Semana
13
Javier Sánchez-Beaskoetxea

Vidas cruzadas (13)

Género
Relato
Ranking
1 85 0

Las 13:00.

Carlos entra por la puerta de su casa. Su madre le saluda con un grito desde la cocina. Sin contestarle, Carlos se mete en su habitación, tira la mochila con los libros sobre la cama, coge la consola de los videojuegos y se pone a jugar compulsivamente. Carlos tiene catorce años. Es hijo único y no tiene muchos amigos, y los pocos que tiene no le gustan a sus padres, aunque su madre los tolera mejor. Con su madre se puede hablar, pero Carlos es incapaz de mantener una conversación con su padre sin que termine en una bronca.

Su madre insiste y finalmente Carlos sale de su cuarto y va a la cocina. Mientras su madre acaba de hacer la comida, él pone la mesa. La pone en silencio, callado. Su madre lo nota. Algo le ha pasado. Le pregunta y Carlos se pone a hablar atropelladamente, aguantando los sollozos a duras penas.

–Había unos policías en la esquina. Creo que estaban echando a un viejo de una tienda. Parecía un vagabundo. –Sí. Lo único que le resta ya es vagabundear de aquí para allá. Antes nunca lo hacía. Cuando salía con su mujer y su hija sabía bien a dónde iban, y allá donde iban eran siempre bien recibidos por los más poderosos. Entonces eran felices, pero eso ya pasó, aunque en su cabeza sigue existiendo esa felicidad, una felicidad que le llama, que le quiere con él, que le pide que deje todo y que le siga él también, con ella, con ellas, pronto, ya. Pobre hombre–.

Carlos sigue hablando, aturullado, hasta que al final estalla.

–¡Joder! Yo no había hecho nada, había sido el bocazas de Felipe, que siempre mete la pata, y claro, las culpas siempre para mí. ¡Joder! Yo estaba callado, yo no había hecho nada. Felipe empezó tirando las tizas y el bobo de Alfre, que estaba a mi lado, fue el que le llamó cabrón, no yo. Pero ella, la “ricitos”, la muy... Hala, expulsado el Carlos, que es el que la arma siempre, según ella. Pero, joder, esta vez yo no había sido. Luego, sí, bueno, luego la llamé imbécil, pero, es que, joder, me cogió de la oreja, la muy... Pero le pedí perdón, y le dije que yo no había hecho nada, pero se puso como una histérica y me llevó donde el director. Me han expulsado por dos días y me han dicho que a la próxima será definitiva.

–¿Cómo que te expulsan del colegio? Joder, Carlos, siempre me estás complicando la vida. A quién se le ocurre llamarle imbécil a una profesora. Y no me vengas con eso de que tú no habías hecho nada. Nunca haces nada, pero estás siempre metido en todos los líos del colegio, no sé cómo te las arreglas. ¿Pero qué coño te pasa? ¿No puedes pasar un día sin meterte en un lío, o qué? ¿Tan difícil es? ¿Tanto te cuesta estarte quietecito y no entrar a todos los trapos? No, no digas nada, que estás mejor calladito. Voy a llamar al colegio a ver si arreglo esto antes de que venga tu padre, que ya sabes cómo se pone.

Publicado la semana 13. 27/03/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter