Semana
04
Género
Relato
Ranking
1 153 0

Gabriel ya se siente mejor, ya está entrando en calor. La Loli no le va a amargar la vida, ya se encargará él de amargársela más a muchos otros para compensar. Total, todo el mundo se lo merece, pues todos hacen putadas a quienes pueden, y a quienes no pueden pues no se las hacen por eso, porque no pueden, que si no... Pero Gabriel tiene suerte, porque puede hacer putadas a muchos, y lo más importante, a muchos que son más importantes que él, a gente grande, gente con buenos coches, con buenos trajes, pero que en cuanto se ponen a tiro de Gabriel ya se encarga él de bajarles de nivel. Una buena multa, o mejor, una buena bronca en mitad de la calle, que eso le pone más.

–A ver, Ud., que no se puede hablar por teléfono mientras conduce, ¿es que no lo sabe?

–Pero, agente, si llevo cinco minutos parado desde que me han llamado.

–Ya, pero Ud. está detenido, no estacionado, y si sigue en esa actitud me veré obligado a multarle.

–Venga, Luis, te llamo luego que me he tropezado con un gilipollas.

–¿Qué ha dicho Ud.?

–Nada que le importe, hablaba con un amigo.

–Pues mire por donde que hablar mientras se conduce es una actitud sancionable. Sáqueme los papeles.

–Pero si yo no conducía.

Ya está, piensa Gabriel, otro a tomar por culo. Qué se creía, que por conducir un bemeuve no me lo iba a cepillar. Anda y no me llama gilipollas el muy gilipollas, mejor si se hubiese callado, si ya le iba a perdonar la multa. Imbécil de tío. Hay gente que no sabe estar calladita y reconocer que cuando yo estoy yo soy el que tiene el poder.

Gabriel ve una chica mona en minifalda y la sigue como si nada durante un rato para mirarle las piernas e imaginarse el culo que tiene. De repente se acuerda de su Loli y se cabrea. Mira a su alrededor, hay que seguir la ronda, hay que seguir la labor de jodienda sin descanso. No puede haber gente sin problemas mientras él esté amargado. Tiene que amargar para poder alegrarse un poco.

Pone un par de multas a dos furgonetas de reparto sin dejarles apenas tiempo de descargar. Un par de buenas broncas ya le empiezan a relajar. Si sigue así va a llegar contento a la hora de comer, cuando buscará un bar barato cerca del barrio en el que se coma decentemente y donde hacerse el simpático para que le traten bien mientras siga en esta zona, porque donde Gabriel come quiere que le traten como a un señor, como a una persona importante, que lo es, aunque sus superiores no lo quieran ver, aunque su jefe no se canse de decirle que es la basura del cuerpo, que gente como él destrozan la imagen de la Policía, que esos tiempos ya pasaron, que ahora son los ciudadanos los que mandan. Y eso a Gabriel le toca las narices, porque, qué es eso de que mandan los ciudadanos si el que manda es él, que para algo lleva uniforme y representa a la ley. Su jefe está equivocado, no va a estarlo si es un mamón pelota de los políticos, que son los que están jodiendo todo con sus acuerdos y su hacerlo todo pensando en los votos. Putos votos. Eso sí que le jode a Gabriel, que un puñetero don nadie pueda votar igual que él, que es quien es, que es mucho más que muchos tirados de la calle, robaperas desgraciados sin un sitio donde caerse muertos.

Joder con la Loli, que esta vez va en serio eso de que no va a volver. Y eso le jode mucho a Gabriel, pues si no vuelve quedará como un imbécil delante de los vecinos y conocidos, que pensarán que su mujer tuvo más huevos que él y le dejo. A él, a Gabriel, el policía, el duro, el que más manda. Y ahora resulta que su mujer le manda a tomar por culo y se pira. Qué pensarán ahora de él los vecinos. Creerán que no tiene lo que hay que tener para que su mujer se quede donde tiene que estar, en casa, aguantándole y cuidándole, que para eso se casó y no para largarse cuando no le salen las cosas como ella quiere. Va. Que se joda Loli.

–A ver, Ud. ¿No ve que se ha saltado el Stop? Sáqueme los papeles.

Y el pobre hombre, nervioso, saca los papeles. No ha visto el Stop y no quiere discutir.

–Así se producen los accidentes, hombre. Hay que pensar en los demás y no ser tan egoísta. No me deja más remedio que multarle, hombre.

Publicado la semana 4. 22/01/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter