Semana
11
Javier Sánchez-Beaskoetxea

Vidas cruzadas (11)

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Relato
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Las 12:00.

–Propaganda. Me abre por favor. Gracias.

Las doce ya y Manu no ve el momento de terminar de trabajar por hoy. Lleva desde las seis levantado. Estudiar, desayunar, ducha, más estudiar, salir al trabajo, coger los folletos, correr a su zona, llamar a mil timbres, decir mil veces gracias, introducir dos mil folletos en dos mil buzones, volver al almacén, cobrar una miseria, correr a casa, comer algo, correr al autobús, llegar a clase, escuchar a muchos profesores estúpidos, disfrutar con unos pocos profesores inteligentes, correr al autobús, llegar a casa, cenar, estudiar y dormir. Así todos los días durante cuatro años. Menos mal que este es el último. Menos mal que ya termina la carrera. Así, el año que viene seguirá repartiendo propaganda, pero al menos no vivirá con tanta prisa siempre. Igual hasta podrá salir con sus amigos alguno de los jueves que organizan alguna cenita. Y quién sabe si no encontrará un trabajo mejor, algo que le permita por lo menos trabajar sentado, en un sitio caliente, sin tener que correr bajo la lluvia, cuidando de que no se mojen los folletos que son lo más importante hasta que los mete en los buzones. Lo que ocurra con ellos después ya no le importa a Manu, eso es cosa de los publicistas que los han diseñado. Si van todos a la basura es que los publicistas son malos, si algunos son leídos y guardados es que los publicistas han dado en la diana. Bien. Mejor para él, así le darán más folletos para repartir.

Después, tras encestar unas decenas de folletos en el panal de buzones donde en lugar de jalea real se implanta la semilla del consumismo, Manu sale del portal corriendo, no tiene tiempo que perder. Ayer llegó tarde a una clase por culpa de retrasarse en su recorrido, y no pudo entregar un trabajo a tiempo y ahora depende de que la profesora se lo admita con un día de retraso.

Hoy, por suerte, su madre le ha podido dejar la comida hecha desde la mañana, ha tenido tiempo porque su jefe está enfermo, y así si llega un poco tarde no pasa nada. Así que Manu va corriendo, como siempre, pero tranquilo, como pocas veces.

Manu se acuerda de cuando empezó la carrera. Pensaba que sería alguien importante con un título universitario, con un buen trabajo y con un buen sueldo. Nunca le ha importado tener que repartir propaganda para tener dinero para sus gastos, para no tener que pedírselo a su madre, que bastante tiene ella con el desagradable de su jefe y con todo el tema del divorcio. Bueno, divorcio, el asunto ese que quita el sueño a su madre desde que su padre se largó de casa sin decir ni mu. Porque si al menos se divorciaran legalmente, él, el padre de Manu, estaría obligado a ayudar a su madre, no como ahora, que se largó sin más, y ¡que le echen un galgo!

Publicado la semana 11. 14/03/2018
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