Semana
14
Javier Sánchez-Beaskoetxea

Vidas cruzadas (14)

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Relato
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Sí. Carlos sabe bien cómo se pone. Desde hace muchos años lo sabe muy bien. No lo puede olvidar nunca, y si alguna vez lo olvida ahí están algunas cicatrices por su cuerpo para recordárselo. Carlos no recuerda cuándo empezó a pegarle. Cuando era pequeño eran felices los tres. O al menos ese es el recuerdo que tiene de su infancia. Él y sus padres. Felices, dichosos. Pero desde que su padre empezó a beber más de la cuenta, cuando cerraron la fábrica, cambió todo.

Fue al de poco de irse al paro, y por eso su madre no dijo nada. El padre de Carlos llegó borracho y con toda la pinta de haberse peleado con alguien. Y seguramente se había quedado con las ganas de zurrarle al otro, pues al llegar a casa se empezó a meter con Carlos y con su madre y acabó dándole un puñetazo al niño, quien no pudo pegar ojo en toda la noche entre la humillación y los gritos de sus padres. Después, ya una vez traspasada la línea, al padre de Carlos le era cada vez más fácil encontrar una excusa para pegar a su hijo. Y Carlos había cambiado mucho, para desesperación de su madre, a quien, ya perdido el marido, le dolía intensamente perder al hijo.

Carlos intenta justificarse por lo del colegio. Sabe que su madre lo puede llegar a entender, porque es difícil para ella, es difícil para los dos vivir así, con miedo, con rabia, con impotencia.

Su madre intenta arreglar las cosas en el colegio. Quiere que Carlos llame a su profesora para pedirle disculpas, pero él está demasiado enfadado para hacerlo, al menos por ahora. Así que es ella la que llama, ella la que prefiere humillarse por el bien de la familia.

–Soy la madre de Carlos. Ya me ha contado lo que ha ocurrido hoy y está muy arrepentido. Él dice que ha sido Ud. injusta con él, que él no había sido, que Ud. se ha equivocado. De todas formas le pide perdón por haberle faltado al respeto. No volverá a ocurrir. Pero lo que sí que le digo es que tenga Ud. también un poco de paciencia y que sepa aguantar al niño. Mire, en casa tenemos problemas, y así es difícil que se pueda concentrar en el Colegio. Solo le pido un poco de paciencia y que no la tome siempre con él. Si le diera una oportunidad… Él es un buen chico, ya lo verá. Sé que lo más fácil es echarle siempre la culpa a alguien, pero ¿por qué tiene que tenerla siempre Carlos? Es que los demás son todos unos benditos… Oiga, a mí no chille, que yo no la he chillado, pero..., pero...

Publicado la semana 14. 03/04/2018
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