Semana
28
Javier Sánchez-Beaskoetxea

Cuéntame tu historia (Time)

Género
Relato
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“Cuéntame tu historia” me dijo. Yo le miré extrañado. Se había sentado en la barra del bar junto a mí. Apenas nos conocíamos de vista. Era un chico más del barrio, otro cualquiera. Uno de tantos de los que dejábamos pasar el tiempo entre semana por ahí, sin hacer nada, para seguir dejándolo pasar con unas cervezas los sábados por la noche en los bares.

 

(Ticking away the moments that make up a dull day

you fritter and waste the hours in an offhand way.

Kicking around on a piece of ground in your hometown

waiting for someone or something to show you the way.)

 

Mi giré hacia él. Di un trago a mi cerveza mientras le miraba.

–¿Qué historia? –le dije–. Yo no tengo historia.

–Todo el mundo tiene una historia, incluso tú.

Apuré la cerveza y pedí otra. Él hizo lo mismo.

–Pues yo no tengo. Solo tengo diecinueve años y no he hecho nada en la vida. No tengo novia, no tengo coche, no tengo dinero, no he salido nunca de la ciudad,… Una historia sin historia, una historia aburrida.

Nos sirvieron las cervezas y ambos echamos un trago de la botella. Luego, dejamos que siguiera pasando el tiempo sin hacer nada.

–Eso no es cierto –dijo de pronto–. Tú tienes una historia, incluso aunque no lo sepas.

Volvimos a permanecer un rato en silencio. El bar se había llenado y la música estaba a un volumen muy alto. Ideal para beber cervezas mirando a las chicas, pero complicado para que alguien te pida que le cuentes tu historia, una historia que no tienes.

En aquel momento empezó a sonar el tema “Time” de Pink Floyd. Era un tema que resumía bien mi vida hasta entonces, pues el tiempo iba pasando mientras yo pensaba que aún tenía toda la vida por delante. Entonces no podía saber que la vida pasa tan rápido que aunque corras para alcanzar el Sol, de pronto te das cuenta que han pasado muchos años para ti aunque para el Sol solo ha sido un instante.
 

(…and then one day you find

ten years have got behind you.

No one told you when to run,

you missed the starting gun.)

 

–¿Ves aquella chica? –me dijo retomando la conversación mientras señalaba con la cerveza en la mano a una chica muy mona.

La conocía del barrio. Había estado un año en mi misma clase del Instituto. Me gustaba, pero nunca había hablado con ella, y creo que ella ni siquiera me había mirado una sola vez.

–Sí –le contesté. –Está buena.

–Ya lo creo que está buena –dijo riéndose–. Cuéntame tu historia con ella.

–¿Qué historia con ella? –dije–. Si no he hablado nunca con ella.

–¿Estás tonto o qué? –me dijo–. No te digo que me cuentes qué relación has tenido con ella. No creo ni que hayas tenido ninguna relación con alguna chica. Lo que te pido es que me cuentes la historia que te gustaría tener con ella. Y no me digas que te gustaría echar un polvo con ella, eso creo que nos gustaría a todos los que estamos en el bar, je, je. No. Quiero que me cuentes una historia de amor. Quiero que me digas cómo harías para que ella se enamorara de ti. Quiero que me digas cómo pasarías con ella las tardes de los sábados, cómo pasearíais por el parque, como os daríais un beso al despediros en su portal. Quiero que me digas los motivos por los que os enfadaríais, y que me expliques cómo harías el amor con ella después en una reconciliación salvaje. Quiero que me cuentes esa historia. Ésas son las mejores historias.

Entonces yo tomé la cerveza y eché un trago largo. Miré a la chica y empecé a soñar.

Y ahora recuerdo aquella noche de sábado como la mejor de mi vida. Mi mayor historia de amor.

 

(Every year is getting shorter,

never seem to find the time.

Plans that either come to naught

or half a page of scribbled lines)

Publicado la semana 28. 09/07/2018
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