Semana
20
Javier Sánchez-Beaskoetxea

Vidas cruzadas (20)

Género
Relato
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Las 17:00.

Cuando Inés se marcha de la peluquería, Cristina se queda con una sensación de desasosiego por su amiga. Sabe que ella lo está pasando mal, y sabe también que la cosa no tiene buena pinta para Inés. Tarde o temprano esa aventura llegará a su fin, y no será un final feliz para Inés. A Cristina le gustaría que Inés encontrara otro hombre del que enamorarse, alguien sin ataduras que le correspondiera y con el que poder tener una vida normal juntos. Pero el corazón no atiende a razones y mientras Inés esté colada por Antonio, Cristina no tiene ninguna posibilidad de convencer a su amiga de que rompa con él.

Sí. A Cristina le apena ver sufrir a su amiga, y más ahora, cuando ella misma está pasando por unos de los días más felices de su vida. Solo le quedan dos semanas para su boda con Alberto, el amor de su vida. Después de casi diez años juntos, han decidido casarse, y Cristina vive en una nube mientras termina todos los preparativos para el gran día. Y por ello, cuando está con Inés, le da un cierto reparo mostrarse radiante por su felicidad. Pero a veces le resulta difícil disimular su dicha y el gran momento que está viviendo.

Desde que a su novio Javi le ascendieran en la empresa, hace ahora un año, su relación tomó un nuevo giro al decidirse a comprar un piso. Ambos sabían que el simple hecho de convertirse en propietarios de su propia vivienda afianzaba aún más su noviazgo, y eso les condujo a dar el paso de casarse. Javi fue el que más insistió, pero a Cristina no le costó demasiado dejarse convencer.

Pusieron fecha para el enlace, y a partir de ese día la vida de Cristina fue algo más acelerada que lo normal. Eso era cierto. Pero no era menos cierto que todos los problemas y quebraderos de cabeza relativos a la boda producían a la pareja una excitación que había afianzado hasta un punto que no conocían su relación, ya de por sí muy buena.

Tras marcharse Inés de la peluquería, Cristina barre el suelo y luego aprovecha que tiene un ratito libre para acercarse a la floristería a la que encargó las flores para la boda. A pesar de tener todo más o menos bajo control para el gran día, no puede evitar estar muy nerviosa y se pasa todo el tiempo revisándolo todo. Por eso quiere acercarse a la floristería para hacer unos pequeños cambios en el pedido.

Mientras camina a paso ligero por la calle, Cristina tiene que salirse de la acera poco antes de llegar a la floristería. Hay una muchedumbre invadiendo la acera. No tiene tiempo para detenerse para ver qué está ocurriendo, pero sí que logra ver entre las piernas de la gente que hay una persona mayor tumbada en el suelo mientras dos o tres personas tratan de atenderla. Sea lo que sea, Cristina no puede hacer nada. Rodea con prisa al grupo de gente y tiene que arrimarse casi de un salto hacia la acera para dejar paso a una ambulancia que llega a toda velocidad con el sonido de la sirena retumbando en la calle y que a punto está de atropellarla, pues ella estaba mirando hacia la muchedumbre en vez de estar atenta al tráfico.

Publicado la semana 20. 15/05/2018
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