i” añadía seguidamente algún otro comentario dando a entender que si no se le rebatía era porque él tenía razón. Durante algunas semanas, Sergi incluso llegó a contestar a “El punto sobre la i” en un tono amenazante, o incluso insultante.

Pero nada había dado resultado hasta ahora. “El punto sobre la i” era infatigable.

Por fin, en la última semana en la que se iban a publicar los relatos en Escritos apócrifos, Sergi decidió hacer algo rompedor. Ningún escritor se hubiera atrevido a hacerlo. Nadie. Absolutamente nadie. Ni el más grande.

Era algo muy arriesgado. Sergi iba a publicar un relato en blanco. Incluso dejó el relato sin título. Simplemente se limitó a escribir “Folio en blanco”, porque el sistema no le permitía dejar vacío ese campo, y en el cuerpo del texto del relato no escribió nada. Ni un solo carácter.

Eso sí. Para explicar su nueva obra a los lectores fieles, que sin duda se quedarían perplejos al encontrase con un relato en blanco, Sergi escribió él mismo un primer comentario a su texto: “’Héteme aquí ante estas blancas páginas -blancas como el negro porvenir: ¡terrible blancura!-’. Con estas palabras comienza esa gran obra de Miguel de Unamuno titulada Cómo se hace una novela. Yo, al igual que don Miguel, me he enfrentado cientos de veces al terrible folio en blanco. Vivir es errar. Escribir es equivocarse. Por muy buenas historias que escriba el mejor escritor, es imposible que un texto sea tan perfecto que sea definitivo. Sobre todo, para algunos lectores. Por eso este último texto que subo a Escritos apócrifos es un folio en blanco, para que cada lector escriba en su mente su propia historia, así será imposible que alguien pueda sacarle la más mínima falta. Muchas gracias a todos los lectores que me habéis seguido en esta gran aventura. Hasta siempre. Sergi P.”.

Unos segundos después de que este texto en blanco y el comentario de Sergi aparecieran visibles para los lectores de la web, un segundo comentario surgió amenazante en la pantalla. Era de “El punto sobre la i”:

“Estimado Sergi. Como supongo que Ud. no escribe en un folio, lo que querrá decir será ‘Documento de Word vacío’, no ‘Folio en blanco’”.

Publicado la semana 48. 26/11/2018
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