Semana
22
Javier Sánchez-Beaskoetxea

Vidas cruzadas (22)

Género
Relato
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Las 19:00.

Ernesto está desesperado, llorando en el rincón de Urgencias. Ni se ha fijado en la sombra de la muerte que acompañaba al anciano que ha pasado en la camilla rodeado de médicos preocupados, ni ha visto a Rafa y Alejandro cuando ellos le han mirado al salir.

Una discusión tonta con Lola, su mujer, ha terminado en un accidente de coche en el que ella ha salido la peor parada. Desde que ha entrado en Urgencias y se han llevado a Lola al quirófano, Ernesto está como loco, maldiciendo el despiste que ha tenido, abominando de su mal genio, jurando no volver a enfadarse nunca más con ella, que es lo mejor que le ha pasado en su vida, lo único que tiene.

 Todo iba normal. Él había recogido a Lola en la boutique donde ella trabaja y se dirigían hacia casa, como todos los días. El tráfico estaba algo lento, pero nada del otro mundo. Pero Ernesto había salido algo estresado de la oficina y se le estaba terminando la paciencia. A veces le pasa, y entonces se vuelve susceptible. Lo sabe bien, pero le cuesta evitarlo.

Lola, que también estaba cansada de su jornada, había vuelto a sacar el tema de la comida con su madre el fin de semana. Ella sabía que a Ernesto no le apetecía nada ir, pero quería que lo decidieran de una vez para poder confirmar si iban o no. Él se había enrocado en su negativa y ella se estaba enfadando porque no era la primera vez que él buscaba excusas para no comer con su madre y su familia.

Un tono agrio, una conversación que sube de tono, un mal gesto, una mala contestación, un camión mal aparcado, un Ernesto que no está a lo que tiene que estar,… El volantazo final no evita un golpe fuerte y que el coche quede empotrado en el camión justo en el costado de Lola, que se lleva la peor parte.

Los minutos que transcurren con una lentitud desesperante enloquecen a Ernesto hasta que llega una ambulancia y se llevan a Lola, que está inconsciente y con la cabeza llena de sangre.

Ya en el hospital, Ernesto solo puede esperar hasta que, por fin, un médico sale del quirófano y le dice que Lola se recuperará, aunque tal vez le queden algunas secuelas por el fuerte traumatismo que tiene en la cabeza. Ernesto respira más tranquilo y le agradece al médico lo que han hecho por Lola.

El médico habla un poco más con Ernesto antes de regresar al quirófano. Mientras camina por el pasillo del hospital, se cruza con José Luis, el cardiólogo de guardia y uno de sus mejores amigos en el hospital.

Publicado la semana 22. 31/05/2018
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