Semana
26
Javier Sánchez-Beaskoetxea

Vidas cruzadas (26)

Género
Relato
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Las 23:00.

El cadáver yace inerte. Su rostro está vacío de emociones, no dice nada. No puede expresar nada. Mario siente lástima por él, y a la vez es indiferente al pasado de esa persona. Mario piensa en que algún día será su cuerpo el que sea preparado por otros para ser enterrado o incinerado. Es difícil no pensar en ello cada vez que está junto a un cadáver en la morgue.

Al retirar la ropa que aún viste el cuerpo, Mario siente algo abultado en un bolsillo interior de la chaqueta. Abre la cremallera y descubre un puñado de papeles doblados.

Son, eran, cartas.

Con cuidado las desdobla y trata de ordenarlas. Casi todas están escritas con una letra bonita de mujer. Tiene que ser la letra de una mujer, piensa Mario.

Una vez ordenadas comprueba que, efectivamente, la mayoría están firmadas por dos mujeres, la esposa y la hija del hombre que tiene delante, del hombre que era el cuerpo que tiene delante. Pero algunas pocas están escritas por él mismo. Al mirar las fechas, ve que las que están firmadas por el hombre son posteriores a las firmadas por las mujeres.

Mario se sienta y comienza a leer las cartas. Al principio simplemente es por curiosidad, pero luego, a medida que va avanzando en la historia que cuentan los papeles, Mario se siente involucrado en la vida de ese pobre hombre que ha terminado sus días en la calle, solo.

En las cartas más antiguas, firmadas por la mujer y la hija del hombre, Mario descubre que era un viajante de comercio de buena posición, enamorado de su mujer y de su hija. Viajaba mucho, y por eso le escribían a menudo para que siguiera estando con ellas en el día a día de sus vidas.

Después, la desgracia sacudió a la familia. La hija enfermó y los ahorros se fueron esfumando por los gastos a los que tuvieron que hacer frente. Murió la pobre, y pocos meses después la esposa sufrió un accidente y también falleció. Estos golpes crueles de la vida hicieron mella en el pobre hombre, que perdió la cabeza, dejó su negocio y acabó solo en la calle.

Mario termina de leer, mira al hombre y rompe a llorar.

Publicado la semana 26. 26/06/2018
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